13.6.06

El noroeste también existe y hay que protegerlo

Tal vez porque queda muy lejos del centro. Tal vez porque todavía no existe una diversidad de asociaciones ambientalistas que protejan el entorno. Lo cierto es que el noroeste argentino es una de las zonas que más sufre en materia ambiental pero para cambiar esto se realizó el primer Encuentro Regional Juvenil de la Región del Noroeste, organizado por la Secretaría de Ambiente de la Nación y auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas. Todos celebraron en el mismo lugar donde se desarrolló la reunión, Chamical, el Día del Medio Ambiente hace ya una semana.

Diario La U publicó ayer que "todos coincidieron en que las provincias de las que llegaron: Catarmarca, Jujuy, Salta, La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán, comparten los mismos problemas, y por lo tanto, requieren de parecidas situaciones". Cristian Vega de Santiago del Estero explicó que "son zonas semiáridas donde se sufre bastante lo que es la desertificación a causa de la deforestación, y que a la larga lo que trae a nuestra gente es la migración del campo hacia las ciudades y la pérdida de biodiversidad".

Fue también él quien le dijo a La U que es difícil trabajar en defensa del ambiente por la "falta de comunicación, de difusión, porque la sociedad no sabe el impacto que causa que es bastante grave". Son las deficiencias del periodismo que Clarín intentó en parte subsanar justamente en sus notas con motivo del Día del Medio Ambiente.


En un informe completo se explicó que las zonas semiáridas no son desiertos pero sí pueden serlo por el mal ordenamiento de las tierras. "Cada año, la erosión deteriora unas 650.000 nuevas hectáreas", fue el dato que tituló el artículo, y en la bajada se agrega: "El territorio árido o semiárido ya representa el 75% del país. La desertificación se debe al cambio climático y a prácticas como el sobrepastoreo, el desmonte y la falta de rotación de los cultivos". Especialmente la soja, destaca con corrección el artículo.

Al respecto la Fundación Vida Silvestre publicó en su libro "La Situación Ambiental Argentina 2005" que se deforestan por año 250.000 hectáreas, principalmente en el Chaco Seco. A su vez, la Secretaría de Ambiente presentó "Indicadores de Seguimiento: Argentina 2006" donde el indicador “cambios en el uso de la tierra” muestra que de 1988 a 2002 aumentó un 12,08% la superficie destinada a agricultura.

En la actualidad argentina, cada vez más los reportajes sobre medio ambiente aumentan y ello genera una competitividad entre los medios que llega a que Clarín finalmente publique hoy una nota sobre la minería en Catamarca, sin dar certezas sobre la contaminación que provoca pero rompiendo la barrera de silencio que denuncian los grupos contra la minería.

En este sentido los diarios nacionales (en su momento La Nación habló sobre la minería en San Juan) sobrepasa las limitaciones que tienen los medios provinciales, como el caso de El Diario de Cuyo conocido por sus propagandas mineras dentro de las mismas notas que cubre ahora un ciclo de charlas que el gobierno da en las escuelas: "el banco en el que estaba sentados, la tiza y casi todo lo que los rodea, existen gracias a la minería", explica ajeno a la lectura entre líneas de esta dependencia.

Claro que no profundizaron mucho en los tres focos principales de contaminación como las filtraciones de compuestos con cianuro en los diques de cola, los drenajes ácidos en la escombrera y los derrames frecuentes en los mineraluctos. Este último punto es el que ahora fue escuchado por Clarín. Eso, sin contar las perdidas socioeconómicas que dejan las mineras trasnacionales.

Raúl Montenegro de la FUNAM advirtió recientemente que la minería está dejando su huella profunda y perjudicial justamente en los ecosistemas semiáridos donde sí existe la vida que es producto de complejos y lentos procesos guiados por la sabiduría natural cuya fragilidad no soporta los envates de las explosiones y el gran consumo de agua.

Retomando el tema de la deforestación, en la Puna muchas veces se produce este peligro a nivel micro por la tala de tolas para quemarlas y calefaccionar los ambientes. Para solucionar esto hay numerosos proyectos para generar energía solar ya existentes unos y pensados otros. Esta es una fuente limpia que no produce cambio climático.

El 2006 es el Año Internacional de Desiertos y Desertificación, por lo que el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente realiza una serie de informes, el último asegura que casi la cuarta parte de la tierra es de algún modo desierto.


Y deja un dato esperanzador: "algunos expertos creen que los desiertos se podrían convertir en la fuente de electricidad libre de carbón para las habitaciones del siglo XXI. Indican que un área de 800 por 800 kilómetros de un desierto como el Sahara podría capturar suficiente energía solar para generar las necesidades eléctricas de todo el mundo, e inclusive más".

Foto: PNUMA

SECCIÓN: Comunicación: Política Ambiental - Periodismo Ambiental
Tierra: Bosques Minas Fuego: Energía Solar



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