17.6.12

Alberto Acosta: "Los gobiernos neoliberales y progresistas siguen en la lógica del extractivismo"

Entrevistamos a uno de los impulsores de la Constitución de Ecuador, la primera en el mundo que reconoce los derechos de la Naturaleza. Y donde está planteada la alternativa del momento: un proyecto de sociedad basado en el desarrollo, y otro proyecto fundado en el buen vivir. En su oficina de la FLACSO (Facultad Latinomericana de Ciencias Sociales), nos habló de la Iniciativa Yasuní ITT, de Río+20 y la Economía Verde, y de la realidad ecuatoriana y latinoamericana.
Por Eduardo Soler
Desde Quito.

"La crisis más dramática es que no querer luchar por cambiarla". Foto del facebook de Alberto Acosta.

-En el 2009, publicaba con Esperanza Martínez un libro titulado "El Buen Vivir. Una vía para el desarrollo". En un reciente documento, ya plantea una crítica al concepto mismo del desarrollo y la idea de progreso occidentales. ¿En qué se basa este cambio conceptual?
-Desde un principio teníamos una posición muy crítica sobre el desarrollo. Cuando estábamos en la asamblea constituyente, y antes, ya hacíamos reflexiones en la línea del posdesarrollo. Y cuando se discute en la asamblea constituyente se incorporan estos conceptos pero esto no queda claramente definido en la Constitución. Hay dos capítulos, el régimen del desarrollo y el régimen del buen vivir. Están las dos cosas y eso es en parte entendible. En primer lugar, por la dificultad de avanzar en un debate de este tipo que no se va a resolver en el ámbito constitucional. En segundo lugar, porque incluso para salir del desarrollo vamos a tener que arrastrar gran parte de las tesis del desarrollo.

En ese contexto hay que entender este proceso. Cuando nosotros decíamos "El Buen Vivir. Una vía para el desarrollo" estábamos abriendo la puerta al debate. Y sin lugar a dudas esto se enriquece con los debates posconstituyentes donde nos damos cuenta ya definitivamente el enorme potencial que tiene este concepto, que no es simplemente una alternativa de desarrollo, es una alternativa al desarrollo. Realmente estamos asumiendo lo que esto representa.

-Viéndolo desde Argentina, no existe un seguimiento muy continuo de Ecuador. Sabemos que usted fue parte activa del proceso constituyente y luego se alejó del gobierno (ver nota de ComAmbiental del 2010). ¿Cuáles fueron las causas?
-Hay varias razones que explican porqué no estoy más en el proceso de la llamada Revolución Ciudadana. Una primera razón de fondo es porque quienes se están alejando de los principios básicos de la Constitución son el gobierno y su movimiento. Están tomando cada vez más distancia, incluso están forzando en algunos aspectos rupturas constitucionales: lo que tiene que ver con la ley de minería, la no aprobación de la ley de agua, la no redistribución del agua, la consolidación del presidencialismo y no de la participación ciudadana. Todo ello nos fue tensionando y nos fue alejando. Yo soy una persona de principios, defiendo la Constitución, que es perfectible pero sintetiza gran parte de las aspiraciones de cambio del pueblo ecuatoriano.

-En esta estrategia del gobierno, de transformar los principios constitucionales, un caso emblemático es el Yasuní ITT [implica conservar el petróleo de una zona del parque nacional bajo tierra, a cambio de una compensación económica de la mitad del valor del crudo]...
-Sin ninguna duda ese un proyecto emblemático, fundamental, fundacional. Y ese es un punto donde se va a poner a prueba cuánto el gobierno se juega por la Constitución, por el Buen Vivir, por los Derechos colectivos y los Derechos de la Naturaleza.

-Lo que observo también es que se transforma en una "espada de Damocles". En tanto en que se difunden las razones por las que es muy importante conservar el Yasuní, por la diversidad biológica y cultural que alberga, y por otra parte si no se consigue el objetivo monetario se procederá a realizar la extracción.
-Yo creo que la figura es adecuada. Para el gobierno se ha transformado en una "espada de Damocles". O pongámoslo en términos más andinos, en una papa caliente. Porque el gobierno no sabe cómo desembarazarse del compromiso que adquirió. Yo creo que hay suficientes fuerzas del gobierno que impulsarían la explotación del petróleo. Pero como paulatinamente se ha ido consolidando en la sociedad ecuatoriana, y a nivel mundial, la importancia del Yasuní, le resulta muy complejo dar marcha atrás.

Además, no nos olvidemos, estamos en pleno proceso electoral, y como la Iniciativa Yasuní ITT tiene una altísima aceptación popular, el Presidente [Rafael Correa] no quiere correr el riesgo de iniciar una actividad de explotación. Por eso es muy importante que la sociedad civil, de dentro y fuera de Ecuador, se apropie del proyecto, y le mantenga permanentemente caliente la papa. Que sea difícil para el Presidente tomar una decisión contraria a los intereses de los pueblos originarios, de la naturaleza y del equilibrio ambiental. Además, que no eche abajo un proyecto que puede cambiar el mundo en muchos aspectos. Es, sin lugar a dudas, vuelvo a la idea, una "espada de Damocles".

-Hablando de cambiar el mundo... Estamos en la antesala de la Cumbre Río+20. ¿Cómo observa los debates que se están realizando sobre la "Economía Verde"?
-Yo veo, y ojalá me equivoque en todo lo que digo, que en realidad no estamos caminando a Río más 20, sino a Río menos 20. En la Eco92 se plantearon algunas Convenciones como la de Cambio Climático, de la Biodiversidad y la lucha contra la Desertificación. Fueron potentes convenciones que luego de Estocolmo en el 72 abrían la puerta a la expectativa, a la esperanza. Estas Convenciones no han tenido mayor éxito. Yo no veo que se vayan a ser este tipo de propuestas. Porque no hay compromiso siquiera de cumplir con el Protocolo de Kyoto.

Lo que veo yo en la "Economía Verde" es una respuesta propia del capitalismo, que es experto en seguir ampliando la frontera de colonización. Se está planteando la colonización del clima y una herramienta son los mercados de carbono, donde de una u otra manera la lógica de la especulación va a estar presente. Se abre una fuente de negocios para enfrentar el problema de la destrucción ambiental, provocada por esa excesiva mercantilización propia del capitalismo. La Economía Verde, tal como está planteada, no está resolviendo los problemas. Cuando hablamos de mercado de carbono, o los proyectos REDD en cualquiera de sus versiones, estamos haciendo realidad la posibilidad de quienes fueron responsables de los problemas ambientales globales, intervengan con apoyo de sus gobiernos para seguir haciendo negocios. Quizás en algunas cosas se logren unos paños tibios pero no se van a resolver los problemas de fondo.

-Siguiendo con Río+20. ¿Cree que los gobiernos latinoamericanos pueden plantear alguna perspectiva diferente frente a la visión del Norte?
-Yo esperaría que haya un par de discursos aislados que pueden ser interesantes. Pero claro, estos discursos pueden quedar en nada si se contrastan con la realidad de nuestros países. El gobierno de Ecuador ha anunciado que va a patear el tablero. El problema es que puede no tener la suficiente legitimidad porque el mundo sabe que aquí se habla hacia afuera de Derechos de la Naturaleza, y hacia dentro se está impulsando la mega-minería. Es frente a esas grandes contradicciones que nosotros tenemos que dar respuestas.

-De todos modos: ¿Observa algunas diferencias entre los países del ALBA, como Ecuador y Bolivia con Constituciones que respetan a la Naturaleza, y países como Brasil o Argentina, donde ni siquiera ese debate ha llegado con fuerza al gobierno?
-Aquí el debate se ha hundido en la cotidianidad de la política gubernamental. Hemos abierto el debate constituyente. Pero en la práctica no se está afectando la actividad petrolera, se amplia la frontera al sur de la Amazonía. Se está poniendo en riesgo el territorio de Sarayaku, que es una comunidad que resiste y tiene apoyo de la Comisión InterAmericana de Derechos Humanos (por eso es que, entre otras cosas, el Presidente ataca). O sea que también en nuestros países, en Bolivia y el Ecuador, donde la Pacha Mama, la Madre Tiera cobró una enorme fuerza, está siendo destrozada sistemáticamente. Por eso hay un doble discurso: discurso ambientalista que no se compadece con la realidad.

Aquí hay un problema adicional. No solamente hay que ver las similitudes entre Ecuador y Bolivia, con Brasil y Argentina, sino las similitudes que hay con Colombia y con Perú. El neo-extractivismo del Siglo XXI es lo que cunde por acá. La diferencia es la mayor participación del Estado en el control de las empresas petroleras y mineras, una mayor participación en las rentas petrolera y minera. Lo cual me parece muy bien, que destinen estas rentas para atender las demandas sociales. Pero el problema de fondo es que tanto Perú y Colombia con gobiernos neoliberales, como los gobiernos progresistas, siguen en la lógica extractivista. Seguimos siendo países primarios exportadores. La lógica de acumulación se sustenta en la exportación de naturaleza. Y no hay señales claras que se quiera salir de eso.

-Esto por el lado de los gobiernos. ¿Y cómo ve la posibilidad de cambio?
-Se está trabajando muy seriamente en la Coordinadora Plurinacional por la Unidad de las Izquierdas que aglutina una serie de partidos políticos y movimientos sociales, a nivel nacional, que eran aliados estratégicos, o incluso algunos de nosotros formábamos parte del proceso de Revolución Ciudadana, que estamos distanciados. Nuestra preocupación no es porque nos quedamos fuera del gobierno, queremos una tajada burocrática. Nuestra preocupación es cómo se ha traicionado el interés del pueblo ecuatoriano y se está atropellando la Constitución.

Sin minimizar los logros del gobierno, aceptando que es mejor que los anteriores (lo cual no es ningún mérito), veo que hay demasiadas frustraciones que se están acumulando. Este Presidente es como un conductor de bus, que pone señales a la izquierda, y curva a la derecha. Entonces está generando desconfianza. Y no sólo eso: está rompiendo los movimientos sociales, persigue a los líderes populares, criminaliza a quienes defienden el agua y la vida. En ese sentido creo que hay que tratar de favorecer la organización social, afectada por el gobierno, para que desde la izquierda haya decisiones sólidas y coherentes.

-Está relatando la posibilidad de los procesos de cambio. Usted desde la academia tiene un vínculo importante con la política, ¿cuál cree que es el rol del intelectual?
-Esa es una pregunta muy interesante que creo se puede dilucidar en este Congreso [se refiere al Congreso de Ciencia Política que se llevaba a cabo en la sede de Flacso Ecuador]. Personalmente, creo que tiene que estar comprometido con los procesos sociales. Incluso para comprender la sociedad. Desde una torre de cristal, léase FLACSO, no se pueden cambiar las cosas ni entenderlas. Hay que estar cerca de los procesos, y eso es algo que trato de hacer permanente.

-Para terminar: ¿Está pensando en postularse como candidato?...
-No, no estoy pensando. Yo no pienso en postularme, pero hay quienes quieren que sí lo haga...


Actualización de septiembre: Acosta finalmente lanzó su candidatura para presidente por la Coordinadora Plurinacional de las Izquierdas.

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