11.12.11

Volver, con la frente marchita: Argentina en Durban

La delegación argentina no cumplió del todo con su responsabilidad. Sobre todo, en el año que le tocó ejercer la presidencia del G-77. Es decir, el grupo de los países del Sur Global que más interés tiene en la continuidad de las negociaciones multilaterales con criterios de equidad. 




El rol de Argentina. Nuestro país fue designado este año como Presidente del G-77, donde se congregan todos los países llamados "no desarrollados". El hecho fue importante y fue señalado con orgullo por el Embajador Jorge Argüello. Él, como representante del país en las Naciones Unidas fue quien lideró el proceso a lo largo de todo el 2011, uno de cuyas metas principales era esta cumbre de Durban.

En un artículo reciente publicado en el sitio Embajada Abierta, de la representación argentina en la ONU, se escribía justamente: "Actualmente nuestro país como Presidencia del Grupo de los 77 +China tiene la responsabilidad de trabajar en la construcción de un nuevo consenso en el marco de la Conferencia de las Partes". "Argentina buscará alcanzar acuerdos que favorezcan el cumplimiento de la Convención", agregaba el autor, "en el marco de la aplicación del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas".

Sin embargo, a pocas semanas del acontecimiento, la Presidenta Cristina Fernández decidió cambiar el destino del diplomático, pidiendo su traslado a la Embajada de Estados Unidos. Su lugar en la COP-17 fue ocupado alternativamente por el Vicecanciller argentino, Alberto D’Alotto, y por la embajadora Silvia Merega, Directora General de Asuntos Ambientales de la Cancillería.

De todos modos,  Argüello sostuvo su opinión en Embajada Abierta, el 30 de noviembre: "El Grupo de los 77 más China, el bloque más amplio de países, todos en desarrollo, presidido por Argentina, ha advertido sobre la intención de algunas naciones desarrolladas de relativizar el Protocolo de Kyoto como piedra angular del régimen multilateral sobre cambio climático que tanto costó alcanzar".

"La adopción de un segundo período de compromisos de reducción de emisión de gases de efecto invernadero no es sólo un imperativo político y una responsabilidad histórica, sino una obligación legal que se debe afrontar como tal", definía el diplomático. Sin embargo, en las últimas horas, la representación argentina no pidió la palabra para hablar en su nombre o acompañar a los países del ALBA que pedían justamente un mayor compromiso a los países ricos.

NOTA PRINCIPAL:

Cambio Climático: COP-17, con más pena que gloria



No hay comentarios.: