28.9.10

Política ambiental e intereses mineros: el rol de la Secretaría

En relación con la votación de los dictámenes de los proyectos de Ley de Glaciares hoy en el Senado, se habló de la relación entre ambiente y minería dentro del gobierno nacional. Aquí se profundiza el análisis del secretario de Ambiente, Homero Bibiloni, en relación con una supuesta interna kirchnerista.

Esta semana, ComAmbiental dio a conocer la IV Consulta en la que las organizaciones criticaron la ausencia de una política de Estado en materia ambiental. Durante la presidencia de Néstor Kirchner desde este medio hacíamos referencia a una suerte de interna en el gobierno entre la entonces secretaria de Ambiente, Romina Picolotti, y el Ministerio de Planificación conducido por Julio De Vido, que contiene las secretarías de Minería y de Energía, entre otras.

Por supuesto, prevaleció siempre el sector minero pero en ese entonces se escuchaban algunas críticas a la mega-minería de la funcionaria proveniente del tercer sector. Esta situación de relativa subordinación llegó hasta el propio veto de la Ley original de glaciares de Marta Maffei por la presidenta Cristina Fernández.

Días después de esto, Picolotti renunció porque, según le manifestó a ComAmbiental, la Secretaría "fue un actor clave para lograr el voto unánime a ley de glaciares" y "luego del veto, estaba claro que yo ya no podía aportar más a la política ambiental del gobierno".

El rol de la Secretaría de Ambiente. Hoy en día no existe tal puja dentro del gobierno nacional: Bibiloni desde que asumió mostró una postura dócil frente a las intereses de las corporaciones mineras, hablando siempre de la posibilidad de una "minería responsable". En el día de hoy, durante la audiencia manifestó que la minería no era área de su competencia y que las cuestiones ambientales estaban contempladas en el Código Minero, incluyendo el estudio de impacto ambiental. Este es también el discurso de las cámaras mineras y de la familia Gioja.

Fuentes de la Secretaría de Ambiente justificaron la posición de Bibiloni al decir que la reglamentación de la Ley les caería a ellos y que sería conflictivo realizarla si no existe una definición técnica precisa sobre el ambiente periglaciar. Sin embargo, el mismo Ricardo Villalba, presidente del IANIGLA, el organismo encargado de hacer los inventarios de glaciares, no mostró reparos en la imposibilidad de realizar la instrumentación técnica de la ley de Diputados. Esta declaración, realizada durante la reunión anterior de la Comisión de Ambiente, fue recordada por Filmus.

Una ley que divide aguas. No se trata de un proyecto cualquiera, amén de su importancia clave en materia ambiental para proteger las fuentes de agua dulce del país, la Ley de glaciares tuvo y tiene una gran trascendencia política. El veto presidencial fue la gota que revalsó el vaso para dirigentes que fueron kirchneristas, como el propio Bonasso y también el partido Libres del Sur, de las diputadas Victoria Donda y Cecilia Merchán.

En la actualidad, la decisión de Filmus de acordar un proyecto con Bonasso abrió una ventana para el acompañamiento del kirchnerismo a la Ley, que hoy Bibiloni entrecerró. De todos modos, desde sectores de que dan un apoyo crítico al oficialismo, como el Nuevo Encuentro de Sabbatella, que votó el proyecto en Diputados, y el grupo Carta Abierta, que emitió un comunicado a favor del proyecto acordado, mantienen la cuña abierta frente a los intereses de Gioja y Mayoral.

Mañana será, entonces, un día clave para escribir la historia política de este país.

NOTA PRINCIPAL: Glaciares: Bibiloni le soltó la mano a Filmus, y aprovechó Gioja

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