9.7.15

La Independencia de Monte Maíz

El pueblo cordobés de Monte Maíz protagoniza un nuevo hito por sumarse a las localidades que limitan las fumigaciones para preservar la salud de su población. Se trata de una medida de soberanía ambiental, que plantea la independencia en las decisiones sobre su territorio por sobre intereses de un modelo global que incentiva la producción de granos para la exportación. 

Por Eduardo Soler

El Concejo de Monte Maíz tomó el proyecto vecinal por un pueblo más sano.

A un año del Bicentenario de la Declaración de la Independencia, la ausencia de una política ambiental hace difícil constatar todavía aquella proclama de soberanía. La política ambiental integral significa sobre todo la protección del territorio para asegurar la soberanía popular, es decir, de los pueblos desperdigados en nuestra geografía. La nueva concepción del bien común se enfrenta a la idea de los recursos naturales como objeto de una economía colonial. En ese contexto, el mayor debate ambiental en la actualidad es el que lideran los pueblos fumigados, chocando contra los intereses del agronegocio global. Monte Maíz, un pueblo de 8 mil habitantes en el sureste de la provincia de Córdoba, se transforma así en un nuevo bastión de la soberanía ambiental.

Limitar las fumigaciones; expandir la salud


Ayer se dio a conocer una buena noticia, porque el Concejo Deliberante de Monte Maíz, en la provincia de Córdoba, estableció límites para las fumigaciones que afectan al pueblo. Se creará una zona de resguardo completa en el perímetro a establecer entre los 500 a 800 metros del límite del ejido urbano, donde se deberá crear una barrera forestal. A partir de allí, otras disposiciones reglamentan el uso de agroquímicos, según su nivel de toxicidad y su forma de aplicación, terrestre o aérea (ver recuadro).

La ordenanza se sustenta en investigaciones científicas, pero sobre todo en el trabajo comunitario de la Red de Prevención Ambiental de Monte Maíz. Los estudios encontraron una preocupante cantidad de casos de cáncer, que superan en cinco veces la media de la ciudad de Córdoba. Si bien no se pueden establecer relaciones directas sobre su causalidad, también se relevó presencia de agroquímicos como glifosato en el pueblo. De allí que la hipótesis más fuerte sea la relación entre la contaminación producida por las fumigaciones y las enfermedades a nivel epidemiológico.

Primer relevamiento hecho por la Red de Prevención entre 2007 y 2009.


Es por ello que la medida solicitada por los vecinos organizados en la Red de Prevención fue escuchada. “En el Concejo Deliberante hay propietarios de campo, personas que se verán afectadas económicamente por la ordenanza y aún así votaron a favor, y esto implica una toma de conciencia acerca de que no se puede seguir produciendo más a costas de la salud de la gente", expresó a Telam el médico Medardo Ávila Vázquez, que dirigió el relevamiento sanitario. Y agregó: "Monte Maíz, un pueblo en el corazón del agronegocio, está dando una lección a todo el país”.

Los seis articulos aprobados por el Concejo Deliberante, con la mirada atenta de los vecinos presentes en la sesiones, son los primeros de un proyecto más amplio elaborado por la Red de Prevención. Está previsto que el martes de la próxima semana siga el tratamiento legislativo, que incluye la regulación de vehículos agrícolas en el ejido urbano.

Soberanía Ambiental para los pueblos


La lucha de Monte Maíz es una lucha por la soberanía ambiental. Se trata de un paso para que el pueblo decida: "significa vivir en un pueblo más sano". El artículo 41 de la Constitución Nacional establece el derecho de vivir en un ambiente sano, pero esta garantía se ve vulnerada sistemáticamente por intereses económicos y políticos. En todo el país, las fumigaciones abusivas y extensivas asociadas al modelo neo-colonial del agronegocio representan una de las problemáticas sanitarias más graves del país.

"En muchos pueblos pasa lo mismo que en Monte Maíz", difundieron desde la Red de Prevención Ambiental. "Hoy somos un ejemplo a seguir de vecinos comprometidos con la vida y la salud. Ojalá haya réplicas de esta ordenanza. Con cada palabra que la hemos defendido, hemos pensado también que estábamos ayudando al resto de los pueblos que en este momento están siendo fumigados". Y celebraron también: "Es un logro inmenso de un grupo de vecinos que reclaman desde hace tiempo por la influencia devastadora de los agroquímicos sobre la salud humana".

El próximo paso tal vez sea pensar en la transformación del propio sistema productivo para implementar alternativas a la agricultura dependiente de fumigaciones tóxicas. En ese sentido, Monte Maíz era un pueblo ubicado en lo que se conocía como la "pampa gringa", que se enorgullecía con su perfil chacarero dedicado a la producción de alimentos. De allí que el maíz sea símbolo del pueblo, dedicado La imposición del modelo sojero, por el contrario, genera una agricultura puesta al servicio de la exportación de granos.

Por eso, otra forma en que se expresa la soberanía ambiental es la soberanía alimentaria. Se trata de otro modo -imprescindible- de generar un ambiente sano a través de una alimentación segura, que proporcione nutrientes y no tóxicos para los habitantes. Para ello, se necesita independencia en las decisiones, y que el propio pueblo decida su forma de producción, con soberanía sobre los intereses globales del agronegocio. Tal vez sea la forma genuina de ser "Monte Maíz".

La ordenanza de Monte Maíz

Art. 2°) CRÉASE una "ZONA DE RESGUARDO AMBIENTAL" conformada a partir del límite exterior o más extremo de la planta urbana o núcleos poblacionales de esta localidad y hasta un radio de 800 mts. como máximo en algunos sectores y 500 mts como mínimo en otros.
Art. 3°) PROHÍBASE dentro de la mencionada "ZONA DE RESGUARDO AMBIENTAL", la utilización en toda forma, de cualquier tipo de producto químico o biológico de uso agropecuario destinado a la pulverización o a la fertilización agrícola y/o forestal.
Art. 4°) AUTORÍZASE fuera de la "ZONA DE RESGUARDO AMBIENTAL" y hasta el límite de los mil (1000) metros, la aplicación terrestre, de productos químicos o biológicos de uso agropecuario de las clases toxicológicas III y IV.
Art.5°) PROHÍBASE la aplicación aérea de cualquier tipo de producto químico o biológico de uso agropecuario destinado a la fumigación o a la fertilización agrícola y/o forestal, en un radio de dos mil metros (2000 m) a partir de la "ZONA DE RESGUARDO AMBIENTAL".

Leer también:
"La peste soja" por Leonardo Rossi.
ComAmbiental: "Glifosato y la violencia cientificista" (10-5-2014).

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