29.5.13

"Monsanto gobierna a través de los gobiernos”

En esta crónica, Norma Loto nos relata desde Córdoba la llegada de la corporación Monsanto a Malvinas Argentinas. El intento es una nueva avanzada en la instalación del modelo de agronegocios en una localidad ya castigada sanitariamente por las fumigaciones. La semana pasada, la provincia de Córdoba fue uno de los lugares principales que se unió a las manifestaciones globales de "Millones contra Monsanto". En la nota, se destaca el testimonio de Vanina, de la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida. Con valor, denuncia que los gobiernos "le dan la derecha a un proyecto que no deja nada, que no tiene nada bueno para la sociedad". Hoy se cumplen 44 años del Cordobazo.

Una manifestación reciente: "Malvinas Lucha por la Vida". Fuente. Grupo facebook.

Por Norma Loto


Malvinas Argentina, Córdoba- Todo se conjugaba con la parsimonia de lo cotidiano; la vida allí, en Malvinas Argentinas, era como la de cualquier otro pequeño lugar del interior: “íbamos del trabajo a la casa y de la casa al trabajo”, cuenta Vanina.

Ahora, aquel sosiego pueblerino asoma quebrado, pero robustecido —al fin— por haberse organizado para resistir y oponerse colectivamente a la instalación de Monsanto.

Monsanto es la mayor empresa proveedora de productos para la agricultura, produce además el herbicida glifosato, los plaguicidas endosulfán, clorpirifós y el herbicida 2,4 D; además son productores de semillas genéticamente modificadas, entre ellas la soja.

Según diversos estudios, todos estos productos son altamente peligrosos para la salud humana, animales, plantas y el medio ambiente en general.

En Argentina, Monsanto llegó en 1978 y se instaló en Pergamino, provincia de Buenos Aires, con una planta de actividades de acondicionamiento de semillas híbridas de maíz.

Hoy, su presencia consta de cinco plantas en la provincia de Buenos Aires y planifica la construcción de tres más, una de ellas en Malvinas Argentinas, ubicada en la provincia de Córdoba, y otra en Tucumán.

Esta empresa llegó y se expandió gracias al beneplácito de los diversos gobiernos que trascurrieron a lo largo de casi cuatro décadas en Argentina. Gobiernos e intereses que han desconocido, irresponsablemente, el poder letal de los productos de Monsanto.

Las teorías a favor arguyen que sólo altas dosis de los productos de agrotóxicos podrían ser letales, ignorando los efectos de las bajas dosis y de las exposiciones crónicas.

Malvinas Argentinas es una ciudad de aproximadamente 14.000 habitantes, situada en el departamento Colón, de la provincia mediterránea de Córdoba. Esta provincia es la primera con mayor superficie dedicada a soja transgénica. Allí, en Malvinas Argentina, pretende instalarse Monsanto con una planta de 240 silos para 16 toneladas cada uno.

Según una investigación socio-sanitaria realizada por la Red Universitariade Ambiente y Salud/Médicos de Pueblos Fumigados, junto a cuatro cátedras de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Córdoba en Malvinas Argentinas, 178 mujeres de la zona padecieron abortos en los últimos años. Esta cifra significa una prevalencia de 22 por ciento de mujeres en edad reproductiva.

A la vez —afirma la pesquisa—el Barrio Nicolás de Bari, el más cercano a zonas fumigadas, tiene el valor más elevado de abortos espontáneos: 25,6 por ciento. También se detectaron 42 casos de nacimientos con defectos.

El estudio detalla además que esa localidad tiene una prevalencia de 15,46 por ciento en enfermedades pulmonares y en el mencionado barrio ese nivel llega al 20,25 por ciento.

La investigación relaciona este índice con la “elevada contaminación”del aire con polvo proveniente de los campos linderos.

La niñez es un grupo vulnerable en este contexto, las patologías comunes que se han comprobado son: dermatitis, dermatosis irritativas; y enfermedades respiratorias como bronquiolitis, bronquitis obstructivas, asma y alergias durante todo el año.

A modo de solapar este daño, Monsanto recurre a la estrategia de cooptación, “Monsanto ya viene gobernando nuestro lugar. No es solo la empresa en sí la que se va a instalar, sino que hay otras ideas en torno al proyecto, que implica “poner” plata en salud, en una escuela, en un jardín de infantes. De esta manera, genera un sistemas paternalista y clientielista”,relata Vanina Barvoza Vaca.

Vanina es una joven lugareña, tiene 22 años, estudia socio pedagogía, integra la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida y es una de las tantas mujeres que pone el cuerpo en esta resistencia.

Ella, a lo largo de la conversación, está empeñada a dar batalla a esta situación y dice que el problema con Monsanto va más allá de lo sanitario y enfatiza que “la ampliación de la frontera agropecuaria está dejando cada vez más gente en la calle; mejor dicho: deja a la gente en la nada, ya que los gobiernos los invisibilizan, porque Monsanto gobierna a través de los gobiernos”.

La localidad de Malvinas Argentinas está dentro de una zona rural dedicada al monocultivo, las fuentes de empleo están vinculadas a la construcción, al comercio o al empleo público, a la vez que un amplio porcentaje de la población se traslada a diario a la ciudad capital donde tiene algún empleo.

En medio de esta realidad, llegó Monsanto con el discurso que promete ejecutar un proyecto que implica cerca de 400 puestos laborales. “En realidad, el proyecto dice en su presentación que habrá 170 puestos y la categoría más baja (de instrucción) que requiere es Ingeniería Agrónoma”, refiere Vanina.

“Acá, en Malvinas, no conozco a nadie con esa profesión. Es decir, que quizás implique trabajo para la construcción de la planta vinculado a la albañilería y también personal de limpieza. El trabajo calificado tampoco será para nosotros”, comenta.

El acopio de granos contamina y Monsanto se instalará en Malvinas Argentinas con 240 silos de almacenaje de granos transgénicos que estarán ubicados a sólo 700 metros de una escuela primaria.

“No existe una producción agro ecológica y el municipio ya no tiene la misma actitud hacia nosotros. Sabemos de menores de edad con afecciones respiratorias, asmas, alergia, a causa de los campos fumigados cercanos. Hay familias que viven a 10 metros de campos que son fumigados, es decir que sólo hay una calle que separa una casa de un campo”, describe la joven.

Las acciones para impedir la construcción de la Planta de Monsanto pasaron por diversas instancias judiciales, todas en vano. “El año pasado —continúa Vanina— presentamos un proyecto de Resguardo Ambiental, para proteger a las escuelas y la población. El proyecto estuvo dos meses sin ser tratado por el Concejo Deliberante y, luego de nuestra insistencia, lo trataron en el recinto y lo rechazaron en 15 minutos”.

Ignorar los principios de la ley.

La historia posee muestras suficientes para referir que cuando existen intereses económicos, las banderas políticas se disipan en el limbo de esos intereses económicos.

Vanina comenta que tanto el gobierno nacional, como el provincial y el municipio de la localidad de Malvinas Argentinas: “le dan la derecha a un proyecto (Monsanto) que no deja nada, que no tiene nada bueno para la sociedad” y agrega “cuando pedimos la intervención de la gobernación, nos dicen que es un tema local”.

Es incuestionable que este proyecto ignora la ley general del ambiente. En este sentido, el artículo 4 de la Ley Nacional, detalla un conjunto de principios que se deben respetar para lograr un desarrollo responsable.

Así, el Principio de solidaridad dice que “la Nación y los Estados provinciales serán responsables de la prevención y mitigación de los efectos ambientales transfronterizos adversos de su propio accionar, así como de la minimización de los riesgos ambientales sobre los sistemas ecológicos compartidos”.

También, se refiere —entre otros— al Principio de prevención, que versa sobre las causas y las fuentes de los problemas ambientales y declara que deberán atender “en forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el ambiente se pueden producir”.

Mujeres comprometidas con la vida

Mujeres afectadas y movilizadas: esto se palpa en la Asamblea Malvinas Lucha por la Vida. Las actividades de la organización para hacer frente a Monsanto empezaron el año pasado, tras hacerse público el proyecto de instalación de la Planta.

“Somos muchas mujeres, no solo de Malvinas, sino de pueblos cercanos. Actualmente somos cerca de 50. El cambio lo hacen las mujeres, nos dicen nuestros compañeros varones. Es que las mujeres tenemos una gran capacidad de movilización y sensibilización”, destaca Vanina sin disimular orgullo y tenacidad.

Desde la Asamblea, siguen reclamando un estudio de Evaluación de Impacto Ambiental, además de una instancia democrática de audiencia pública y una consulta popular para que“mediante un dispositivo democrático se pueda decidir la instalación de la empresa en Malvinas Argentinas (…) Estas dos cosas no sucedieron”. A pesar de la negativa de la sociedad, la justicia dio la aprobación para que la empresa comience a construirse.

“Lo único que Monsanto ha logrado es una gran movilización y el fortalecimiento de nuestra conciencia colectiva. Antes, la vida de muchas personas pasaba por ir al trabajo y regresar a sus casas, ahora existe una red comunitaria que no se va a romper”, concluye Vanina.


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