5.6.11

Un ecologista para la Legislatura: Pablo Bergel

Fue la sorpresa del cierre de listas, hace ya dos semanas, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pino Solanas convocó al sociólogo Pablo Bergel para encabezar la lista de legisladores. ComAmbiental lo entrevistó porque su trayectoria en el ambientalismo reverdece la campaña y, a decir por las encuestas, su banca parece ser un hecho: ¿Qué propuestas planea impulsar?

Bergel, militante socioambiental: desde Greenpeace hasta las Asambleas. Foto: "Las venas vacías". 

"Es inevitable (la asunción) porque estoy primero en la lista y porque creo que va a ser una buena elección para Proyecto Sur", admitió Bergel. Consecuente con sus convicciones, prometió fomentar la democracia participativa y promover cambios culturales tendientes a un modo de vida ambientalmente más saludable. En esta entrevista, habla de su participación en distintas organizaciones. También, da su opinión sobre la gestión de residuos sólidos, los mercados populares, la energía nuclear y el transporte.

-¿Cuál es su expectativa para los comicios del 10 de julio?
Mi expectativa es contribuir a un proyecto de convocatoria y movilización de la sociedad civil, donde el voto es apenas el primer paso, para abrir las instituciones a la participación decisiva de la sociedad civil, sin la cual cualquier proceso de transformación real no va a ser posible.

La sociedad civil de la Ciudad de Buenos Aires tiene en su historia muchos procesos de movilización; el más reciente e importante fue de fines de 2001 hasta 2003, con asambleas barriales donde la agenda era una combinación de temas sociales, ambientales y de democracia directa.

En el conjunto del país, desde 2003/2004 hasta aquí se ha dado como nunca antes la emergencia de una agenda de conflictos socioambientales que antes permanecían soterrados. Sin dudas el tema ambiental está en todas las agendas institucionales, de la prensa y la política. Pretendo contribuir a recrear esa voluntad de participación y movilización, en propuestas concretas a ser ejecutadas desde el Estado pero también desde la sociedad.

-¿Por ejemplo?
El Programa Basura Cero: Necesita de la intensa movilización sociocultural que comienza en las casas. No alcanza con un instructivo o cursillo de capacitación. Se tiene que trabajar con los cartoneros y los niños por ejemplo organizados en Ecoclubes para fomentar la separación en origen. Debe ser continuado con la recolección diferenciada y, en el tercer paso, con el compostaje de los residuos orgánicos y la recuperación de los secos.

También, queremos proyectar la creación de mercados populares de productos soberanos sanos, alimenticios y no alimenticios, subsidiados para mejorar la calidad de consumo y que el poder de compra de los ciudadanos permita asegurar el sostenimiento de cooperativas de producción, fábricas recuperadas, huertas familiares y la pequeña agricultura campesina, en articulación con los movimientos socioproductivos de todo el país. Esto requiere de un presupuesto del Estado para la capacitación de buenas prácticas y la certificación, pero tanto productores como consumidores tienen que tomar conciencia de los beneficios del consumo responsable y el comercio justo.

Queremos ordenar el tránsito con la fabricación y entrega subsidiadas de bicicletas, acompañadas de una red de ciclovías para el tránsito seguro. Esto puede pacificar el tránsito. La idea es que no sea simplemente fashion o turístico que es lo que ha hecho el gobierno del PRO, sino que esté al acceso de todos, en combinación con el transporte público ferroviario, el subte y el autobús restringiendo simultáneamente el uso del automóvil.


-También habló de la energía nuclear.
Ahí hay que poner en marcha la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires que es el primer programa que no se cumple. En el capítulo ambiental, uno de sus puntos aclara que es una Ciudad No Nuclear, prohibiendo el transporte, la fabricación y el almacenamiento de material radiactivo, pero también por extensión no puede comprar -y así alentar- la producción de energía nuclear a 80 km de la Ciudad (Atucha I y II en Zárate, provincia de Buenos Aires), con lo ruin, costoso y peligroso que eso significa.

Más allá de la energía nuclear, tenemos que marchar hacia un debate sobre la disminución del consumo energético en general en especial las de fuentes hidrocarburíferas. Ir a un modelo de sociedad menos demandante de energía. Esto es todo un cambio sociocultural y los protagonistas no somos los legisladores o los cargos ejecutivos sino los ciudadanos organizados con un Estado que les juegue a favor.

-Pino Solanas no se había mostrado en contra de la energía nuclear. ¿Eso genera alguna discusión dentro del partido?
Hasta ahora no. Pino Solanas me ofreció la candidatura como independiente, sabiendo lo que yo pienso, no para que deje de pensar esto sino para que lo ponga y en todo caso apropiar el horizonte de sus interlocutores. No recuerdo pronunciamientos distintos de Pino Solanas pero sí claramente tiene posición tomada en contra del modelo sojero, las explotaciones de minería y la energía nuclear del modo en que se sigue usando y causando catástrofes como la de Fukushima.

-¿Había militado antes en otros partidos?
Sí, hace mucho tiempo. Fundé el partido Ecología Popular y luego integré el FREPASO hasta 1993. Anteriormente trabajé con Cafiero en 1987 y antes estuve exiliado ocho años en Ecuador, junto a movimientos de izquierda tradicional.

Tengo 65 años y milito desde los 14. Pero en los últimos 20 años he participado en distintos movimientos sociales. Fui el impulsor de Greenpeace Cono Sur en 1994-1995 y de varios movimientos socioambientales del país; entre ellos formé parte del proceso constituyente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires e instalamos una carpa ciudadana con el Foro Ambiental Ciudadano durante todo el año '96 y trabajamos sobre el capítulo ambiental, el presupuesto participativo y las comunas. Fui precursor de Los Verdes-FEP y sigo en contacto con ellos, al igual que con Los Verdes europeos y con Iniciativa Verde.

-¿Qué lo atrajo de Proyecto Sur para aceptar la convocatoria?
Tengo una larga relación con Pino Solanas, desde la década del ’60. No hemos sido amigos íntimos pero le tengo una estima personal a su consecuencia e integridad: es una persona que tiene seis balazos en el cuerpo por denunciar los procesos de privatización en la época de Menem, ha recogido testimonios de las explotaciones petroleras y mineras y los ferrocarriles y sus películas no se acomodan con el poder. Creo que es un intelectual, un militante, un artista que respeto mucho. Y la ciudadanía lo reconoció en la elección anterior dándole casi el 26% de los votos.

Me atrajo su capacidad de hacer fisuras en las amuralladas corporaciones políticas, y por esas fisuras pueden entrar con fuerza los movimientos ciudadanos que quieren pasar de la denuncia a la preocupación concreta. Yo rechazo el tipo de voto delegativo que continúa con la inercia de los más o menos progre, es una democracia delegativa y corporativa. Nosotros creemos en la democracia participativa en que el protagonismo central es del ciudadano, con información, participación y discusión con la cacerola en la mochila.

Ver también:
ComAmbiental: El ambiente en la política porteña (11/5/2011)
Pablo Bergel en Página/12: "Todos los verdes" (12/12/2006)

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