7.8.10

Picolotti: "El plan de Barrick era cortar los glaciares"

En el marco de una cobertura especial por la Ley de Glaciares, ComAmbiental convocó a la ex secretaria de Ambiente de la Nación, Romina Picolotti, a dar su opinión sobre el tema. "Frente al avance indiscriminado de la mega minería en zona glacial y peri glaciar necesitamos de manera urgente establecer por ley los presupuestos mínimos para su protección como reservas estratégicas de recursos hídricos y proveedores de agua de recarga de cuencas hidrográficas", expresa en esta nota.

Se trata de la funcionaria que se alejó del gobierno de Cristina Kirchner luego de que la empresa Barrick Gold y el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, presionaran para realizar el veto a la Ley de Glaciares a fines del 2008, como menciona en sus intervenciones el diputado Miguel Bonasso. En esta columna, la actual presidenta del CEDHA (Centro de Derechos Humanos y Ambiente) escribe para ComAmbiental acerca del trasfondo de la discusión en el Congreso y la importancia de una normativa que preserve las fuentes de agua dulce de los argentinos.



"Esperemos prime el amor a nuestra patria frente a intereses mezquinos"

Por Romina Picolotti
Ex Secretaria de Ambiente de la Nación
Presidente CEDHA
Para ComAmbiental

Evidentemente la ley de presupuestos mínimos de protección de glaciares afectaba los intereses de aquellas empresas mineras que se encuentran operando en zona glacial y periglacial en la cordillera de los andes. El plan de Barrick Gold con respecto a los glaciares severamente impactados por la explotación de oro a cielo abierto que llevan a cabo en zona cordillerana era cortar los glaciares, subirlos a camiones y trasladarlos a otra zona. El folleto adjunto de autoría de la empresa que distribuyó a las comunidades de la zona es una prueba contundente de la intención de esta empresa.

El veto reza “la prohibición de la exploración y explotación minera o petrolífera, incluyendo en dicha restricción aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial saturado en hielo, daría preeminencia a los aspectos ambientales por encima de actividades que podrían autorizarse y desarrollarse en perfecto cuidado del medio ambiente.”

La Secretaría de Ambiente de la Nación, en el aquel momento a mi cargo, fue un actor clave para lograr el voto unánime a ley de glaciares por parte de ambas Cámaras. Nosotros desde la Secretaría mantuvimos una serie de reuniones con legisladores de diferentes bloques para lograr el apoyo necesario a la ley y trabajamos intensamente en su redacción. Luego del veto, estaba claro que yo ya no podía aportar más a la política ambiental del gobierno.

La mejor ley es aquella que logra su objetivo fundamental que es la protección integral de los glaciares argentinos. Para ello no sólo es necesario un buen texto legislativo, sino tambien un decreto reglamentario que demuestre claramente la voluntad del Ejecutivo de avanzar en la protección efectiva de estos recursos naturales estratégicos. Y luego el desarrollo y la implementación de una política de estado federal en este sentido. Es imposible proteger los glaciares sin efectivar zonas de amortiguación, es decir es imprescindible incluir al ambiente periglacial. Algunas provincias en una actitud pícara han aprobado a velocidad de la luz leyes de glaciares con el fin de evitar la aplicación de una ley federal. Esperemos prime el amor a nuestra patria frente a intereses mezquinos.

Frente al avance indiscriminado de la mega minería en zona glacial y peri glaciar necesitamos de manera urgente establecer por ley los presupuestos mínimos para su protección como reservas estratégicas de recursos hídricos y proveedores de agua de recarga de cuencas hidrográficas.

Aproximadamente el 70% del agua dulce está almacenada en los glaciares. Su preservación es fundamental para el caudal de los principales ríos que recorren el país de oeste a este, la regulación de la temperatura global y la disponibilidad de agua.

En años de escasa precipitación en la Cordillera, los glaciares andinos suministran hasta el 70% de los caudales de los ríos Mendoza y San Juan. Es decir que de no contar con los mismos, estas provincias, y por su participación en el sistema hídrico nacional, todo el país, dependerían exclusivamente de las precipitaciones para poder acceder al agua y subsistir.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que entre 1912 y 2002 los glaciares al noreste de la Patagonia han sufrido un drástico retroceso. Asimismo, durante el año 2008 algunas regiones en Argentina, Paraguay, Uruguay y Chile padecieron su peor sequía en más de 50 años.

Una ley de protección de glaciares es necesaria frente a la proyección de la mega minería en nuestro país en zona glacial y/o peri glaciar. Las explotaciones de oro y plata Veladero y Pascua Lama de la canadiense Barrick Gold son un ejemplo. En relación al primero, acciones judiciales acusan a la empresa de haber omitido la mención de 32 glaciares en la zona del Valle del Cura.

En el caso de Pascua Lama, la Dirección General de Aguas de Chile señala que los glaciares en la zona de influencia del proyecto disminuyeron en promedio un 70%, incluyendo en algunos casos su total desaparición. Esto sólo durante las actividades de prospección y exploración.

Frente a este escenario resulta oportuno nuevamente afirmar que la minería de oro a gran escala a cielo abierto en zona glacial y/o periglaciar debería prohibirse.

Además de las intervenciones directas, el polvo en suspensión que genera la actividad se deposita en la superficie de los glaciares disminuyendo su capacidad refractaria. Esto acelera hasta en un 50% su tasa de fusión o derretimiento. Es imposible cortar un glaciar y trasladarlo como proponía una de las empresas con el fin de evitar su perjuicio.

Es preciso que nuestros representantes avancen en la protección de nuestros recursos naturales estratégicos. La preservación del agua dulce, su acceso fundado en criterios de justicia social es su obligación inexcusable. Los hechos de Andalgalá, de características ‘avatarianas” , demuestran que hemos comenzado como pueblo a tomar conciencia de nuestra soberanía ambiental. Esta concepción ambiental del Estado trasciende ideologías. Los argentinos hemos sumado en sólo unos meses más de 160,000 firmas en apoyo a la ley vetada, en el convencimiento de que iniciemos de una vez por todas la construcción de una Argentina soberana frente a los intereses extranjeros.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

imporatante, tiene que salir al ley de glaciaares! picolotti sabe bien cómo fue el veto. bueno que ahora lo aclare con todas las letras!!

alejandra dijo...

Muy buena nota, aclara mucho el panorama.
Que lastima que no toda la población está al tanto de la situación real porque en la mayoría de los medios se privilegian otros temas.
Espero que se haga justicia y salga la ley de glaciares