1.6.13

Energía Nuclear: Peligro sin codificar

Ayer fue el Día de la Energía Atómica. Página/12 publicó una nota con testimonios de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica), titulada: "Ganamos la década perdida de los 90". Sin embargo, también puede decirse que es parte de una herencia de la Dictadura Militar: la central Atucha II. Mientras tanto, ayer hubo movilizaciones en Río Tercero contra la instalación en la localidad de Dioxitek, una fábrica de dióxido de uranio. Y hoy también la Campaña "Córdoba No Nuclear", junta firmas en más de 20 localidades, protestando entre otras cuestiones contra la "extensión de la vida" de la central Embalse. Energía nuclear, un riesgo no codificado.

Afiches y fotos de Córdoba No Nuclear. Fuente: CbaNoNuclear.



“La actividad nuclear ha ganado una década, la perdida en los ’90. El organismo recibió incremento presupuestario, mejoras edilicias, recuperó laboratorios y repatrió científicos”, destacó Mauricio Bisauta, vicepresidente de la CNEA a Página/12. Y agrega la nota: "Para Atucha II, un símbolo de la reactivación del sector, la CNEA proveyó sistemas y desarrollos tecnológicos “sin precedentes en el país”". El testimonio de Boero continúa: “El 1º de marzo presenciamos, con gran emoción, la colocación del último combustible, completando así su carga”. Ahora, la promesa es que se proveerá energía al sistema eléctrico antes de fin de año, algo que se viene postergando.

La central Atucha II fue inaugurada por la Presidente Cristina Fernández en septiembre de 2011. En la nota sobre aquel acontecimiento, recordábamos un informe de Greenpeace en el 2008: "Los gastos de Atucha II formaron parte de una serie de desmesuras cometidas dentro del denominado Plan Nuclear Argentino durante la dictadura militar y que produjeron que a fines de 1983 la deuda externa contraída por la CNEA representase el 13% de endeudamiento del país.  "El plan nuclear, concebido en tiempos de la dictadura militar argentina, previó seis centrales nucleoeléctricas", recordaba la Unión de Asambleas Ciudadanas, que se movilizó ese año a Atucha, en las cercanías de Zárate.

Página/12 destaca que "la CNEA recibió desde el año 2003 un fuerte impulso. Su presupuesto pasó de 98 millones de pesos a 2220 millones para este año. Su relanzamiento fue en 2006, a partir del Plan Nuclear Argentino". Para Juan Carlos Villalonga, de Los Verdes: "Los valores que Argentina ha destinado en este rubro son incalculables por la poca transparencia de la CNEA en sus más de 60 años. Sólo vale recordar que en 1982, cuando estalla la crisis de la deuda externa en la región, el rubro nuclear representaba cerca del 13% de nuestra deuda. Durante la última dictadura militar la CNEA fue privilegiada presupuestariamente por encima de universidades, INTA, CONICET y el resto de las áreas científicas".

El ambientalista escribió esto en el artículo "Zonceras Energéticas #2", en la cual analiza el reciente informe “Global Energy Assesment”. A través de la comparación entre presupuestos de energía nuclear y energías limpias, menciona: "En definitiva, tenemos ciencia nuclear porque los estados ponen inmensos recursos para tenerla. No hay allí ningún milagro ni nada especial ocurre con lo nuclear. Ahora esa inversión en I+D en nuclear no es lo que el mundo necesita. No lo dicen los antinucleares, lo dice el propio informe de IIASA, necesitamos I+D en otras áreas claves, no en nuclear. Seguir haciéndolo es una de las tantas zonceras energéticas instaladas en el imaginario de la dirigencia política".   

El artículo de Página/12 dice sobre la provincia mediterránea: "En Córdoba se trabaja con empresas tecnológicas nacionales en la “extensión de vida” de la central nuclear Embalse. También se destacaron los avances en el diseño y construcción de un nuevo reactor de investigación y producción de radioisótopos, el RA-10, en el marco de la integración nuclear con Brasil". Ayer hubo una importante movilización de vecinos que se oponen a la instalación de Dioxitek, una empresa que pertenece en un 99 por ciento a la CNEA. Hoy la campaña "Córdoba No Nuclear" junta firmas en más de 20 locales. Allí participan Greenpeace, CEDHA, Eco-Sitio, Los Verdes y Tierra Vida.

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