2.8.14

El "milagro" de la reducción de basura

De acuerdo a datos brindados por la propia CEAMSE, en el año 2013 disminuyó en un 30 por cierto los residuos enviados a relleno sanitario por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Según Greenpeace, la ONG que promovió la sanción de la Ley de Basura Cero en 2005: "estos datos son una evidencia contundente de que la aplicación de la Ley de Basura Cero es posible". A través del seguimiento de diferentes pistas, Félix Cariboni se permite dudar. ¿Existe una disposición ilegal de los voluminosos residuos áridos? ¿Cómo se contabiliza la basura de los grandes generadores? ¿Se está haciendo una gestión correcta de los residuos orgánicos y reciclables? Estos interrogantes invitan a profundizar el análisis de una cuestión central de la política ambiental porteña.

COLUMNA
Por Felix Cariboni
Espacio Chico Mendes

La reducción según los datos de la CEAMSE.

La semana pasada en los diarios Clarín y La Nación, y hasta incluso en un comunicado de Greenpeace, se informó de una disminución “récord” de residuos enviados desde la Ciudad de Buenos Aires al relleno sanitario de Norte III. A partir de esto, decidí escribir algunas anotaciones sobre este supuesto “milagro”. Con esto no pretendo polemizar con nadie, simplemente considero que debe haber una transparencia real que nos permita saber que tan lejos estamos o no de reducir la generación de residuos en la Ciudad de Buenos Aires. Para poder dirimir, de esta manera, si acaso no se trata de marketing del Gobierno de la Ciudad (GCBA) en su afán de mostrarse como una “Ciudad Verde”.

Caso 1: Áridos

Para empezar, todos los artículos periodísticos hacen referencia a una disminución en la disposición final de los residuos áridos. Esta fracción de los residuos, bastante pesada y voluminosa (un tercio del total de residuos) era una cifra considerable en la suma final y su disminución se hizo notoria. No obstante, vamos a indagar un poco más este "milagro".

En Varela y Janner, en el barrio de Bajo Flores, al costado de la cancha de San Lorenzo, funciona desde hace algunos años la planta de áridos en los terrenos de la vieja usina, propiedad de la CEAMSE. Esta instalación fue famosa por el escándalo del acopio de barriles con pilas recolectadas por la APRA. La misma funcionaba como estación de transferencia de áridos. Los volquetes llegaban ahí y se trasladaban a disposición final. 

Últimamente, las autoridades de esta planta se pusieron más estrictas con los volquetes "truchos", que se vieron imposibilitados de disponer su contenido dentro. Esto motivó artículos en algunos diarios sobre arrojo de escombros y parecidos en los alrededores de dicha planta, mientras que otros camiones que no logran hacer eso cruzan la General Paz para descargar sus escombros en el primer baldío que encuentran del otro lado. De hecho, abundan lugares para disponer de forma clandestina escombros y otros residuos en el conurbano.

Es importante considerar lo anterior, porque una parte de la supuesta reducción de esta fracción se debe más a una evasión en el control por parte de empresas volqueteras que a un mayor tratamiento del residuo árido. En este sentido, tampoco hay que olvidar que en el año 2013 hubo una recesión en la construcción, cayendo un 3,2 por ciento: la peor baja registrada de estos últimos diez años.

Por otra parte, este último año el GCABA presentó una nueva planta de áridos que teóricamente acondicionó recientemente y que según ellos recupera 1.200 toneladas por día. Esta planta, según propias sus fuentes, se encuentra plenamente operativa. Sin embargo, por esas cosas extrañas de la vida, no hay fotos de la maquinaria ni del proceso de dicha planta, tampoco hay manifiestos sobre los residuos tratados y vendidos y, como hecho curioso, cada vez que programan una visita ésta se suspende por motivos de fuerza mayor.

En el pasado, este sitio funcionó como lugar de acopio transitorio. Es decir, los residuos áridos, entre otros, eran acopiados allí y se lograban “reducciones” transitorias y “estratégicas” en momentos oportunos. Se amontonaban montañas de escombros en dicho sitio hasta encontrar un mejor destino y momento para deshacerse de éstos. Sobre esto también hay un montón de denuncias. Algunas de estas pueden encontrarse en informes y artículos periodísticos. Es decir, esto era así y eso no significa que las cosas sigan ocurriendo de la misma manera; no obstante, tengo todo el derecho a sospechar.

Caso 2: Grandes Generadores

El otro “milagro” en la reducción de residuos se debió a la modificación del articulo 13 de la ley Nº 1854. Esta modificación de este año establece que los grandes generadores deberán hacerse cargo del transporte y disposición final de sus residuos. Los grandes generadores son esta nueva normativa son: 
  • Hoteles de 4 y 5 estrellas; 
  • Edificios sujetos al régimen de la propiedad horizontal que posean más de cuarenta (40) unidades funcionales; 
  • Bancos, Entidades Financieras y Aseguradoras; 
  • Supermercados, Mini mercados, Autoservicios e Hipermercados; 
  • Shoppings, galerías comerciales y Centros Comerciales a Cielo Abierto;
  • Centros Educativos Privados en todos sus niveles;
  • Universidades de gestión pública; 
  • Locales que posean una concurrencia de más de trescientas (300) personas por evento; 
  • Edificios Públicos radicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; 
  • Establecimientos pertenecientes a una Cadena Comercial (entendiéndose por ésta al conjunto de más de cinco establecimientos que se encuentren identificados bajo una misma marca comercial, sin distinción de su condición individual de sucursal o franquicia); 
  • Comercios, Industrias y toda otra actividad privada comercial que genere más de quinientos (500) litros por día; 
  • Todo otro establecimiento que la autoridad de aplicación determine. 
Alguno podría preguntar como esta modificación a la normativa existente -acertada, por supuesto-, puede contribuir a la reducción de la disposición final de los residuos. La respuesta es que ahora la Ciudad no tiene que hacerse cargo del transporte ni de la disposición final de estos generadores, por lo cual en el registro de la CEAMSE estos residuos no serán contabilizados y categorizados como residuos propios de la Ciudad de Buenos Aires sino de “generadores privados”. O sea, la tan mentada “reducción” no es más que un cambio de categoría. A favor de esto debemos decir que ahora los grandes generadores están obligados a separar por los costos y empiezan a ver con buenos ojos las iniciativas para recuperar sus residuos.

Caso 3: Residuos orgánicos y reciclables.

Respecto a los siempre complejos residuos orgánicos, el GCBA engaña al sentido común con el funcionamiento de las plantas de tratamiento mecánico y biológico, conocidas como MBT. Esta planta, actualmente está en los terrenos de Norte III, y se prevé la instalación próximamente de dos más en territorio de la CABA ¿Por qué engañan al sentido común? Porque dichas plantas no “recuperan" residuos orgánicos, porque los mismos vienen tan mezclados que solo se les brinda un tratamiento para bioestabilizarlos, reducir un poco su volumen y usarlos como cobertura del mismo relleno sanitario. O sea, con el tratamiento de la fracción orgánica no se hace compost, no se hace enmienda, sino que solo sirve para tirarlo a los rellenos de nuevo. Según el GCBA con esta técnica se “recupera” 500 toneladas por día.

Los residuos reciclables son otro misterio. El GCBA licitó un pliego para la recolección de la fracción seca o reciclable, mientras realiza un acompañamiento de cooperativas que se encuentran trabajando. A la vez, el material recolectado es enviado a los centros verdes -que según ellos operan óptimamente- por lo que afirman que la recuperación de esta fracción se incrementó. Sin embargo, hasta el momento (y de esto ya muchos años) no hay cifras oficiales que sustenten tamaña afirmación. O sea, en términos más prosaicos, desconocemos cuantos residuos reciclables se recuperan en la Ciudad producto de esta política pública.

Dibujos y marketing

Por último y para completar aún más las incertidumbres, un artículo del periodista Sergio Federovisky afirma que la tal mentada reducción de residuos no es más que un dibujo de la propia CEAMSE, que se logra alterando las cifras históricas dispuestas en los rellenos sanitarios. Cualquiera que tenga tiempo y recursos podría confirmar esta nota.

En fin, como verán, el escenario es bastante complejo. La ausencia de los informes que debe presentar el GCBA anualmente por ley no ayudan a lograr esta transparencia. Transparencia, por cierto, necesaria para evaluar los avances en la gestión y como mecanismo de monitoreo en la política pública.

Lo que sí esta claro es que el GCBA no puede cumplir Basura Cero escamoteando sus cifras, que quizás sólo sirva para alcanzar los acuerdos con la Provincia de Buenos Aires. Cumplir con la ley es implementar un verdadero plan de separación y recolección diferenciada de todas las fracciones de residuos en el ámbito de la Ciudad. Esto, por supuesto, no es fácil y lleva su tiempo. Debe ser fruto de una política pública sólida, extendida en el territorio y sostenida en el tiempo. Por supuesto, los resultados a largo plazo difícilmente generan noticias, como tampoco sirven para hacer marketing verde.


Leer también:
ComAmbiental: Basura Cero: Un compromiso incumplido (agosto 2014). 

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