20.7.11

Muchas voces y una amistad que cumplió 40 años

Hoy se celebra en Argentina y otros países latinos el Día del Amigo. La oportunidad es propicia para reflexionar sobre nuestra relación con el planeta. ¿Somos "amistosos" con la naturaleza o le hacemos la guerra como si fuera nuestra enemiga? Rescatamos la historia de Amigos de la Tierra, organización que celebra su 40 Aniversario.


Un encuentro para reflexionar y cumplir muchos años más. Foto: ComAmbiental
En 1969, un argentino relacionó la llegada del hombre a la luna con la oportunidad de fomentar la amistad en todo el mundo. Parte de ese espíritu tal vez estuvo presente dos años después, cuando nació la Federación Amigos de la Tierra Internacional. Fue en 1971, en Suecia, de la mano de ambientalistas de ese país, Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, con el objetivo de tratar temas ambientales más allá de cualquier frontera. La historia de la organización fue difundida durante una actividad de celebración en Buenos Aires, que también contó con una mesa de reflexión con representantes latinoamericanos.

Identidad. Cuarenta años representan un tiempo prudente para evaluar aprendizajes, intercambios culturales, sinergia intergeneracional y también desafíos para lo que vendrá: más presión sobre los recursos naturales y sobre la autodeterminación de los pueblos, en el afán de obtener más capital, energía y alimentos. Se trata de la federación de grupos ambientalistas más amplia del mundo cuyo objetivo es construir "sociedades ambientalmente sustentables y socialmente justas". La invitación de los Amigos es a "movilizar, resistir, transformar". Las palabras Amistad y Tierra forman parte importante del mensaje de esta ONG que llama a unir fuerzas.

La organización fue creciendo hasta quedar constituida hoy por 76 grupos nacionales que suman más de 2 millones de participantes en sus campañas. La diferencia con otras ONGs globales está en su trabajo desde las bases, donde se interrelaciona estrechamente con reivindicaciones de los movimientos campesinos, indígenas, trabajadores, de mujeres y jóvenes. Y en lugar de bajar políticas desde un centro hacia las periferias, las estrategias locales son compartidas y articuladas entre los distintos grupos miembros. En clave "de solidaridad y no de competencia ni de destrucción", según expresó el presidente de Amigos de la Tierra Internacional, Nnimmo Bassey, de Nigeria.

Los representantes de Guatemala, Costa Rica, El Salvador y Paraguay que vinieron a Buenos Aires en el marco de este festejo que se realizó en junio también aclararon que el trabajo multidireccional reconoce que los problemas ambientales tienen su particularidad regional pero que comparten patrones en común. Es decir, un modelo hegemónico impuesto, políticas económicas neoliberales, empresas transnacionales poderosas y la vulnerabilidad de los sectores económicamente más pobres.

Los ejes sobre los que actúa la federación son: soberanía alimentaria, justicia climática, deuda ecológica, derechos de las comunidades y consumo equitativo en relación a la capacidad de carga del planeta. En el país, esto se traduce en campos de acción diversos desde el cambio climático hasta los agrocombustibles, el cuidado del agua, la minería o el monocultivo forestal.


Protagonistas de Amigos de la Tierra Internacional

Desde la tierra. Diana Cortez, del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE)-Vía Campesina Argentina, compartió su experiencia por la soberanía alimentaria. Ante persecuciones de la policía y los interesados en desalojar a los campesinos de sus tierras para instalar monocultivos, la propuesta es la agroecología familiar y el comercio justo en las ciudades.“Nosotros producimos alimentos sanos; somos tierra para alimentar a los pueblos; somos parte de la tierra”, abogó.

Para ello, instrumentaron escuelas campesinas en la provincia y también en Córdoba, basadas en la educación popular donde "formamos en producción" recuperando saberes ancestrales y "formamos políticamente porque hay que entender los intereses políticos que hay detrás".

El periodista Darío Aranda expuso la investigación que plasmó en el libro Argentina Originaria en torno a las injusticias que aún padecen las comunidades indígenas en el país. Y denunció el doble discurso del gobierno nacional: "Los derechos humanos parecen ser sólo para los sectores medios urbanos. El territorio también es un derecho humano. El problema con la tierra es su concentración, y no sólo la extranjerización: acá se está dando una reforma agropecuaria pero al revés".

Seguido, el Tayta Carmelo Sardinas Ullpu, embajador del pueblo quechua de Bolivia, llamó a una lucha inclaudicable, pacífica, cultural y espiritual que sensibilice nuestros modos de vida: “ha llegado el momento de descolonizar nuestra mente". Por su parte, Marta Maffei advirtió -desde su trayectoria en la docencia, el sindicalismo y la legislatura- que el cambio es muy difícil si no hay movilización social, para lo cual expresó que "la participación de los pueblos tiene que ser vinculante e informada" y de manera regional para evitar fronteras ambiguas.

A pesar de que el camino es largo, Amigos de la Tierra Internacional continuará las celebraciones, mostrando "40 Luchas y éxitos" que compiló con la esperanza de que resulten inspiradores. Por mencionar un caso, el capítulo argentino trata la Ley de Glaciares, justamente ideada por Maffei, que aunque todavía no está en plena vigencia, marcó una victoria histórica que pertenece al trabajo mancomunado de Amigos de la Tierra, otras ONGs, funcionarios, escuelas, medios, referentes de opinión y asambleas vecinales.

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