29.5.12

Un cine al servicio de las voces originarias

Ayer, en el marco de las actividades paralelas del 14° Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos, se llevó a cabo una mesa de debate sobre el conflicto por la tierra. Se proyectaron dos documentales sobre este tema: Indiens d’Amazonie en sursis (Indígenas de la Amazonia en riesgo) del director suizo Daniel Schweizer; y Jopói, Todos juntos del argentino Miguel Vassy. El cine actuó como disparador para reflexionar acerca de qué significa el territorio y qué derechos humanos se siguen vulnerando.

Por Mariana Dei Castelli
El cine para hablar de lo que no se dice. Foto: Gentileza de Mariana Dei Castelli.


La primera de las películas trata sobre la lucha de comunidades indígenas brasileras, como los Yanomami y los Kayapó, contra la explotación de recursos naturales dentro de la selva amazónica, en especial frente a la construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Horizonte. El segundo documental, Jopói, se basa en la resistencia a la exclusión de los pueblos indígenas de Paraguay, ligada a la preservación del idioma guaraní en la cultura del país como máximo símbolo de identificación.

Luego de las proyecciones, la charla-debate contó con la presencia del director de Indiens d’Amazonie en sursis, Daniel Schweizer, y quienes participaron en la película: el Líder indígena brasilero Megaron Txucaramãe y Noémie Kocher de la Organización Mundial Contra la Tortura (OMTC). También estuvieron presentes Rosalía Gutiérrez, miembro colla de la Comunidad de Estudiantes de las Primeras Naciones de América (Cepna), y la antropóloga Lorena Cardín, quien trabaja con la comunidad Qom Potae Napocna Navogoh (La primavera). La mesa estuvo moderada por Diego Morales del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

El tema en debate, y lo que relacionó ambos documentales, fue el concepto sobre el territorio y el valor que representa para los Pueblos Originarios. Como explicó Diego Morales, es una concepción distinta a la que suele darse desde el Estado como recurso a explotar, con la impulsión de proyectos como la megaminería, los agronegocios o la construcción de empresas hidroeléctricas. Para las comunidades indígenas la tierra “es una parte de nosotros”.

Rosalía Gutiérrez advirtió que ellos no están en contra de que se construya, sino de la forma en que se construye. Se insistió sobre todo en la falta de diálogo por parte de las autoridades gubernamentales, quienes según el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) deberían consultar a las comunidades antes de llevar a cabo los proyectos de explotación.

Para el director Daniel Schweizer, el trabajo de los cineastas es enseñar allí a donde no queremos ver la realidad: “hacer películas hoy en día es llevar la mayor cantidad de palabras distintas a un ámbito lo más amplio posible, y lo que queremos hacer es ponernos al servicio de su palabra”. Así se propone una reciprocidad de la información con el público para difundir la palabra de los Pueblos Originarios que no son escuchados. Por esto, él concibe su película como un “work in progress”, un trabajo en permanente desarrollo.

El territorio es un tema central para la identidad de las comunidades indígenas de todo el mundo. Como expresó Lorena Cardín, estos documentales evidencian las profundas contradicciones entre los modelos de desarrollo extractivo en América Latina y la cosmovisión de los Pueblos Originarios sobre la naturaleza, además de la indiferencia hacia las leyes escritas que establecen los derechos de estos pueblos.

Ante el silencio de los Estados sobre los efectos negativos de los proyectos de explotación, Diego Morales destacó que los espacios como el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos sirven para intentar dar voz a esos silencios a partir de poner en discusión algunos conceptos, en este caso el de territorio.

El 14° Festival Internacional de Derechos Humanos termina mañana, miércoles 30 de mayo. Se puede consultar la programación completa.

Monumento a la Mujer Originaria
Al finalizar la charla en el Auditorio de la Biblioteca del Congreso se presentó al artista plástico Andrés Zerneri quien está organizando la construcción colectiva de un monumento a los Pueblos Originarios, que estarán representados en la figura de una mujer de 10 metros. 
Se trata del monumento más grande que se hará en Argentina y para esto se necesitan 10 toneladas de bronce, de las cuales ya se recolectaron cinco. El proyecto se está realizando gracias a donaciones de llaves o cualquier objeto de bronce como candados, picaportes u objetos de cobre y estaño.  
Zerneri aclaró que la escultura será regalada al Estado como patrimonio escultórico de la Ciudad, y que la idea es implantarla a cien metros de la Plaza de Mayo donde ahora se ubica el monumento al General Julio Argentino Roca, impulsor de la Campaña del Desierto que significó el mayor acto de genocidio contra los pueblos Mapuche y Tehuelche.  
“En la Argentina todavía se hablan 14 lenguas, somos entre 23 y 30 naciones dentro de un mismo país, el 61 por ciento de la población argentina tiene un vínculo genético con los Pueblos Originarios”, comentó Zerneri para dar cuenta de la diversidad y la riqueza cultural que tenemos. “Lo que este monumento tiene que dejar entremedio es una gran enseñanza que nos permita a todos, de una manera casi didáctica o pedagógica, saber más sobre quiénes somos”.  
Todos están invitados a acercar su donación a Cabrera 3653, en la Ciudad de Buenos Aires, o a cualquiera de los centros de acopio en todo el país

No hay comentarios.: