16.6.19

Sistema centralizado, apagón masivo

"Es el sistema centralizado, consumidor", podría haberse titulado esta columna. El corte de luz generalizado se debe a la inexistente diversidad de generadores de energía que actúen a escala local o regional. Este "mono-cultivo" energético-eléctrico condiciona a su vez los modos de producción y las fuentes posibles afectando la capacidad de adaptación y resiliencia en un mundo cada vez más proclive a escenarios de riesgo y vulnerabilidad.

OPINIÓN
Por Eduardo Soler

El corte de electricidad que afectó a casi toda Argentina (y otros países, como Uruguay) no se vincula directamente con el problema de la poca diversidad de las fuentes energéticas. Es decir, la alta dependencia que tiene el país respecto a los hidrocarburos, en este caso. Sí se explica por la existencia de un "sistema eléctrico interconectado", que es un sistema centralizado como tal. De hecho, la única provincia no afectada fue Tierra del Fuego, que está por fuera de este esquema "nacional" (algunas provincias patagónicas, como Chubut, se conectaron hace pocos años, para poder extraer de allí su energía hacia la zona metropolitana). 

En principio, no sería un inconveniente tener una "interconexión" de energía, porque puede generar complementariedades. Sin embargo, el sistema como tal no contempla aún la viabilidad concreta de la co-generación, y estamos hablando aquí sólo a nivel domiciliario-familiar sino comunitario (pequeñas fuentes de energía). Un principio básico de la ecología es la diversidad, que puede no ser el más "eficiente" para generar un efecto determinado, pero sí proporcionar mayor estabilidad y resiliencia al eco-sistema. En otros términos, la existencia de "mega-represas" o de centrales nucleares nos hablan de una concepción centralista del sistema energético como tal. 

Este sistema centralizado como opuesto al principio de eco-diversidad se vincula por ejemplo con la idea del mono-cultivo. Se pretende como un modelo óptimo y eficiente para la generación de un recurso (en Argentina, la soja transgénica) pero genera diversos riesgos, además de ser más vulnerable frente a una eventualidad crítica (aparición de una "plaga", por ejemplo). Para enfrentar un futuro donde por las propias condiciones de afectación del ambiente (como la "crisis climática") viviremos con mayor vulnerabilidad, se hace indispensable pensar en esta diversificación del sistema energético. Y esto tiene un correlato en el modelo económico: no depender de mega-corporaciones que concentran su producción y su distribución.

Generar y utilizar local o regionalmente, con interconexión inter-regional o nacional, pero con autonomía relativa creciente debería ser la guía general para esta transformación necesaria hacia los sistemas complejos que precisan mantener y no cercenar el principio de la diversidad ecológica.

1 comentario:

Unknown dijo...

Me parece muy acertada esa visión de la diversidad, siguiendo el principio (sabio) de la naturaleza. Una vez más el hombre escucha más las razones ( eficiencia) económicas que a la naturaleza, y por ello estamos inmersos en la crisis (cambio) climática a nivel global.