14.12.12

Entre la explotación y los nuevos despojos

Esta semana se presentaron lo nuevos números de la revista Theomai con una temática compartida, que apunta también a discutir el desarrollo de este capitalismo insustentable. La número 25, titulada "Trazos de sangre y fuego ¿continuidad de la acumulación originaria en nuestra época?". Y la número 26: "Modos de acumulación, recursos naturales y dominio colonial en América Latina".

Galafassi comienza la presentación de la revista. Foto: ComAmbiental.

Para transformar la realidad, se necesita un diagnóstico certero. Es cierto, no es una condición suficiente, pero sí imprescindible. Como parte de esta lucha de ideas, ya está bastante difundida la crítica a “el modelo” destacando su carácter “extractivista”. Sin embargo, las complejidades del caso nos sugieren pensar en el concepto de “acumulación por desposesión” que puede ser el origen del otro. Y de qué manera se diferencia, y se complementa, con la “explotación” entendida desde Carl Marx en términos de “reproducción ampliada del capital”.

Todos estos interrogantes se trabajan en los últimos números de la revista Theomai, dirigida por el investigador de la Universidad Nacional de Quilmes, Guido Galafassi. En la presentación realizada esta semana en el Centro Cultural de la Cooperación, expresó que “aunque ciertos intelectuales descubrieron el extractivismo” ahora en verdad esto se remonta a la historia misma de América Latina, como plantea el libro de Las Venas Abiertas de Eduardo Galeano.

Si bien no contradijo esta postura, Claudia Composto, una de las compiladoras de la revista, manifestó que en los últimos años vivimos una “reinvención del extractivismo”. Y para ello fundamentó la novedad del fenómeno con cuatro puntos de consideración. Estos son: el umbral del agotamiento planetario de las materias primas, las tecnologías más agresivas que son necesarias para seguir explotando, el nuevo estatus de los bienes comunes renovables como recursos escasos, casi no renovables, y el consecuente tratamiento como commodities.

Para Diego Pérez Roig, otro de los compiladores del nuevo número de Theomai, la relativa fama que ganó el concepto de “acumulación por desposesión” en el mundo académico se entiende por un hiato que se generó en la explicación del capitalismo luego de los setenta. Su postura es de preocupación por el “vaciamiento teórico” que se produce, porque el término se convierte “en un pastiche”, y en general no se estaría tomando en cuenta el potencial crítico. Es decir, la caracterización marxista de la violencia extra-económica constitutiva del proceso de acumulación capitalista.

“El despojo es la contracara de la reproducción ampliada”, manifestó Composto. La “reproducción ampliada” es la ya clásica contradicción entre capital y trabajo, por el cual los empresarios obtienen la ganancia (plusvalía) de sus trabajadores. Por su parte, la acumulación por desposesión, o por despojo según la versión latinoamericana, se centra en una segunda contradicción, entre capital y la naturaleza, según también conceptualizó James O´Connor. Esta es la base para hablar hoy de un marxismo ecológico, para fundamentar la crisis de un capitalismo insustentable.

En este punto, la reflexión que puede hacerse es sobre los gobiernos progresistas de América Latina. Tal vez el cambio importante en relación al neoliberalismo duro es la preocupación por la explotación social (la reproducción ampliada), intentando a través del Estado implementar políticas sociales de redistribución de esta riqueza. Sin embargo, no puede decirse que sin conocimiento, pero tal vez sin conciencia plena de los males que produce el despojo, en el presente y sobre todo en el futuro. Para los trabajadores del mañana, se necesita pensar.

Ver también:
ComAmbiental: "¿Qué hay de nuevo, Marx?". Reseña del libro "¿Un Marx Verde?".

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