28.9.11

Atucha II: ¿Argentina a contramano?

La Presidenta de la Nación realizó hoy el acto de inauguración de la central nuclear Atucha II. La obra fue iniciada por la Dictadura Militar en 1980. Se inició con tecnología de la empresa alemana Siemens, que recientemente anunció su retiro de la industria nuclear, luego del desastre de Fukushima.

Vista de Atucha. Las centrales nucleares siempre se ubican cerca de una fuente de agua.


"Por una extraña paradoja, Argentina es compradora de la primera y la última central atómica de Siemens", escribió esta semana Antonio Elio Brailovsky. Fue luego de la noticia de que la empresa alemana dejará el negocio nuclear. La decisión se tomó, a su vez, luego de que el Parlamento de su país aprobó un plan para cerrar sus propias centrales para el año 2022.

Para el profesor: "El primer reactor que construyó esa empresa, Atucha I, se colocó en Argentina, antes de que hubiera uno equivalente en Alemania. Sobrevuela esta historia la presunción de que los alemanes temían hacer una primera experiencia en su propio territorio y recién aceptaron cuando vieron que Atucha I funcionó un tiempo sin desastres".

El mismo dato se destacó ya en 2008, en un comunicado de Greenpeace Argentina: "La propia decisión tecnológica para Atucha se fundamentó en razones de estrategia de negocios de la dictadura militar, eso motivó la elección de la Siemens KWU para construir un reactor, cuya única experiencia en Alemania había sido un prototipo de 57 MW que funcionó desde 1966 hasta 1984 y en Atucha I".

Según explicó Mauro Fernández, de la Campaña de Clima y Energía de dicha ONG: "A mediados de la década de los ochenta, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) celebró un contrato con Siemens para construir Atucha II, pero las constantes demoras en su avance llevaron a Siemens a retirarse del negocio. Las obras las continuaron técnicos nacionales y desde el Gobierno estarán inaugurando esta planta en los próximos días".

Este hecho se concretó hoy por la tarde. Durante una conferencia transmitida por cadena nacional, la Presidenta Cristina Fernández mencionó que cuando Néstor Kirchner "decidió poner en marcha nuevamente el plan nuclear argentino en 2006, estaba recuperando uno de los bastiones más importantes del desarrollo tecnológico argentino".

"¿Por qué Argentina apuesta por una tecnología que llama “de punta”, pero las principales naciones del mundo están abandonando? Porque llega tarde a un mercado que demostró privatizar los beneficios y socializar los riesgos, y dio lamentables e irrefutables evidencias de que al invertir en energía nuclear se juega con la vida humana: Chernobyl (URSS, 1986) y Fukushima (Japón, 2011)", expresó por su parte el integrante de Greenpeace.

En forma similar reflexionó Brailovsky: "Hemos pasado por el deslumbramiento inicial de la energía atómica al desencantamiento final, sin registrar su decadencia en los países del Norte. Todavía calificamos como "de punta" a una tecnología que ellos iniciaron, que nos vendieron para bajar sus costos y que ahora empiezan a abandonar. Inveterados compradores de chatarra sofisticada, estamos orgullosos de invertir en lo que los europeos descartan".

En la misma línea Los Verdes aboga por el fin del Plan Nuclear. Para ello presentaron un proyecto legislativo titulado “Metas Nacionales de Generación Eléctrica Sostenible 2020”. Allí "establece que el Poder Ejecutivo Nacional deberá definir un programa de reducción progresiva de la generación de electricidad mediante reactores nucleares, de modo tal de alcanzar su completo abandono a fines de 2020".

Como decía Greenpeace en el 2008: "Los gastos de Atucha II formaron parte de una serie de desmesuras cometidas dentro del denominado Plan Nuclear Argentino durante la dictadura militar y que produjeron que a fines de 1983 la deuda externa contraída por la CNEA representase el 13% de endeudamiento del país. Concluir el proyecto significa aumentar ese desatino y asumir un temerario riesgo tecnológico al no contar siquiera con los proveedores originales". 


Javier Rodríguez Pardo, del Movimiento Anti-Nuclear de Chubut, expresó a Notio que los técnicos locales tienen capacidad para fabricar los repuestos, pero que de todos modos “es una tecnología que no nos da seguridad alguna".

Hoy Perfil volvió a publicar que Atucha II no producirá energía todavía porque aún no se hicieron los cambios en la seguridad implementados luego del accidente de Fukushima. Este acontecimiento marcó un declive mundial de este tipo de energía considerada un atributo imprescindible para ser considerado un  "país desarrollado".

En mayo de este año, la Unión de Asambleas Ciudadanas realizó una marcha de protesta hacia Atucha. Luego de ello, Rodríguez Pardo recordó: "El plan nuclear, concebido en tiempos de la dictadura militar argentina, previó seis centrales nucleoeléctricas y en el distrito de Zárate nadie duda de que ese departamento fue elegido como receptor de cuatro de ellas". El gobierno nacional planifica construir Atucha III así como instalar el reactor nuclear CAREM en la provincia de Formosa.

1 comentario:

octubre2 dijo...

la nota me parece excelente. De todos modos, en mi opinión, se impone un debate mucho más amplio y por fuera del argumento terrorista, que inculuya la transición entre uno y otro sistema. Ciertamente la Patagonia sería el ámbito ideal para incentivar el desarrollo de energía aeólica que se viene explorando por ahí. El artículo se desentiende de la presión política sobre el plan de desarrollo industrial en Argentina. En fin, da para mucho, pero me parece reducir el problema al temor abmbiental la equiparación entre el negocio de Siemmes en Alemania con la urgencia de la situación Argentina. Quiero decir que me parece poco pertinente instalar una posición binaria.