16.5.13

Chevron Chevron, qué grande sos

YPF da nuevos pasos para concretar su anunciado acuerdo con Chevron. Lo que no siempre se dice, es que el obstáculo mayor viene de un embargo de la Justicia de Ecuador, porque la compañía está condenada por contaminación del Amazonas en un caso paradigmático. La retórica de la estatización da paso a una alianza con una corporación estadounidense, que ahora se descubre nacional y popular. ¿Por qué las claves del acuerdo hay que buscarlas en la propia Ley sancionada hace un año? Mientras tanto, ya 6 municipalidades prohiben las técnicas de fracking.

Una de las estaciones de la empresa "modelo" en Estados Unidos. Foto: ComAmbiental.



Las cartas ya estaban echadas el mismo día que se sancionó la Ley, un año atrás. Fue con silencio de los medios oficialistas y opositores, por razones diferentes. El artículo 3°, inciso h, por el cual se estatizó el 51 por ciento de las acciones lo dejaba en dejaba en claro. Allí se alentaba "la integración del capital público y privado, nacional e internacional, en alianzas estratégicas dirigidas a la exploración y explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales". El discurso nacional y popular en torno a la recuperación del petróleo se mezclaba de nuevo con corporaciones extranjeras y con proyectos que apuntan a la mercantilización del recurso y el avance sobre territorios.

Un mes después, el 15 de junio de 2012, el mismo día en que la Presidente Cristina Fernández anunció en vivo, sin saberlo, la inversión de Monsanto en Córdoba, también adelantó otra estrategia. En su presentación en el Consejo de las Américas, un exclusivo club de lobby para las corporaciones "americanas", anticipó reuniones de negocios con la petrolera Chevron. Esto no fue todo, sino que explicitó el criterio por el cual no estuvo librado al azar que se estatizara solamente el 51 por ciento de las acciones, correspondientes a Repsol. La mandataria explicó que se hacía para que YPF pudiera cotizar en la bolsa de Nueva York. Pero de neoliberalismo mejor no hablar.

La empresa elegida, Chevron, es criminal. Darío Aranda lo describe así en una nota del mes pasado: "Un caso paradigmático de contaminación petrolera: 103 millones de litros de crudo derramado (650 mil barriles), 63.000 millones de litros de agua tóxica arrojada a ríos y la contaminación de dos millones de hectáreas donde vivían y trabajaban pueblos indígenas y campesinos. Son algunos de los hechos que confirmó la Justicia de Ecuador y por el cual condenó a la petrolera Chevron, una de las mayores corporaciones del mundo, a pagar 19.000 millones de dólares. La condena alcanzó a sus activos en Argentina, donde fue embargada en todos sus activos". Lindos antecedentes.

No obstante, ello no parece importar. Página/12 resaltó el entendimiento firmado ayer, que es "el paso previo" a un contrato final que se cerraría en junio. Y que se retrotrae, a su vez, a otro acuerdo de  diciembre pasado. Tantas vueltas, para aún decir: "Lo que les resta definir a las partes es un mecanismo que le permita a la estadounidense Chevron desembolsar recursos en Vaca Muerta sin que éstos sean embargados". Menudo detalle, que es una presión explícita. “Tenemos un fuerte compromiso y junto a Chevron conformaremos el primer joint venture con una inversión importantísima para avanzar con el desarrollo del shale”, se despachó el Presidente de YPF, Miguel Galuccio.

Página/12 publicó también una "columna de opinión" del gobernador de Neuquén, Jorge Sapag (MPN), que presenta esta situación como "la segunda oportunidad histórica". El escrito empieza así: "La argentinización del 51 por ciento de YPF SA significó para el país dejar de considerar a los hidrocarburos como mercancías e implicó redefinirlos como recursos estratégicos". Es completamente mentiroso presentarlo así, sobre todo si sabemos que la Ley ya expresa en el inciso h del artículo 3° que será objetivo de YPF "la obtención de saldos exportables para el mejoramiento de la balanza de pagos". Es decir, el objetivo es el "extractivismo en serio", luego de la ineficiencia de Repsol.

En el mismo sentido se pronunciaron diversas organizaciones sociales, incluida la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de Neuquén (APDH), el Observatorio Petrolero Sur y la Confederación Mapuche de Neuquén. En un comunicado de la semana pasada, repudiaron el proyecto conjunto de varios partidos en Neuquén, incluido el MNP, del PJ y de la UCR para apoyar el fracking, la técnica agresiva que se utiliza para obtener el petróleo y gas no convencionales. en Neuquén. Según denunciaron, el proyecto "busca poner a las instituciones como garantistas de la apropiación de grandes rentas". Y advierten: "Este contexto de acumulación de riquezas por unos pocos, traerá aparejado miseria, pobreza, contaminación y muerte en nuestro territorio".

Prohiben el fracking. Mientras tanto, las comunidades en distintos puntos del país no se quedan quietas. Ya son seis los municipios del país que prohíben la técnica del fracking en su territorio. En Río Negro, la comunidad de Cinco Saltos fue la primera en prohibir el fracking. En Entre Ríos, donde también hay una cuenca hidrocarburífera, iniciativas similares avanzaron en Colón, Concepción del Uruguay y Los Conquistadores. En Mendoza, San Carlos y Tupungato, la última localidad en incorporarse a la lista. 


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