18.10.14

Crear la conciencia ambiental en la comunicación

En este artículo, Anh Vu Hoang, estudiante vietnamita en la Maestría de Ciencias Sociales de la Universidad de La Habana, nos presenta su visión sobre la importancia de la comunicación para la conciencia ambiental. La primera parte reseña los principales hitos a nivel global en la conformación de la agenda ambiental desde 1972 hasta 2012. La segunda parte avanza en la lectura de aportes cubanos sobre la temática, recuperando también una conferencia realizada en la URSS, y un texto clásico de Marx. "El cambio en el pensamiento debe empezar desde hoy y conquistar el futuro", nos dice aquí la autora.


Anh Vu Hoang
Maestrante de Ciencias Sociales
La Universidad de La Habana

 Referencias Históricas


Debido a que los problemas ambientales llaman la atención en varias naciones, las conferencias a nivel mundial sobre estas temáticas, con la participación de científicos y funcionarios, se han realizado ritualmente. La preocupación por el medioambiente se puso de manifiesto en el debate mundial realizado a principios de la década del setenta, en el Primer Informe del Club de Roma (1971), con el tema “Los límites al crecimiento”. Este cuestiona la tendencia del crecimiento de la economía a escala mundial, la expansión poblacional, urbanización y sus efectos contra la supervivencia del ser humano.

La posterior conferencia internacional tuvo lugar en 1972, y marcó el reconocimiento de las naciones sobre los problemas ambientales. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Humano (Estocolmo) tuvo como mensaje principal “Preservar la naturaleza y elevar la calidad de vida en el planeta para el bienestar presente y futuro de los hombres que lo habitan”, mensaje que mantiene su valor hasta hoy día. Los problemas ambientales a nivel mundial existentes se resumieron y por primera vez, un plan de acción se aprobó como un compromiso de cooperación. También se crearon las bases del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), lo que en 1973 se convirtió en la primera organización internacional encargada de divulgar la información ambiental y alentar la participación de proteger el medioambiente.

En el año 1982, la Asamblea General de las Naciones Unidas elaboró la “Carta Mundial de la Naturaleza” y realizó la primera reunión de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (World Commission on Environment and Development). La Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo elaboró un informe denominado “Nuestro futuro común” (iniciado en 1984, publicado en 1987). En él se definió el concepto de desarrollo sostenible como “aquel que satisface las necesidades de la generación presente, sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” y se propusieron las metas para alcanzarlo a partir de sus tres dimensiones: la económica, la social y la ambiental. Planteó la necesidad de una nueva ética de desarrollo en torno a la equidad, con cambios de patrones de producción y consumo. En esa reunión también se estableció la deuda histórica de los países desarrollados con los países pobres.

La Conferencia sobre Medio Ambiente y Desarrollo que se llevó a cabo en Río de Janeiro en 1992, conocida como “Cumbre de la Tierra” o “Cumbre de Río”, fue un evento importante en el proceso de búsqueda de soluciones para los problemas ambientales a nivel mundial. En esta conferencia, se rescató el contenido y los conceptos del informe “Nuestro futuro común” (pobreza y medio ambiente, concepto de desarrollo sostenible). Se denominaron los nuevos principios y conceptos éticos globales tales como la responsabilidad de los países ricos y pobres antes los problemas ambientales, el deber de que el que contamina paga y el derecho del saber. Se aprobó la Declaración de Río, la que formuló nuevos postulados y principios en la problemática ambiental: la adopción de la Agenda 21, que definió metas a alcanzar para el siglo XXI, y las Convenciones Marco de Cambio Climático y de Diversidad Biológica. El avance de esta conferencia en comparación con las anteriores es que planteó más detallas sobre los problemas ambientales y los vínculos entre medio ambiente, economía y sociedad.

Tantos los países desarrollados como los en desarrollo tienen la responsabilidad de proteger el medio ambiente. No obstante, los países industrializados que consumen la mayoría de los recursos naturales y son los mayores contaminadores están eludiendo sus tareas. Los compromisos internacionales como el Protocolo Kyoto, que promueve la reducción de los gases de efecto invernadero se obstaculizan por la actitud y conducta de los países más poderosos, entre ellos los Estados Unidos, que es el más no-cooperador. En realidad, esos gobiernos han reconocido la gravedad de los problemas ambientales, pero por razones de sus intereses económicos no participan en los tratados internacionales.

Después de la Cumbre de Río, en los debates mundiales, se tiende a plantear los problemas ambientales y de la protección de los recursos naturales de forma aislada. Se valoran estos problemas con un enfoque integrado a las esferas económica y social, y se destaca el desarrollo del ser humano en relación con el deterioro ambiental.

Últimamente, en la conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible, que se realizó en Rio de Janeiro (Junio, 2012), llamada también Río+20, se expusieron discusiones sobre dos temas: una “economía verde” en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza y el marco institucional para el desarrollo sostenible. El Rio+20 tuvo lugar en momentos que la crisis económica estaba afectando a varios países y tuvieron que reconocer los objetivos de desarrollo a largo plazo.

Sin embargo, desde la perspectiva política internacional los problemas ambientales no se pueden resolver porque todavía existen muchos obstáculos debido a desacuerdos entre las naciones, en particular, la falta de cooperación de los países desarrollados. Sobre todo, la crisis ambiental a nivel mundial requiere que los seres humanos cambien su percepción de la relación hombre-naturaleza de manera positiva para el desarrollo futuro. En este cambio, los científicos naturales y sociales desempeñan un papel muy importante.


Educación y Conciencia Ambiental

Desde el punto de vista de la autora de este artículo, se destaca la necesidad de crear una conciencia ambiental en los ciudadanos de las generaciones contemporáneas y futuras. Sin dudas que nuestros descendientes y otros seres vivos que continuarán viviendo en el planeta serían las víctimas de los problemas actuales. El cambio en el pensamiento debe empezar desde hoy y conquistar el futuro.

La educación ambiental se planteó por primera vez crear los valores pro-ambientales en las generaciones futuras, en la Conferencia Intergubernamental de Educación Ambiental de Tbilisi (URSS) en 1977. El Congreso de Moscú sobre Educación y Formación Ambiental luego precisó las líneas maestras de una educación, dirigida tanto a la opinión pública como a los especialistas y a las personas que toman decisiones, a mejorar la legislación en materia de Educación Ambiental, a definir los grandes campos de acción y a incorporarla en los programas de formación de los educadores en todos los sectores y niveles.

No podemos devolver los recursos explotados a la naturaleza, lo que podemos cambiar es la cognición y conducta pro-ambiental o establecer los valores de la conciencia ambiental para todos los individuos. Las consecuencias que provocan los comportamientos dañinos de los seres humanos no se consideran propiamente ya que existe la percepción de que se pueden separar a los hombres de otros elementos de la naturaleza. En la relación entre los seres humanos y su medio ambiente, los hombres consideran que su papel es el del sujeto que puede decidir la existencia de otros seres vivos y dominar todo el planeta. Ante las consecuencias de la crisis ambiental, debemos cambiar la cognición sobre la relación hombres-naturaleza a favor del desarrollo próspero de la vida de todas las especies en la tierra.

Debemos establecer, como afirma Célida Valdés en La ética ambiental y Nosotros, “una conciencia ambiental en la que la naturaleza no se considere un objeto instrumental solamente, sino que es también un agente y un sujeto moral, por tanto posee dignidad y hay que apreciarla”  puesto que el ser humano es una parte de ella y todos los hechos que afectan al medio ambiente afectan también a la propia vida de los hombres. Como ya decía Carlos Marx: “El hombre vive de la naturaleza: significa que la naturaleza es su cuerpo, con la cual debe permanecer en continuo intercambio so pena de perecer. Que la vida física y espiritual del hombre está unida a la naturaleza significa simplemente que la naturaleza está unida a sí misma, porque el hombre es parte de la naturaleza...” 

Además, siguiendo a Thalía Fung, esta conciencia se desarrolla de forma contradictoria e intersubjetiva, su carácter contradictorio se manifiesta:
  •  Con relación a la conciencia común formada espontáneamente y a la reflexiva sistematizada.
  • Con relación a la conciencia individual y colectiva. 
  • En la conciencia intracolectiva debido a los diferentes grados de cognición y eticidad, existentes en el interior de cada grupo societario; 
  • En la posición de partida donde pesan indiscutiblemente las diferentes corrientes, voluntades y acción política; 
  • En la convergencia de criterios, a veces antitéticos y otras unitarios de especialistas de las ciencias naturales exactas y sociales.

Una conciencia ambiental adecuada es la base para el cambio de comportamientos. Es necesario que convirtamos el acto de proteger el medio ambiente en uno autonómico, mostrando la responsabilidad de las generaciones actuales por su vida y la de las generaciones futuras.


Bibliografía

1. Carlos Marx: Manuscritos económicos y filosóficos de 1844. Editora Política, la Habana, 1965.
2. Castro, R. de: Retos y oportunidades para una nueva comunicación ambiental, Ponencia presentada VI Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental, Buenos Aires, 2009.
3. Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano. Estocolmo, 1972.
4. Leff, Enrique: Ecología y Capital, Hacía una perspectiva ambiental del desarrollo, Universidad nacional Autonoma de México, 1986.
5. Leff, Enrique: La pedagogía del ambiente, formación ambiental y desarrollo sustentable. Editorial PNUMA, Siglo XXI México, Argentina, 2000
6. Fung Thalía: Medio Ambiente y Conciencias Plurales, Cuba verde. En busca de un modelo para la sustentabilidad en el siglo XXI, Editorial José Martí, La Habana.
7. Valdés Célida: La ética ambiental y Nosotros, en Sociedad y Ecología. Editorial Félix Varela, La Habana, 2007.

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