11.9.13

Récord de calor y cambio climático

La Ciudad de Buenos Aires alcanzó ayer un nuevo récord por la temperatura más alta que el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) registró alguna vez en septiembre: 34,9 grados a las 16 horas. Si consideramos que aún estamos nominalmente en invierno, se trata de un pico alcanzado en una temporada 2013 donde el frío natural de la estación convivió con un calor inusual. ¿Cambio climático? En esta nota, extendemos el análisis a los meses de junio, julio y agosto, considerando temperaturas extremas y medias. Estudios científicos señalan que a lo largo del siglo XX, hasta la actualidad, hubo una suba de la temperatura mínima en invierno de cinco grados, una variación considerable.

2007 es el año con un septiembre más cálido, seguido de cerca por 2011. Fuente: SMN.



La estadística meteorológica nos dice que 1944 fue el año que ostentaba la marca histórica para el mes de septiembre, cuando el termómetro llegó a los 34 grados. Como el SMN analiza su información considerando que el invierno abarca los meses de junio, julio y agosto, la cifra no se comparó con estos meses, en cuyo caso habría que mencionar los 34,4 grados de agosto de 2009. Asimismo, el dato a considerar es que el récord anterior del mes de septiembre, en 1944, se produjo el día 29, es decir, ya bien entrada la primavera. Toda la información volcada está registrada desde el año 1906 hasta la fecha.

Si hablamos de temperaturas máximas en invierno, siguiendo el criterio del SMN, encontramos lo siguiente:
-En junio el récord está en 1951, con 28,5°, pero el día 14 (antes del comienzo formal de la estación). Este 2013 fue elevado en temperatura máxima promedio, con 17,6 grados. 
-En julio, el récord de jornada calurosa fue en 1979, con 30,2 grados. No obstante ello, consideremos que 2006 y 2008 están entre los cuatro años con temperatura media más alta para este mes, en los 107 de registro. 
-En agosto, fue sólo hace cuatro años que se batió el récord, con los 34,4 grados del 30 de agosto de 2009 (considerado el "récord" de invierno por el SMN). Más aún, en 2001 y 2009 hubo los dos agostos más cálidos de la historia, con promedio de 15 grados. El 20 de agosto de 2002, por su parte, se registró la temperatura mínima más alta de todo el registro, con 20,9 grados.

Volviendo a septiembre (sea final del invierno o principio de la primavera, es una distinción analítica, no propiamente de "la naturaleza"), el registro de temperatura más alta, como mencionamos, era del 29 de septiembre de 1944. Con la marca de 34,9 grados alcanzada ayer, el récord debe modificarse. Por otra parte, también es importante señalar que 2007 es el año con el septiembre más cálido, con una temperatura media de 15,6 grados. Mientras que 1944 se ubica en el tercer lugar, 2011 está en cuarta posición. El septiembre versión 2013 recién comienza, pero ya aspira a ubicarse en el podio de los más calurosos.

¿Cambio Climático? Luego de observar las estadísticas señaladas hasta aquí, aparece la pregunta de los últimos años: ¿Son estos cambios productos de un cambio climático producción de la acción humana? Ayer Infobae en su portal publicó el testimonio de "expertos" para afirmar que "esto no se debe al cambio climático". Como ha difundido ComAmbiental en otras ocasiones, en realidad ningún fenómeno del orden de lo que llamamos "el tiempo" (pequeña escala) puede explicarse por motivos del orden de "el clima" (gran escala). Sin embargo, en definitiva el tiempo es una manifestación de las dinámicas climáticas que lo determinan a nivel estructural.

Por ello mismo, la reconstrucción anterior va en el sentido de puntualizar que el cambio climático significa, por un lado, que eventos climáticos extremos pueden ser más comunes (el ejemplo más citado, es la aparición de más inundaciones y sequías). Por otro lado, y ello tiene más relación aquí, es que parte del trabajo del Panel Intergubernamental del Cambio Climático es estudiar los cambios realmente observados en los últimos años. En este sentido, no resultaría casual que los años de la última década aparezcan como los más cálidos en un periodo que abarca más de cien años. Desde este punto de vista, los picos de temperatura podrían darse más frecuentemente en el futuro cercano, si consideramos la elevación de la temperatura media.


Es interesante entonces acudir al informe periodístico preparado por Susana Gallardo, del Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA. En la nota, sintetiza la investigación de Bárbara Tencer, del Departamento de Ciencias de la Atmósfera y los Océanos de la misma Facultad. Entre los resultados principales, encuentra la suba en la temperatura mínima invernal. Y agrega: "El extremo cálido de verano aumentó casi 2 grados en 100 años, pero la mínima en invierno aumentó más de 5 grados". De su estudio se desprende que nuestra Ciudad está en la lógica global, aunque puntualiza que no habrá tantos picos de calor como calor más frecuente, y que sí disminuirán los días más fríos.

Buscando colorarios. Como parte de la lógica anterior, publicó Clarín (único diario que señaló que la temperatura ayer fue de 35,3 grados) la palabra del meteorólogo José Luis Stella del SMN. En un tono más coloquial, expresó: "En este invierno bipolar se está dando un efecto espejo de lo que fueron los meses anteriores: mucho calor y después mucho frío. Se espera que siga el calor extremo hasta el jueves, cuando desmejorará, habrá varios días de lluvia y un abrupto descenso de la temperatura”. Ya fueron señalados los vaivenes que registró particularmente este invierno, con olas de frío y olas de calor. Particularmente, el tiempo cálido fue abundante no sólo en Buenos Aires (que aquí tratamos), sino en buena parte del país.

Todo esto, como expresó ComAmbiental para el caso del análisis de las inundaciones, no significa que hablar de cambio climático sea excusarse en un fenómeno global. Más allá de que la "contribución" de Argentina a la contaminación pueda ser pequeña, también deben tomarse medidas locales, particularmente de adaptación. De tal modo, los incendios que observan en estos días, si tienen una explicación en la sequía, también pueden relacionarse con la propia deforestación del territorio, que afecta al clima local. En el caso de Buenos Aires, la suba de la temperatura promedio en verano y en invierno, puede también indicarse por el llamado efecto de "isla de calor", la cual está provocada por el avance del cemento sobre los espacios verdes en las grandes ciudades.

Septiembre es todavía invierno en términos astronómicos. Ciertamente puede considerarse también inicio de la primavera. En el caso de ayer, muchos lo consideraron un adelanto del verano. Que ya fuera experimentado antes desde junio a agosto, con variadas olas de calor. Tal vez sea simplemente, entonces, adelanto del clima cambiado que se viene para las próximas décadas.


Informe: Pablo Gavirati (IIGG - UBA / CONICET). Tesista en el Doctorado de Ciencias Sociales, con tema de investigación en el cambio climático.

1 comentario:

María Soledad Fortino dijo...

Qué raro, hoy leí que está como frenado, y no se sabe por qué, el cambio climático. Que cada tanto suele pasar y que después comienza otra vez.
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