18.3.06

Nada seguro en el Protocolo de Bioseguridad

A último momento en la madrugada de hoy el Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad siguió con vida pero con fuertes dudas sobre la seguridad de su implementación y la que le brindará a las poblaciones del mundo. Esto fue lo que denunció Greenpeace y otras organizaciones en la MOP3 convocada por la ONU: la reunión se está convirtiendo en un ratificador de los negocios de las transnacionales de biotecnología agraria en vez de velar por la salud de los pueblos.

Finalmente, el consenso logrado fue que los países que están en condiciones técnicas adopten en los productos con Organismos Vivos genéticamente Modificados la leyenda "contiene OVM". O sea, cuando hay posibilidad de identificación y seperación de estos respecto a productos orgánicos. Además, el resto de los países podrán colocar la etiqueta "pueden contener OVM" cuando no pueda saberse la procedencia del producto.

Sin embargo, esto comenzaría obligatoriamente a regir recién en el 2012. Las partes continuarán reuniendose cada dos años y en el MOP 5 del 2010 se evaluará cómo funcionó el sistema de etiquetados.

La polémica se dio en torno al artículo 18 del Protocolo de Cartagena, del que forman parte 132 países y que está en vigencia desde 2003 regulado por la ONU. Sin embargo, aún no están aplicadas normas esenciales como la discutida este año, sobre la identificación y etiquetado de los OVM ú OGM, como también se los llama.

En la COP2 del 2004 Brasil había jugado el papel de "villano". Todavía hoy es el único país gran productor de transgénicos, con 9,4 millones de hectáreas sembradas, que adhirió al Protocolo. Es el tercero antecedido por EEUU (49,8) y Argentina (17,1). Lo siguen Canadá (5,8) y China (3,3)según datos de el Servicio Internacional de Adquisición de Aplicaciones Agro-biotecnológicas.

Esta vez, el malo de la película fue México, secundado por Paraguay, quienes en el último día de reuniones pusieron trabas a la propuesta de Brasil. Secretamente, EEUU y Argentina apoyarían las trabas al acuerdo. El país anfitrión presentó la propuesta original que fue ampliamente respaldada, por ejemplo por la Unión Europea, Japón y Venezuela.

No obstante, aunque todos apoyaban el etiquetado "contiene OVM", estos últimos apoyaron el período de prueba de seis años, que finalmente se adotpó. Brasil había propuesto dos años menos.

Por insistencia de México también se aceptó que el comercio "transfronterizo" entre países miembros y no miembros del Protocolo no esté regulado por el mismo. Esto le permite al país organizador del Foro del Agua cumplir con el tratado de libre comercio que firmó con EEUU y Canadá.

Greenpeace Internacional mencionó que las contrapropuestas de última hora resultaron en un acuerdo "muy tímido". La organización mantuvo la postura de que la reunión convocada por la ONU, en vez de cumplir su rol de guardián de los pueblos y salud, se dedique a resguardar los negocios de las empresas de biotecnología, el agronegocio y los países exportadores de transgénicos.

El acuerdo dejó numerosas incertezas sobre qué puede pasar hasta el 2012 que se dirimirán en la diplomacia de los países afectados, miembros y no miembros del protocolo. Mientras tanto, todavía no están comprobados los efectos que los transgénicos pueden ocasionar en la población. La bioseguridad, en vilo.

Fuentes: IPS, EFE y AFP.

SECCIÓN: TIERRA/TRANSGÉNICOS

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