8.1.08

Balance Ambiental del 2007, un año de Ley

El 2007 pasó sin demasiadas novedades para el sector ambiental. Sin dudas, la mejor buena noticia del año fue la aprobación de la Ley de Protección de Bosques Nativos, pero esto debe confirmarse este año con la implementación de la norma. El tema Pastera (Botnia) siguió dominando la agenda mediática, con la mala nueva, previsible, de que la planta ya comenzó a funcionar. El desafío que se inicia parece ser una política energética sustentable.

Todo parece tener un orden lógico, si se sigue la Consulta Ambiental realizada en los dos últimos periodos. El pedido del 2006 fue tener una política ambiental y, peor o mejor, el tema empezó a formar parte del debate. La demanda del 2007 fue detener la deforestación, y la Ley que terminó de sancionarse a final de año parece destinada a salvar el bosque nativo que queda en el territorio. ¿Qué privilegiarán para este nuevo año las organizaciones ambientalistas? En este artículo, un breve repaso por lo hecho y un panorama del porvenir.


Pasteras. Un día de noviembre se cumplió el peor sueño de la Asamblea de Gualeguaychú: la planta de Botnia comenzó a funcionar y todo indica que no va a detenerse fácilmente. El tema casi había desaparecido de las primeras planas de los diarios pero volvió a instalarse con la imagen de la chimenea humeante, el temor de que la contaminación invisible haya comenzado y el pedido para que la nueva Presidenta de la Nación abogue por la relocalización de la finlandesa.

Al mismo tiempo, para los asambleístas se plantea, o debería plantearse, un debate sobre la metodología de protesta del corte de ruta, que tuvo su logro cuando fue noticia pero que hoy puede ser funcional a la postura del gobierno uruguayo. Es sin dudas el diálogo el elemento insustituible para construir un modelo socioambiental en la región del Río Uruguay.

Contaminación hídrica. El año pasó sin novedades para el saneamiento de las cuencas, teniendo como principal deuda al Riachuelo que sigue esperando un plan serio que devuelva salud al río y a los habitantes de la zona. Para éstos, un recurso vital como el agua resulta ser veneno, transmisor de enfermedades y condena a la perpetua exclusión social.

En las cuencas contaminadas de todo el país, muchas de ellas en la provincia de Buenos Aires como lo señala el Intercuencas, las explotaciones mineras o las industrias no son los únicos focos posibles de contaminación. La falta de cloacas y de un tratamiento adecuado para los residuos urbanos también refiere a la grave irresponsabilidad del Estado como dador o controlador de estos servicios.

Bosques. Hubo que esperar casi todo un año, pero después de tires y aflojes en el Senado llegó en noviembre la ansiada ley de Bosques, la primera prioridad para el ambientalismo. Con esta norma cada provincia deberá realizar un ordenamiento territorial y decidir qué actividad desarrollar en cada lugar sin que se perjudiquen las reservas de biodiversidad o se pierdan servicios ambientales valiosos.

Así, se podría frenar el avance arrasador de la frontera agrícola -fomentada por el auge sojero- por ejemplo. Si bien su aplicación promete traer dificultades especialmente para aunar criterios económicos y de conservación, las ONGs impulsoras del proyecto lograron sensibilizar a la sociedad de tal forma que podría estar más atenta al cumplimiento de dicha Ley.

Ahora es el momento de actuar para que se haga realidad lo que podría ser el primer éxito de la gestión kirchnerista en el área ambiental. En este sentido, su avance podría traer una solución a la problemática de las comunidades indígenas afectadas por la deforestación del bosque, el medio para su forma de vida, así como de otros pequeños productores expulsados por los grandes intereses.

Minas. La gran problemática de las comunidades coordilleranas sigue en pie y, con el nuevo gobierno de Cristina, sigue en marcha con aires renovados. Es cierto que hubo algunos cambios en legislaciones provinciales, pero en muchos casos se avanzó un paso para volver a retroceder luego, mientras que no hay una política clara para defender el bien natural y público del agua en una región semiárida, en un mundo cada vez más sediento.

Hasta ahora solo se sacia la voracidad de la gran empresa trasnacional minera que consume millones de litros por días para generar un producto de exportación suntuoso que deja míseras migajas de su fortuna en el país. Por ahora, la coyuntura no parece favorable para que el tema se ponga en discusión, mientras los mismos políticos siguen siendo votados y los intereses de los medios no dejan avanzar el asunto.

Política energética. El anuncio de adelantar la hora no vino solo, sino que sobre todo el plan para cambiar las lamparitas es una apuesta al ahorro energético. Si bien se recibieron críticas desde el periodismo, la mayoría no focaliza en lo ambiental ni toma la iniciativa para realizar también una campaña de comunicación de bien público a través de los medios que incentive la utilización de lámparas de bajo consumo.

Entre las organizaciones, Greenpeace reclamó que se profundice el plan y Vida Silvestre apoyó la iniciativa que demuestra el interés del Estado en aplicar la política de ahorro energético, en una problemática importante relacionada con el cambio climático. Este año es entonces el periodo propicio para analizar si se intenta atravesar la crisis energética estructural que tiene Argentina, que no se mide en apagones, sino en una matriz viciada por la alta dependencia de los hidrocarburos.

La energía nuclear y los biocombustibles no constituyen energías sustentables por las consecuencias perjudiciales que traen al resto del ecosistema, con el riesgo de contaminación o la utilización de recursos vulnerables como son los alimentos. Las reservas de petróleo y gas deberían utilizarse pero con la mirada puesta en su reemplazo por energías limpias y renovables, como la solar y la eólica.

2008. En definitiva, en el 2007, como en el 2006, la temática ambiental siguió presente en la agenda pública y ya aparecieron algunos esbozos de políticas sectoriales, también en la oposición o en las comunidades. Sin embargo, todavía falta conocimientos, tiempo y esfuerzo para ver resultados. En este punto, en algunas áreas se está trabajando para eso, como en los bosques nativos, mientras que en otras no se hace nada, como en la minería.

Después de un periodo electoral, comienza una nueva etapa, aunque en la secretaría ambiental por ahora existe la continuidad de la cuestionada Romina Picolotti. Habrá que ver si la presidente organiza cambios o planifica una verdadera política ambiental que atraviese todos los sectores del estado y, sobre todo, articule estrategias con las empresas y la sociedad civil. O si continúa a la sombra de los intereses consolidados.



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1 comentario:

Anahí M. LLanes. dijo...

Sin duda, la aprobación de la Ley de Bosques fue la novedad del año en materia ambiental. Sin embargo, hubo dos logros que, por más pequeños que fueron, no hay que restarles importancia:

1) Se logró que Argentina no reciba residuos nucleares de Australia.

2) La 59 reunión de la CBI fue un éxito rotundo en contra de la caza de ballenas.

Siempre es bueno hacer un balance de cada año que pasa, así que yo también lo hice pero abarcando a países del resto del mundo. No lo hice completo, ya que invito al lector a agregar más ítems a la lista de cosas positivas y negativas que influyeron en el medio ambiente en el año 2007. Ustedes también están invitados!!!!

Saludos.

Anahí M. Llanes.