17.4.11

Norma Giarracca: "Hay que salir del modelo extractivista"

En el Día de la Lucha Campesina, ComAmbiental comparte esta entrevista a la socióloga Norma Giarracca, una referente de los estudios rurales de la Argentina, y también de Méjico, que constituye la arista académica muy cerca de los que ponen el cuerpo.

ENTREVISTA DEL MES
Por Pamela Sioya

Las claves para el pensamiento actual: ecología política y feminismo. Foto: Miguel Teubal

Su aporte no afecta solamente al complejo agrario. Giarracca fue una de las primeras intelectuales en detectar la conexión entre el agronegocio de la soja transgénica y la megaminería contaminante: se trata de un modelo económico extractivista de recursos naturales. Con esta clave analizó qué pasará de cara a las elecciones de octubre. ¿Puede cambiar el rumbo del país?

Cuatro décadas, varios paradigmas, mucho por hacer. De 1969 a 1976, trabajó en el Ministerio de Agricultura, en la Dirección de Economía y Sociología Rural desde donde estudió distintos complejos agrícolas por dentro, lo que permitió delinear políticas públicas agrarias trascendentales a partir de la experiencia de los dos primeros gobiernos de Juan D. Perón.

La Dictadura de 1976 la exilió a España, siguió estudiando en Inglaterra y luego se radicó en Méjico donde sus investigaciones de posgrado mostraron en detalle la realidad de aquel país sobre el complejo agroindustrial tabacalero, de las especias y del cacao, entre otros.

Su aporte fue también teórico porque rompió con el pensamiento binario “total dominación-total subordinación”, demostrando que todos los actores tienen capacidad de organización para negociar mejoras en el contrato agroindustrial –incluso el hasta entonces subestimado “pobre campesino”.

Con el regreso de la democracia a la Argentina, colaboró en el armado de las Ciencias Sociales del CONICET y creó la cátedra de Sociología Rural y el Grupo de Investigación de Estudios Rurales en CEPA y luego trasladó a la UBA –que este año cumplió su 25° aniversario.

En este periodo contemporáneo, la soja transgénica no es una forma de producción más sino que reconfiguró la forma de vida en el campo y en la ciudad, la alimentación, la administración de tierras, las luchas campesinas e indígenas, las políticas públicas y los mecanismos económicos.

Su último libro, coordinado con Miguel Teubal, se titula "Del paro agrario a las elecciones del 2009" (Editorial Antropofagia), donde demuestra que la discusión entre "El Campo" y "El Gobierno" no se centró en el modelo agrario vigente. Este fue uno de los disparadores de la charla, porque entre los actores en disputa, casi no se tuvo en cuenta el representado por el movimiento campesino, como Vía Campesina, que habla de soberanía alimentaria, en vez de agronegocios.

Reflexiones, por Norma Giarracca
“¿Cuándo pasamos a la minería, es decir, de la Tierra a los Recursos Naturales? Después del 2001 y 2002 para nosotros estaba claro que iba a haber un cambio en el modelo neoliberal tanto en la Argentina como en el resto de América Latina donde la etapa de la especulación financiera y del FMI estaba terminando y la nueva etapa que estaba comenzando iba a tener a los recursos naturales en el centro de la escena.
Con Miguel, fuimos los primeros en ver que todo estaba conectado y caracterizar a la producción sojera como una producción del agronegocio y caracterizar muy rigurosamente al agronegocio como una actividad extractiva, con la importancia de las rentas, poniendo –creo- nuestro granito de arena en el estudio de las problemáticas que están dándose en este momento.

Para mí una izquierda política que apoye la soja no es posible. Se llegó a este modelo con políticas públicas y cooptación de distintos gobiernos –con decirte que la aceptación de la semilla transgénica tiene toda la parte de fundamentación en inglés arrancada de formas de Monsanto, lo que indica una connivencia de la transnacional con la Secretaría de Agricultura encabezada entonces por Felipe Solá.

Salir de esto también necesita una ingeniería tecnológica, política, social para volver a una agricultura de alimentos, que no perjudique a los pequeños productores que entraron a la soja porque se les marcaba que esa era la única opción para no salir de la producción.

Es más fácil salir de la minería porque no han entrado tanto todavía, son proyectos, que salir de la agricultura donde tenés actores argentinos territorializados que están en producción que no hay que confundir con Monsanto. Hay que salir del modelo extractivista, no se puede salir de la minería y no salir del agronegocio; es una incoherencia total.
En toda América Latina, quienes pelearon esta cuestión como las Asambleas constituyentes de Bolivia y Ecuador están demostrando que este modelo extractivo no va con la democracia ni va con la distribución de los ingresos.
El grave problema de la ciencia hoy es la colonización por parte del capital transnacional porque perdió el diálogo con el pensamiento social crítico de esta época. Hay innovación tecnológica pero en función del capital, no del vivir bien de la humanidad. Cuando sí hay diálogo es cuando los científicos cambian, a veces tan radicalmente que se convierten en ecólogos y tampoco sirve. Necesitamos físicos, biólogos, químicos, geólogos que lo sigan siendo pero en diálogo con el pensamiento social crítico. Un ejemplo es Andrés Carrasco.

Los partidos de izquierda de los años ’50 hoy son reaccionarios: desarrollo de la fuerza productiva, no relación con la naturaleza. La culpa no la tiene la gente que generó esos pensamientos porque los generó para el siglo XIX, no para el 2000. Esos colegas están muy atrasados. El pensamiento crítico hoy no puede desconocer dos epistemologías fundamentales para el cambio de los paradigmas: la ecología política y el feminismo. Boaventura de Sousa Santos habla de los pasajes paradigmáticos, estamos en pasajes de paradigmas epistemológicos y societarios."


¿Cómo ve el panorama electoral 2011?
"Tengo la impresión de que es un país que ha sufrido mucho los golpes económicos, con o sin golpes políticos. Es una población que cuando ve cierta condición de estabilidad económica y crecimiento –que no hay duda de que la hay- mantiene su adhesión. Además, creo que Cristina ha hecho cosas muy importantes en estos 8 años en la expansión de derechos humanos y sociales (matrimonio igualitario, salud reproductiva, sexualidad, asignación universal por hijo) que ha tocado a sectores medios y populares lo que hace que tenga apoyo.

¿Qué es lo que no nos gusta de Cristina? Es su modelo económico extractivo. Ella es una militante de ese modelo, ofreciendo en sus giras internacionales litio, oro, cobre, la tierra. Después se vienen los árabes al Chaco, los chinos a Río Negro. Creo que es una actitud totalmente equivocada o cómplice con la geopolítica internacional.

Este modelo extractivo tiene un anclaje con los sectores populares que es el excedente. Ellos dicen “con el excedente de la soja, el impuesto a la minería… vamos a redistribuir” y las poblaciones creen que si no tuviésemos este modelo no habría excedente para redistribuir, tanto acá como en Bolivia o Ecuador. Zavaleta, un gran pensador de Bolivia, hablaba del mito del excedente, en eso crean redes hegemónicas que contienen a los sectores populares. No veo ningún discurso opositor capaz de desactivar este discurso.

No sería salir del capitalismo. Hay países en el mundo que dicen No al saqueo de sus recursos naturales, lo hizo Costa Rica, Panamá. Ecuador está pensando qué hacer con el petróleo. Volver a la agricultura de alimentos sanos que van a valer cada vez más. El problema es el neoliberalismo.

¿Qué tiene la oposición? Pino Solanas dice tomemos todo el excedente, como Bolivia. ¿Pero entonces va a seguir con la minería? Para eso que lo haga Ella que quizá va a tener más poder que un gobierno que llegue todo con alianzas.

Ella no lo va a hacer. Hay una gran tensión porque está Gioja que recibe el excedente por sus propios negocios pero está la gobernadora electa de Catamarca que habló de cómo tomar más excedente de la minería. En el próximo gobierno de Cristina –que todo indica que gana- puede haber una discusión en ese sentido. Cuando el gobierno abrió un poquitito la puerta con la Ley de Glaciares a través de Filmus –que tiene conexión con nosotros- salió una buena Ley de Glaciares; pero esa puerta raras veces se abre."
De todas formas. "Hay que llevar los adelantos en los derechos humanos a los derechos socio-ambientales.
Como dice Ernesto Laclau: “no hay séptimo día de descanso”. En la pelea por una sociedad más democrática, de bienes comunes, la del buen vivir, hay que trabajar, trabajar, trabajar."

Ver también:
Marzo: Javier Rodríguez Pardo: “Hay que pasar de la resistencia a la rebelión”
Febrero: Patricio Schwanek: "La ciudadanía no puede desentenderse"
Enero: Darío Aranda: "Van a seguir avanzando sobre nuestros territorios"

1 comentario:

Fabián dijo...

Excelente artículo