8.12.13

El legado de Mandela en Chaco

Este jueves se produjo la noticia que conmovió al mundo. A los 95 años de edad, murió Nelson Mandela, quien pasó a la historia como el líder que terminó el apartheid en Sudáfrica. Sin embargo, desde Chaco, donde una organización social tomó su nombre como forma de denunciar contra el racismo sistemático contra los pueblos originarios, se escucha un grito de esperanza: "¡Madiba vive, no ha muerto!". A pesar de ello, en esta entrevista con ComAmbiental, el coordinador del Centro Mandela, Rolando Núñez, señala su escepticismo sobre los aprendizajes en nuestro país, en particular del gobierno argentino, que justamente acaba de nombrar como Jefe de Gabinete a Jorge Capitanich, señalado en esta nota como "el mejor y el peor gobernador del Chaco". 

El llamado del Centro Mandela en Chaco: "Madiba no murió" .


El Centro Mandela ha logrado ganarse el reconocimiento como organización social y de derechos humanos en el Chaco. En sus años de trabajo, ha sido una referencia en la denuncia contra la continuidad de la deforestación en el Chaco, como en los nuevos modos de tala mediante artilugios legales. También ha advertido sobre la persistencia de una "Argentina desigual", mostrando cuál es el "Chaco verdadero", pues "Chaco y Formosa lideran el ranking del total del provincias que presentan los peores indicadores sociales, económicos, sanitarios y educativos del país". En este intercambio, quisimos conocer las reflexiones sobre la figura de Mandela en el contexto de nuestro país.

-¿Cuál es la importancia de la figura de Madiba?
-Es casi imposible sintetizar en palabras la importancia de Madiba. La historia de vida y de luchas de este extraordinario ser humano difícilmente pueda ser sintetizado por los contemporáneos. Sin embargo, aunque parezca contradictorio, desde nuestra humilde y modesta organización de derechos humanos siempre estuvimos persuadidos que Madiba traspasaba nuestra comprensión, como también las de quiénes construyeron y se beneficiaron con el apartheid y hasta de las propias víctimas, hayan luchado o no contra el régimen de opresión que instalaron en Sudáfrica. 

Las mismas dudas nos embargan en este momento, sobre todo cuando escuchamos o leemos las condolencias y las admiraciones de dirigentes y de representantes del mundo en el que las corporaciones funcionan y se desenvuelven con total unilateralismo global. Como contrapartida, la importancia de la existencia y luchas de Madiba seguramente integra y formará parte definitiva del núcleo de la conciencia colectiva mundial para revelarse contra los poderes hegemónicos en el largo proceso de construcción de comunidades libres, justas y equitativas. Entendimos que esa era la esencia y el objetivo de las esperanzas de Mandela.
  
-¿Por qué adoptaron su nombre para el Centro de Estudios?
 -Cuando nos agrupamos para crear el Centro Mandela, en el año 1997, Chaco presentaba indicadores sociales, económicos, sanitarios y educativos similares a los promedios de los países de África; por lo tanto, la referencia parecía inevitable. La parte final de la decisión estuvo alimentada por el apartheid y la discriminación que existía y continúa en Chaco, fundamentalmente en relación con las comunidades indígenas, especialmente las que vivían en El Impenetrable. Esta situación motivó que el Defensor del Pueblo de la Nación iniciara un juicio -ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación- contra los gobiernos de Argentina y de Chaco.

-¿Qué sucedió con este juicio por los pueblos originarios del Chaco?
-Aún continúa tramitándose. La causa habla del posible exterminio continuo, sistemático y silencioso de los pueblos originarios de El Espinillo, Villa Río Bermejito, Pampa del Indio, J.J. Castelli y Miraflores. Inmediatamente después de iniciado el juicio, cuya base fueron los numeroso informes que realizaron los voluntarios del Centro Mandela en esos lugares, la Corte dictó una medida cautelar ejemplar obligando a los gobiernos denunciados por violación de los derechos humanos a entregar regularmente a las comunidades indígenas alimentos, agua para consumo humano y comunicación y acceso al sistema sanitario público

En definitiva, la sumatoria de los dos factores mencionados nos permitió comprender que debíamos presentarnos ante la opinión pública bajo la inconfundible  insignia que era y que representaba Nelson Mandela con su incansable lucha contra la pobreza, la indigencia, la exclusión social y el apartheid.
  
-¿Qué enseñanza nos deja su obra para Argentina, en lo que es la Democracia y Derechos Humanos?
 -Somos escépticos respecto de los posibles aprendizajes de los argentinos como derivación de la obra de Madiba respecto al real valor de la democracia y, especialmente, en relación a la promoción y vigencia de los derechos humanos en nuestras vidas cotidianas e institucionales. Esta visión puede mostrar cierto grado de desesperanza. Sin embargo, creemos que somos objetivos cuando nos expresamos en estos términos, para lo cual tenemos en cuenta que muchos sectores sociales, económicos, culturales y políticos demonizan en privado la democracia o descreen de ella. 

Despejamos aún más cualquier duda cuando notamos que funcionarios en actividad y muchos de aquellos sectores asocian los derechos humanos con la marginalidad, la violencia y el delito. La violación de derechos entre particulares, que reiteradamente se utilizan para condenar la existencia y funcionamiento de los organismos de derechos humanos, demandan la intervención directa del Estado a través de los poderes y de los organismos competentes para hacer cesar los efectos de los delitos o para lograr sus esclarecimientos y la aplicación de las penas que correspondan. 
    
-¿Y cuál puede ser el balance del gobierno en materia de derechos humanos?
 -Si bien se han dado pasos importantes en materia de derechos humanos durante la gestión de los Kirchner, lo cierto es que este tema terminó siendo una herramienta política de gestión y, en algunos casos, se llegó al extremo de la banalización. Varios organismos de derechos humanos se plegaron al gobierno y perdieron independencia, que es lo mismo que decir que se despojaron de la razón de ser que justifica su existencia y funcionamiento. Estos organismos no nacieron para gobernar sino para controlar las gestiones de gobierno, con una mirada crítica pero objetiva. 

-¿Qué dice de todo ello la llegada de Jorge Capitanich a la Jefatura de Gobierno?
Creemos que el gobierno argentino no tiene capacidad para aprender de Madiba y, menos, de aplicar algunos de los postulados y de las acciones que desarrolló en los territorios por donde caminó. Son el agua y el aceite. Y eso se nota más con Capitanich, que fue el mejor y el peor gobernador del Chaco, al mismo tiempo. Es que el nivel de inversión de la obra pública fue extraordinario, aunque desordenado y sin responder a las urgencias y necesidades sociales más trascendentes y vitales. De cualquier manera, quizás este factor permita decir que fuera el mejor gobernador. 

-¿Y por qué sería "el peor gobernador"?
Los resultados muy negativos -por mal funcionamiento de los servicios públicos de salud, de educación y seguridad social- restaron valor a la acción positiva de inversión en obras públicas. Y lo más grave, es que encontró un Estado sobredimensionado, burocrático e ineficiente que funciona bajo los efectos del tráfico de influencia y de la corrupción. Al mismo tiempo, se formó y funciona en gran parte de la estructura del Estado una “nube de negocio” en torno a cada acción, plan, programa u obras, fenómeno que empañó las gestión porque produjo un incremento extraordinario del gasto improductivo en el que el costo de la corrupción ha tenido un alto impacto. 

Año a año se fueron generándose deudas flotantes crecientes, gestadas por el manejo descuidado de los fondos públicos, a propósito de la falta de controles de los organismos internos y externos del Estado. Por ende, puede ser calificado como un mal administrador. Creo que este aspecto es el más criticable y que -a su vez- abona la opinión de que es el peor gobernador del Chaco. Finalmente, para atenuar las protestas sociales de las organizaciones piqueteras y de desocupados, cooptó a la mayoría de sus dirigentes y aplicó una inocultable política clientelística y prebendaria con el objetivo de garantizarse “gobernabilidad y paz social”.

Un representante del modelo extractivista. En los últimos días, el coordinador del Centro de Estudios Nelson Mandela, Rolando Nuñez, opinó sobre la reciente designación de Omar Judis, Ministro de Infraesctura del Chaco, al frente de la Secretaría de Ambiente de la Nación. Con preocupación, aseguró que representa los intereses del modelo productivista en la actividad primaria: ganadería, agricultura y más en explotación forestal.



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