26.7.08

Santa Cruz: Represas al margen de la ciencia

La historia es más o menos así: un biólogo estudia poblaciones de salmones y truchas en el río Santa Cruz cuando se les informa que, crisis energética mediante, se relanzan sendos proyectos para construir dos embalses en su “área de estudio”. La resolución gubernamental fue del 2005, la noticia se expandió en el 2008, pero según investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT) del CONICET no existe la evaluación de impacto ambiental correspondiente.

Las palabras que usó la presidenta Cristina Fernández en su presentación del proyecto este año son elocuentes y alarmantes: “Es la tercera obra en importancia, después de la de Yacyretá y Salto Grande”, consignaron Clarín y La Nación. Claro, ninguno de los diarios desplegaron una anotación acerca cuáles son los costos sobre el ecosistema que generará la obra, más allá del 16 por ciento de la energía del país que podría aportar a la causa de la demanda de consumo.

20.7.08

El campo en llamas

El título podría metaforizar estados de euforia o de enojo, tras la derogada resolución 125 y su polémico tratamiento parlamentario, mediático y ciudadano. Pero aquí es literal: los puntos rojos en la imagen satelital son incendios.

Foto: Fundación Proteger extraído de la NASA

La Fundación Proteger alertó sobre lo que denominó "la ola de incendios sin precedentes que está provocando un daño ambiental, sanitario y social como nunca se ha visto en esta región del cono sur”.

16.7.08

¿Basura Cero dividido dos?

Artículo editorial

Divide y reinarás, ésta parece ser la nueva estrategia de la gestión macrista en la Ciudad de Buenos Aires respecto a la implementación de la Ley de Basura Cero. Los conflictos basados, en gran medida, por la falta de información oficial, podrían romper la alianza estratégica entre las cooperativas de cartoneros y las organizaciones ecologistas, dos sectores que hicieron posible el consenso sobre la normativa que busca la sustentabilidad socioambiental.

El desacuerdo podría establecerse como una realidad no deseada ante las iniciativas del actual gobierno porteño sobre la recolección de residuos. El nuevo pliego, según adelantaron las autoridades del Ministerio de Ambiente y Espacios Públicos, incluiría solo la recolección de residuos húmedos, mientras que los vecinos sí realizarían la separación en origen en sus casas, para implementar el sistema puerta a puerta que desarolló El Ceibo en un sector de Palermo.


Esta cooperativa, junto a El Álamo, Del Oeste y El Amanecer de los Cartoneros firmaron un acta acuerdo con el gobierno porteño, después de que éste despidiera a un funcionario de la Dirección General de Limpieza, denunciada por estar enquistada de mafias que roban los materiales a los cartoneros. La división parece ser también interna, ya que Reciclando Sueños no se sumó a esta medida, explicando que "el macrismo no respeta los compromisos".

Los cruces mediáticos. “`El plan de recolección puerta a puerta es un proyecto cuasi escolar, pobre y no está a la altura de la gestión que el gobierno debe plantear´, sostiene Greenpeace.“Greenpeace no recicla, sólo habla”, replicó Juan Grabois, miembro del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), una de las organizaciones que firmó el acuerdo con el gobierno porteño".

En este cruce de declaraciones Página 12 hizo público el debate entre los dos actores, ahora en posible confrontación.Grabois recordó al mismo diario que “mientras los cartoneros recolectan en la ciudad 650 toneladas de reciclables por día, las empresas de limpieza juntan apenas 100 toneladas por año”.

La desconfianza de las organizaciones ambientalistas puede fundarse en que un gobierno cuyos funcionarios reconsideran el sistema de incineración no está comprometido con la gestión ambiental de los residuos, a pesar de que el ministro Piccardo desmintió en Página 12 a su jefe de gabinete Rodríguez Simón. Pero además la crítica más fuerte es la que cuestiona que estos sistemas desdoblados de recolección de residuos no compitan entre sí, después de abandonar la metodología del área limpia con la doble contenerización.

En este punto, se mantiene la opinión compartida entre Grabios y Juan Carlos Villalonga de Greenpeace, quien afirmó: "significa un franco retroceso y una abierta oposición entre un sistema que busca la reducción en la generación de residuos y el desvío hacia sistemas de reciclado y recuperación, y el negocio de las empresas recolectoras que cobrarán más si se genera más basura”. En el comunicado de 10 puntos, la organización ambientalista había rescatado el trabajo de El Ceibo, pero consideró que "la capacidad de recuperación que plantea la recolección diferenciada `puerta a puerta´ es muy baja".

Negociemos. Mientras la gestión macrista discute "un marco jurídico que otorgue la gestión de los residuos secos a las cooperativas y recuperadores independientes", las observaciones se suman. Conectado al punto anterior, Villalonga había recordado: “Si se paga por peso, las empresas van a empezar a denunciar a los cartoneros independientes, a los que Macri acusó hace unos años de ‘robar’ la basura cuando seleccionan en la calle”, alertó Villalonga.

Pero eso no es todo, en la Dirección de Higiene Urbana, el pliego lo dispondría Eduardo Terrigne, un ex empleado de la empresa Manliba, que formaba parte del grupo Macri. Por ello existen segundas lecturas sobre los objetivos que expresó en su momento Piccardo: "Queremos desligar a las empresas recolectoras de todo lo que sea materiales recuperables. Ellas se tienen que ocupar de mantener la ciudad limpia. Todo lo que sea reciclado y cumplimiento de la Ley de Basura Cero quedará en manos del gobierno”.

En este punto, si la negociación se guía por los intereses monetarios, estaremos lejos de una solución favorable a la mayoría de la sociedad. Debe mantenerse el sentido positivo de la palabra, en el que implica un acuerdo que permita desarrollar un plan de largo plazo, como el consenso que se logró para la sanción de la Ley.

¿Qué hacer? Desde ComAmbiental analizábamos la estrategia de (no) comunicación del PRO como un peligro para la implementación de Basura Cero, que ahora se agudiza por la posible destrucción de una imprescindible alianza estratégica para el desarrollo sustentable socioambiental. También escribimos que si el gobierno porteño abandona la separación en origen, es reconocer que los cartoneros pueden realizar un mejor trabajo desde abajo y casi sin recursos.

En este sentido, habrá que estudiar detenidamente el programa oficial que se prepara para que las cooperativas lleven adelante la recolección de residuos reciclabes. Esto es imprescindible para que no sea otra medida que transfiera la responsabilidad de la educación ambiental que debe recaer sobre el Estado a los cartoneros organizados, con el riesgo de que después se los culpabilice, como se hizo con los vecinos.

Sin dudas, la transferencia de recursos, basada en una verdadera descentralización y la genuina intención de incorporar a los movimientos sociales, es bienvenida. Sin embargo, hasta ahora no existen demasiadas razones ciertas para confiar en que esto forma parte de una planificación integral para cumplir con Basura Cero.

Mientras tanto, parece indispensable que se mantenga el diálogo constante entre las cooperativas y las organizaciones ecologistas, y sobre todo que se mantenga un nivel de cordialidad frente a la opinión pública. En las críticas constructivas, siendo concientes de las limitaciones de cada actor, uno más cercano al hacer y otro al reflexionar, pero los dos importantes, es donde radica el éxito a futuro de lo que nació en el 2005.

9.7.08

El Riachuelo que está contaminado y espera

Un aumento de expectativas: eso es lo que puede originar entre los habitantes de la cuenca del Riachuelo el reciente fallo que re-ordena el saneamiento del río. Por ahora la contaminación continuará; pero la novedad es que si no se cumplen los plazos para planificar este proceso habrá multas que pueden marcar los tiempos políticos de la gestión ambiental.

En la segunda página se resume el dictamen: "Ordenar al Estado Nacional, a la Provincia de Buenos Aires, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y al CoFeMa para que presenten un plan integrado que contemple un ordenamiento ambiental del territorio, el control sobre las actividades antrópicas, el estudio sobre el impacto ambiental de las empresas demandadas, un programa de educación ambiental y un programa de información ambiental".

7.7.08

Para el suelo lo que es del suelo

No es novedad pero sí una emergencia: según los pocos datos que brinda el Programa Nacional de Lucha contra la Desertificación, un 75% del territorio argentino está en proceso de erosión. Ahora que el precio de los commodities aumenta y que la Argentina podría beneficiarse otra vez como granero del mundo, resulta necesario pensar primero en el largo plazo con los pies bien puestos sobre la tierra.

La deforestación, el monocultivo intensivo y el abuso de agroquímicos son factores generados por el hombre que agravan la erosión eólica e hídrica de origen natural. ComAmbiental recogió diversas posturas que circularon en torno al Día de la Conservación del Suelo, para proteger este recurso que es, como el agua, imprescindible para la vida.

En peligro. La Red Nacional Ecologista (RENACE) alertó en un comunicado que "en las últimas dos décadas los niveles de materia orgánica de los suelos disminuyeron progresivamente". Así, pasaron "de un 3,2 por ciento promedio en rotación agrícola-ganadera al 2,7 por ciento en suelos sometidos a agricultura continua convencional".

La organización ambientalista recordó que dicho período coincide con la "revolución sojera". Es decir, la expansión de un monocultivo "que no precisamente vino para asegurar 'el bienestar de todos los habitantes de la nación'… sino para empobrecer los suelos, expulsar campesinos, y contaminar con profusión de agroquímicos".

Historia. Antonio Brailovsky y Dina Foguelman ya lo habían vislumbrado en 1991 en su libro Memoria Verde. Historia ecológica de la Argentina. A partir de la década del '70, "la introducción de la soja desmejoró la calidad del suelo", expresaron al referirse a "los procesos de modernización agraria".

Por un lado, "la maquinaria pesada que penetra siempre a la misma profundidad compacta el suelo a los 18-20 centímetros, de forma que también eso dificulta el pasaje de agua y de raíces de cultivos", explicaron. Por el otro, el poco follaje de las plantas de soja no permite devolver materia orgánica al suelo como sucede en otros cultivos tradicionales y la recomposición ecológica no da abasto frente al cortoplacismo económico.

La expansión del cultivo de soja avanzó hacia el norte con la deforestación de monte nativo, provocando un desequilibrio hidrológico entre otras consecuencias. Si bien en 1991 no había todavía estudios ambientales al respecto, Brailovsky y Foguelman escribieron: "Si los suelos pampeanos, con mejor estructura y más materia orgánica, están sufriendo los efectos de la agricultura permanente llevada a sus extremos, es evidente que el efecto de esas prácticas será mucho más acentuado sobre suelos más frágiles".

Balance. Frente al discurso sobre los pasivos ambientales de la soja que dio la Secretaria de Ambiente de la Nación ante la Cámara de Diputados durante el debate sobre las retenciones, la Asociación de la Cadena de la Soja Argentina protestó. Integrada por 30 entidades públicas y privadas, defendió que el aporte del cultivo de la soja y sus derivados arroja un balance más positivo que negativo.

Por supuesto, este diagnóstico se realiza con los parámetros económicos clásicos, aquellos que no contemplan todos los movimientos que afectan el patrimonio del ecosistema suelo. El decreto que en 1963 estableció el 7 de Julio como el Día de Conservación del Suelo ya lo consideraba el "soporte más sólido de la economía argentina", por lo que "la conservación de nuestro recurso natural básico es imprescindible para garantizar el bienestar de todos los habitantes de la nación".

Este es justamente el debate en que debería centrarse la política agropecuaria, donde las retenciones sirven si se encuadran en otro modelo. Como dijera el investigador Walter Pengue, deben aplicarse como "parte de la captación de la renta ambiental que se llevan gratis del país y, como medida resarcitoria, paliativa, de gestión y redistribución hacia el mismo sector, con lo que se podría promover una gestión más sostenible".

Suelo y alimentos. AIM rescató el testimonio de un especialista en suelos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, Roberto Casas, sobre la situación. Sostuvo que “la agricultura tuvo una productividad creciente y el sueño utópico de las 100 millones de toneladas ya es una realidad, pero la conservación de la integridad y las funciones del suelo continuará siendo el principal factor relacionado con el desarrollo de sistemas agrícolas sustentables”.

También debe recordarse el pensamiento de Hugh Bennett, a quien se recuerda en este día: “Es importante que el hombre se sienta dueño de la tierra, pero que a su vez se convierta en celoso custodio de su integridad en todos sus aspectos”. Porque de ella depende también la vida de todos los habitantes de la tierra, y porque es la madre de la civilización, es varias culturas, es derecho y deber de la ciudadanía entera protegerla para nuestro bien.

2.7.08

Comunicación y Sociedad del Reciclaje

Muchas veces suele escucharse que la comunicación y la publicidad son cuestiones superficiales que no hacen a lo trascendental de un proyecto. El caso de la implementación de la Ley de Basura Cero en la Ciudad de Buenos Aires demuestra sin lugar a dudas el error de dicha argumentación. Es más, un análisis sobre la política de gobierno de la gestión del PRO nos puede llevar a la conclusión de que la falta de información es una estrategia para no dar cumplimiento a lo que establece la norma que fue aprobada en noviembre de 2005.

Tal y como lo denunciaron hoy organizaciones sociales y ambientalistas, la cartera de Ambiente y Espacios Públicos culpa por el fracaso de la doble contenerización para la separación de residuos en origen a que los vecinos no comprendieron por sí mismos cuál era su función. Cabe entonces preguntarse si el gobierno intentó hacer una campaña seria de comunicación y educación ambientales. O, en el caso de que utilice el justificativo de que asumió hace seis meses, si controló la ejecusión de la reglamentación que compromete parte del presupuesto de las empresas recolectoras de residuos para la difusión de este dispositivo.


La doble contenerización no es un mal sistema, como quiere hacerlo ver el actual gobierno, colocándose de pronto en el lugar de experto en la temática ambiental. Todas las ciudades exitosas en planes de reciclaje están sustentadas en esta metodología que tiene como virtud, además de facilitar el trabajo de las cooperativas, el compromiso de la ciudadanía en la temática como último contralor de la gestión. Excepto que lo que se esté buscando sea justamente lo contrario.

Sostener que el gobierno no puede instumentar en la sociedad la separación en origen es reconocer que una cooperativa de cartoneros puede con su voluntad organizarse y planificar mejor que funcionarios con mayor disposición de recursos. Quizá sea esta consideración el impedimiento para facilitar el camino a que sean ellos mismos quienes puedan, con la transferencia correspondiente del Estado, llevar a cabo la concienciación de los vecinos.

En todo caso, queda comprobado que la comunicación es una herramienta imprescindible para la gestión ambiental de residuos sólidos urbanos. En el mismo sentido, las trabas al acceso a la información pública son un paso atrás para el cumplimiento de la ley y del derecho ambiental. El liderazgo de las ONGs es, en este sentido, fundamental para hacer cumplir la instancia de la participación ciudadana.

Desde el lado de la sociedad civil, quedan al menos dos caminos en este aspecto. El primero es seguir desde las bases realizando el trabajo de hormiga, sumar cada vez más vecinos a la separación en origen y a la defensa del reciclaje. El segundo, que es complementario, es realizar campañas de comunicación que pongan en evidencia el deber hasta ahora incumplido del gobierno. O, tal vez, las cucarachas, moscas y ratas sean las únicas que se manifiesten a favor de las nuevas medidas oficiales.

Quizás así los medios masivos tomen también conciencia de su rol social para poder no solo denunciar a la gestión de la Ciudad cuando corresponda, sino hacerse ellos mismos garantes de que la ciudadanía esté informada. Entonces sí, con una comunicación para la democracia, podrá existir una sociedad sustentable.

1.7.08

Basura Cero: El gobierno quiere olvidarse de la separación en origen

Agrupaciones ambientalistas y sociales exigieron hoy al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires el cumplimiento de la Ley de Basura Cero. Su reclamo sucede luego de que funcionarios dieran varias señales contrarias a la implementación de la normativa sancionada en noviembre de 2005 sobre la gestión ambiental del servicio público más importante que administra la ciudad, el de recolección y disposición de residuos sólidos urbanos.

María Eugenia Di Paola, directora de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), encabezó la conferencia de prensa en la que solicitó que sea respetado el acceso a la información pública sobre los nuevos pliegos para licitar el servicio. "El cambio de criterio de zona limpia a pago por peso coloca a las empresas en la lógica opuesta a la Ley, va a ser más negocio mientras menos basura se recicle", advirtió por su parte Juan Carlos Villalonga, director ejecutivo de Greenpeace.

El sistema de zona limpia se implentó de acuerdo con el espíritu de la Ley 1.854 de Basura Cero, para evitar justamente que las empresas especulen con que una mayor recolección que termine en los rellenos sanitarios sea más dinero para su ganancia. Esto debía estar articulado con la separación de residuos en origen que debe realizar todo ciudadano, para lo cual se estableció el sistema de doble contenerización donde el vecino puede dejar en el recipiente adecuado el material reciclable.

Sin embargo, desde la gestión PRO los rumores se transformaron en trascendidos a la prensa y estos parecen riesgosamente traducirse en el pliego de servicio de higiene urbana que presentará el gobierno de la ciudad. "La recolección diferenciada de basura le sale mucha plata al Estado y no sirve para nada, porque cuando se abren los contenedores, todos los residuos están mezclados. Tampoco vamos a gastar plata en una campaña de concientización de la sociedad, porque el sistema evidentemente fracasó", fue la declaración de ayer a Clarín del ministro de Espacio y Ambiente Juan Pablo Ricardo que causó indignación entre los ambientalistas.

Para Villalonga, se trata de un "argumento perverso" ya que le echa la culpa a la gente por el fracaso cuando el gobierno no garantizó que existan campañas de comunicación que expliquen las razones del sistema. "Falló porque no hubo educación y si no se educa a los vecinos como hicimos en Palermo no es posible cumplirlo", expresó Cristina Lescano de Cooperativa El Ceibo.

¿Reciclaje cero?. De hecho, el artículo de Clarín reconoce que "en los pliegos nuevos de contratos de recolección de basura que prepara el Gobierno de la Ciudad, no se habla de separación, de recolección diferenciada ni de reducción". Para la visión del funcionario: "La razón es que no debe mezclarse limpieza con reciclado. Las empresas se encargarán de la recolección y será el Estado el que tomará a su cargo la Ley de Basura Cero, que por ahora evidentemente no funciona, porque durante 2007 la cantidad de basura que los porteños envían a los rellenos sanitarios no sólo no disminuyó, sino que creció un 10".

Claro, uno puede preguntarse con toda razón cómo se realizará el reciclaje sin "gastos en concientización" y con incentivos para las empresas recolectoras para llevarse más basura. Mucho menos se entiende si es cierta la información del recuadro de Clarín, puesto que si "en el macrismo aseguran que no se modificaría el monto que hoy la Ciudad invierte en la recolección de basura, que es de 700 millones de pesos, pero que la Ciudad estará más limpia", no se entiende el argumento de que es un sistema más caro, cuando costará lo mismo y no se obliga en el pliego a hacer campañas de comunicación.

“El problema de los residuos no puede ser abordado -como lo hace el gobierno macrista- como un tema estético, requiere de una gestión integral", manifestó en el comunicado Di Paola. También Villalonga criticó en el mismo documento: "El Ministro Piccardo utiliza una lógica perversa, no está dispuesto a realizar una campaña pública de divulgación del sistema y luego argumenta que la culpa es de los vecinos que no separan".

Información cero. Pero el gran problema es que si queda la esperanza de que el gobierno tenga un novedoso plan maestro que hará cumplir la Ley por sus propios métodos, no es posible probarlo porque existe escamoteo y escasez de información pública sobre el tema. Por ello, las organizaciones FARN, Greenpeace, GAIA, Fundación Metropolitana, CIPPEC, ADC, Fundación Ecologista Verde, Fundación Vida Silvestre y las Cooperativas El Ceibo y El Álamo le solicitaron que "garantice la transparencia y la participación ciudadana en los nuevos contratos para la recolección de residuos".

No ha habido en este sentido avances sino más bien retrocesos desde la última reunión de la Comisión de Seguimiento de la Ley, que incluyó la lectura sobre un nuevo reglamento que se objeta por restringir el protagonismo de la sociedad civil en un proceso que necesita justamente de que la población se involucre. En última instancia, pareciera que el gobierno no quiere que se difundan los contenidos de la normativa, para poder actuar por fuera de ella: "Hoy la gestión es ilegal", denunció Villalonga, y manifestó que la ley le da tranquilidad solo a la CEAMSE.

Cecilia Allen, de la Alianza GAIA, advirtió que estamos volviendo a la situación de colapso del 2004, cuando la gente se levantaba frente a la posibilidad de que se instalen nuevos rellenos sanitarios en la provincia de Buenos Aires. "Están coqueteando con la incineración", expresó frente a la otra posibilidad, la solución mágica que intenta también presentar el macrismo, un negocio que deja a un lado la valorización socioeconómica y ambiental de los residuos.

¿Reducción? En definitiva, las noticias que se dejaron trascender a través de los medios son malas: cambio en el servicio de recolección y abandono de la posibilidad de concienciar a los ciudadanos para la separación en origen. "La primera medida ambiental de la gestión de Mauricio Macri", según comenzó su artículo Página 12, sobre un reglamento que simula una ley de envases, puede ser favorable si aplica el principio de responsabilidad ampliada del productor, pero en el marco de incertidumbres no puede decirse si forma parte de una buena política integral.

Acerca del argumento de que la utilización de residuos de poda y escombros para relleno representa un diez por ciento, Allen los contradijo al decir que era solo un 2,5 por ciento de la basura, y que ya se recogía por separado. Elisa Montoya de Cooperativa El Alamo mantiene por su parte la esperanza, ya que la presión social de los cartoneros será la que hará cumplir sí o sí la ley, ya que de ello depende el trabajo de ocho mil personas.

Frente a la posición del PRO de que las ONGs y la oposición "agravaron el problema" porque menciona que la generación de residuos aumentó pero no menciona que se sentaron las bases para que este gobierno, si hace las cosas bien, pueda cumplir los objetivos. Por ello, la columna "Promover la incineración es retroceder décadas" de Allen y Villalonga advierte que si vamos mal estaremos peor si no se cumple con las disposiciones de la Ley Basura Cero.

Confianza Cero. Es preocupante el cinismo del jefe de Gabinete de Piccardo, Fabián Rodríguez Simón, que volvió a contradecirse al expresar en la reunión de seguimiento que no se pensaba en la incineración, y al decir ahora que se trata de un método "absolutamente limpio" y casi hasta bueno para el medio ambiente, porque produciría energía, claro, sin contar la que consume. "El gobierno de la Ciudad solo está dispuesto a soluciones simplistas que no tienen en cuenta la salud de la población ni los impactos ambientales", es la opinión pesimista de los dirigentes.

En vez de confundir a la ciudadanía con cambios en el sistema de recolección de residuos sin concientización ambiental, estaría bueno profundizar lo que estaba encaminado en la gestión anterior. No pueden negarse los errores y los retrasos, pero lo que las organizaciones perciben es que no existe voluntad política para llevar adelante el reciclaje.

Educar lleva su esfuerzo y tiempo, pero bien vale la pena para lograr una sociedad sustentable. Las organizaciones esperan también agotar todas las instancias posibles de diálogo, que fueron frenadas por las trabas a la comisión de seguimiento, antes de acudir a la vía judicial ya que, en definitiva, se trata de cumplir la ley, como le gusta decir a la gente pro.