23.7.06

Mercosur: ¿hacia una nueva integración energética?

El editorial de la semana

La cumbre del Mercosur en Córdoba despertó grandes expectativas bajo la promesa de una integración regional más sólida con foco en lo productivo y lo social. También renovó -al menos en palabras- el compromiso de proteger el medio ambiente y los recursos naturales. La "integración energética" estuvo a la orden del día.

En un clima cordial, los presidentes de los países miembros -Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y la flamante Venezuela- debatieron junto a sus pares de Bolivia, Cuba y Chile, y otros mandatarios latinoamericanos, cómo concretar el saber popular de que "la unión hace la fuerza". Pero, ¿cómo se dará esta integración que es un hecho en la naturelaza desde la perspectiva ambiental?


La Energía de los presidentes

La Secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, Romina Picolotti, destacó la importancia de que en el documento final de la cumbre se incluyera la necesidad de “continuar coordinando y armonizando políticas que garanticen la protección del ambiente y los recursos naturales en la región”.

Sin embargo, algunas propuestas que se barajaron como lineamientos del nuevo Mercosur no demostraron estar a la altura de tan digna preocupación.Si bien para el presidente Hugo Chávez, el manejo energético tiene una relevancia vital para empoderar el bloque, la forma en la que esto se concretaría deja ciertas dudas.

El presidente resaltó el plan del Gasoducto del Sur que abastecerá de gas venezolano a Brasil y Argentina, en un principio, a los que se agregaron Paraguay, Chile y Uruguay durante la Cumbre en un tratado de "integración gasífera". Chavez destacó la "revolución energética" del petróleo por el gas que permitirá "ahorrar millones" de pesos.

Aunque este recurso sea abundante en la nación bolivariana y por ende accesible para el Mercosur, se trata de un recurso también no renovable y contaminante (aunque menos que el oro negro) en relación con otras fuentes de energía.

Además, no se cuestiona aún el impacto ambiental que podría tener la construcción del ducto, y parece muy difícil que el proyecto se detenga ante la evaluación de esta variable, por todo el peso político que conlleva.

Por su parte, el presidente Inacio Lula da Silva se refirió a los beneficios sustentables de los biocombustibles para la consolidación de un "anillo energético". No sólo pueden reducir la emisión de gases nocivos sino también ofrecer un nuevo mercado para el sector agrícola y una manera de independizarse paulatinamente del petróleo, cuyo precio tiende a aumentar.

Pero nada mencionó sobre la regulación de los cultivos transgénicos: las empresas de semillas modificadas genéticamente y su paquete de agroquímicos podrían perjudicar a pequeños productores, dañar la fertilidad de los suelos o afectar la salud pública, justificándose en la necesidad de aumentar la productividad.

Además, Fidel Castro, quien participó de la cumbre en el marco de un convenio entre Cuba y el Mercosur, advirtió que "no vayan a crear hambre por eso" si por crear energía con materia orgánica "se van a poner caros los alimentos".

El comandante hizo un llamado al uso racional de la energía y la racionalidad en la distribución de los recursos. Un mensaje que fundamentó con la sobrevivencia de su país tras décadas de bloqueo internacional. De seguir ese modelo, Castro afirmó que el combustible, como cualquier otro recurso natural, "va a durar el doble de lo que Chávez diga" a través del ahorro. En vez de 100, 200 años.

Los rumbos del Mercosur: una encrucijada histórica

La integración energética es, a no dudarlo, un proyecto importantísimo para América Latina para consolidar la solidaridad entre los pueblos y permitir un mejor manejo de los recursos, evidenciando la naturaleza compartida más allá de las fronteras. Sin embargo, el proceso no puede realizarse de cualquier manera o a cualquier precio, no se puede hacer solo desde un enfoque económico sino también desde lo ambiental.

De lo dicho por los presidentes destacamos el ahorro de energía propuesto por Fidel Castro. Si bien se sigue pensando en hidrocarburos, al menos se lo hace desde una racionalidad opuesta al consumismo, que pretende cuidar los recursos escasos de la naturaleza.

Entendemos desde ComAmbiental que este ahorro puede ser un elemento fundamental si se lo combina con una política de implementación de energías limpias y sustentables que permitan asegurar el desarrollo sustentable de América Latina. Así, una posible industrialización no tendría los impactos que tuvo en Estados Unidos, Europa y Japón, donde la contaminación significa el calentamiento global de la tierra.

Estas energías son, en lo principal, eólica y solar, dado su complementaridad y su gran potencialidad. En la Argentina, por ejemplo, el viento sopla bien en la Patagonia y el sol puede aprovecharse en el Noroeste. Así, nos alejaríamos de las consecuencias no deseadas del biocombustible.

América Latina tiene una oportunidad histórica en el compromiso de la integración energética. Depende de la política a seguir la suerte de este proyecto. Si dura 200 años, o si es para la eternidad.

SECCIÓN: Fuego / Crisis Energética


1 comentario:

Juan Carlos Morgado dijo...

Creo en una Americalatina solidaria ...pero el sucio y vil dinero corrompe a muchos, hasta las buenas intenciones.

Un abrazo a la distancia