17.6.06

La Patagonia, ahora sí cerca del desierto y la pérdida de diversidad

En Argentina se mal-dijo "desierto" a los territorios ocupados por los pueblos originarios, especialmente en la Patagonia, la última región en incorporarse al Estado Nación. La paradoja o la lección de la historia llevó a que hoy, en el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la Patagonia tenga un 12% de tierras erosionadas de forma irrecuperable, un verdadero desierto.

El dato lo aportó el Infome GEO Desiertos del Programa de las Naciones Unidas por el Medio Ambiente, en el año de la desertificación y fue difundido en primera instancia por La Nación en el Día del Medio Ambiente, dedicado también a esta temática.

Pero lo peculiar es que un día como hoy hace cuatro años La Nación publicaba que el 75% del territorio nacional podría convertirse también en un desierto por sufrir graves procesos de degradación, lo mismo que informó en el artículo de hace once día atrás. No es un error del diario, marca la falta de políticas ambientales en el país: no cambian los datos ni las perspectivas.


"El 75% de la Argentina está afectado por un proceso de degradación. En La Rioja y Catamarca hay zonas que parecen Africa, no sólo por el avance del desierto, sino por el nivel de pobreza", decía en ese entonces Georg Wessling, de la agencia de cooperación alemana GTZ.

Según INFOBAE, además, un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) afirma también el mismo dato. "La desertificación y la sequía afectan el desarrollo sostenible por la relación que guardan con importantes problemas sociales, tales como la pobreza, la seguridad alimentaria y los problemas derivados de la migración", explicó el Instituto.

Y se unió con pedido de 13 organizaciones ambientalistas de la implementación de la ley de presupuestos mínimos "en Conservación de Suelos y Lucha Contra la Desertificación, que nos permita armonizar en las distintas jurisdicciones normas e instituciones comunes para una eficaz lucha contra la Desertificación", destacó muy bien el diario.

Ante todo, ¿qué es la desertificación? "El fenómeno complejo que involucra un conjunto de procesos asociados al deterioro de ambientes áridos, semiáridos y subhúmedos (...). Involucra la extinción local de especies, la erosión del suelo, la modificación de la estructura de la vegetación y la disminución de la productividad biológica del ecosistema (...) cuando los cambios tienen lugar por acción del hombre", aclara el artículo "Situación ambiental en la Estepa Patagónica" del libro la Situación Ambiental Argentina 2005 de FVSA.

Por ello, se la debe distinguir de la aridez, que "hace referencia a una condición ambiental promedio" y "está determinada climáticamente". José Luis Panigatti del INTA lo resume en una entrevista a La Nación: "La aridez es una causa natural y la desertificación, que es mucho peor, es un proceso acelerado por el hombre. Con la aridez hay que convivir; a la desertificación hay que combatirla".

En la Patagonia, la desertificación está asociada a la explotación petrolera y, fundamentalmente, a la ganadería ovina. A diferencia de la fauna autóctona, como la de guanacos y las maras, los "herbívoros domésticos (dice el informe de Situación Ambiental...) están confinados por alambrados, lo que determina que las ovejas seleccionen las mismas plantas una y otra vez". Esto les produce estrés e incapacidad de regenerarse, de volver a crecer.

Además, sigue el artículo, "los pastoreos confinados muchas veces mantienen las cargas animales constatantes a lo largo del año y en diferentes años. En momentos de mayor sensibilidad, como durante lo períodos de sequía, las plantas son sometidas, en términos relativos, a una mayor presión extractiva". Es decir, no pueden adaptarse como lo hicieron siempre a las condiciones climáticas naturales de la región por la intervensión del hombre.

Ese es entonces el problema que se señala: "la principal amenaza para los ecosistemas patagónicas es la falta de conocimiento de los que, finalmente, deciden cómo manejar los campos". En especial para intentar la recuperación de las especies más afectadas por el pastoreo.

Son necesarias, entonces, educación y política ambientales para revertir la situación.

Hace más de un siglo se discriminó a la Patagonia como desierto porque los pobladores que había allí no pertenecían a lo que Sarmiento llamaba "civilización" eliminando por la fuerza la diversidad cultural.

Hoy, parece que tampoco podemos ver la riqueza de las zonas áridas y semiáridas con toda la vida que hay en ella, destruyendo así la biodiversidad. La irresponsabilidad nos lleva al verdadero desierto.

Tal vez ahora se pueda reaccionar antes de que el daño sea demasiado grande.

Nota: "Situación Ambiental en la Estepa Patagónica" es un artículo de José Paruelo, Rodolfo Golluscio, Esteban Jobbagy, Marcelo Canevari y Martín Aguiar (de la UBA y el CONICET) en Situación Ambiental Argentina 2005 de la Fundación Vida Silvestre Argentina.

Foto: M. Gavirati

SECCIÓN: Deforestación

1 comentario:

Juan Carlos Morgado dijo...

Gracias por toda la información entregada, ya que los medios de comunicaciòn tradicionales la dejan en un tercer plano....siendo de vital importacia recordarnos, que estamos matando a este planeta con nosotros adentro.

Acá en Chile, la situación es parecida la desertificación es cada vez mayor, pero el vil y sucio dinero en manos de los políticos no lo entienden así.

Muy buen artículo, saludos