13.8.11

Primarias Abiertas: ¿Partidos en peligro de extinción?

Tomó protagonismo la consigna "Un milagro para Altamira" del Frente de Izquierda y los Trabajadores. No obstante, la prueba también podría afectar a un partido de pocos años, identificado con la causa verde, como Proyecto Sur que presenta la candidatura de Alcira Argumedo. Errores del partido y causas estructurales explican la situación.

OPINIÓN.
Por Eduardo Soler

Mañana se realizará en toda Argentina una nueva experiencia. La idea principal de las Primarias Abiertas consistía en un ejercicio de ampliación de la democracia que permitiría a la ciudadanía elegir a los candidatos en vez de las burocracias partidarias. Sin embargo, esto no fue así, desde el momento en que las figuras presidenciales ya están decididas. Con una salvedad, que se convirtió en la característica principal de las Primarias, los partidos deben sacar el 1,5 por ciento de los votos para poder presentarse en octubre.



Este panorama es lo que ha provocado una novedosa campaña en las redes sociales, como lo fue "Un milagro para Altamira". Se refieren así al candidato del Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT), que busca superar la prueba de mañana. El argumento es que hay un peligro de proscripción, que sería silenciar la voz disidente durante la verdadera campaña electoral de octubre. De hecho, hasta ahora no hubo debate alguno, mientras que las encuestas mencionan que una gran mayoría no sabe el significado de las Primarias.

Y en este trace, no solo el FIT puede quedar en el camino, sino una fuerza política que se define como verde: Proyecto Sur. Aunque es cierto que esto último es discutible, no es menos cierto que la ambientalización de la propuesta política del partido crece cada vez más, adoptando un discurso cercano al desarrollo sustentable. Algunos datos al respecto: el triunfo en Andalgalá y la actual postulación del asambleísta Arturo Flores como diputado, el militante socioambiental Pablo Bergel elegido como 1° diputado porteño, y ahora la candidatura a intendente de Ricardo Barbieri, ambientalista de muchos años por un Tigre Verde.

Errores propios. "Sabemos que es una batalla desigual", manifestó Argumedo en el discurso de cierre de campaña. Ahora bien, una parte de la situación puede comprenderse en base a decisiones desacertadas de la dirigencia de Proyecto Sur. Sobre todo, la ambivalencia de Pino Solanas sobre "dónde jugar" su candidatura, terminó desdibujando la construcción de un partido nacional, que venía dándose desde el año pasado. Esto derivó, a su vez, en el alejamiento del sector ligado a Claudio Lozano (ligado a la CTA) y del Movimiento Libres del Sur, tras la candidatura de Hermes Binner y el Frente Amplio Progresista (FAP).

La contradicción, aquí, es que Solanas fue uno de los promotores del acercamiento con Binner. Las razones de que Proyecto Sur no se integrara finalmente al FAP están en discusión, pero son dos las principales. En primer lugar, y lo más evidente, es un conflicto por los nombres de las candidaturas, que ya había comenzado mal en la experiencia porteña, y se empeoró hasta la ruptura en la provincia de Buenos Aires. La segunda, y que esbozó como explicación Argumedo, es que el Partido Socialista de Binner no se decidió a incluir las cinco causas programáticas de Proyecto Sur, una de las cuales es privilegiar la defensa del ambiente, para adoptar un discurso más ligado a lo institucional.

Causas estructurales. "Antes o después vamos a prohibir la minería a cielo abierto y la devastación de los bosques nativos", expresó también Argumedo. Se refirió así a los dos aspectos más graves del modelo económico extractivista, que impera en la actualidad. En una entrevista, había mencionado que la defensa de Binner al modelo sojero en Santa Fe fue la causa profunda -y oculta- de la ruptura. En el coqueteo entre Proyecto Sur y el Partido Socialista (y entre este y la UCR) encontramos, así, el difícil equilibrio entre conducir un partido con principios fuertes y uno que pueda llegar a la mayor cantidad de votantes.

La teoría política, sobre todo desde la corriente crítica, sabe que la democracia representativa tiene sus limitaciones. Se trata del mejor sistema conocido, sobre todo en países que tuvieron experiencias de dictaduras militares, pero esto no significa que haya formas mediante las que el poder condiciona lo que significa "el gobierno del pueblo". De hecho, los populismos de derecha, como el representado por Carlos Menem (hoy aliado al Frente para la Victoria en La Rioja), tuvieron amplio apoyo, todavía presente en figuras del "pejotismo", tanto del espectro opositor, como dentro del oficialismo.

Generaciones. Aún más, en el caso de lo ambiental, los ciudadanos del mañana no tienen manera de expresar sus preferencias por la política del hoy que repercutirán en sus intereses generacionales. Como otra paradoja,  se critica que las figuras de Proyecto Sur son de la tercera edad, algo que en nuestra cultura (occidental) es visto de forma despectiva. Tal vez otro error es, entonces, no poder representar entre los candidatos la militancia joven que también tiene el espacio. Algo que la propia Argumedo llamó, con sentido del humor, "gerontocracia", aunque expresó también que su esperanza está puesta en los "sub-35".

Si es así, la extinción de esta especie política no se decide mañana.

Ver también:
"Democracia Ambiental" (por Iñaki Barcena).
ComAmbiental: "Política y Minería: Catamarca, Chubut y La Rioja" (8/4).
ComAmbiental: "Es la política ambiental, Mempo" (16/2).

No hay comentarios.: