16.4.08

Los medios que se interesan en la soja

El conflicto agropecuario no significó solo una posibilidad para pensar el ordenamiento territorial del país, también disparó varias tensiones latentes, entre ellas la relación entre el grupo Clarín y el gobierno nacional. En este contexto, el debate sobre la posibilidad de existencia de un periodismo ambiental se define no solamente por el discurso político de los medios y la libertad de opinión crítica, sino también por sus condiciones materiales de funcionamiento, como la manera en que se produce el papel que utilizan los diarios.

Periodismo y política. "En un país donde se eleva a la soja transgénica a la categoría de salvadora nacional, dislumbrando en sus ganancias una fuente de ahorro fiscal, pocos quieren ver el lado oscuro de los hechos", publicábamos en ComAmbiental hace dos años. El artículo citado no podía ser otro que uno salido de la tribuna de Clarín Rural, el legitimador de la sojización transgénica nacional.


Porque así como Gustavo Grobocopatel se jacta de ser el principal productor de soja sin poseer tierras bajo su propiedad, también podría hacer lo mismo el gran multimedios argentino sobre el diseño de políticas sin tener un partido propio. Como puede observarse en los artículos relacionados, las ventajas que tienen los holding de la comunicación vienen de acuerdos con gobiernos de turno, entre ellos, un papel que se produce con tecnología que contamina el ambiente.

"A través de los medios de comunicación se trata a la soja como si fuera la solución al hambre, la pobreza y los problemas económicos del país", afirmó Ricardo Natalichio, director de Ecoportal, en una de sus editoriales. Y agregó: "Seguramente poco o nada se verá al respecto en los medios de comunicación, ya que `solo afecta´ a la mitad del territorio cultivable de nuestro país. Los llamamos desde cualquier lugar que estén a enfrentar estas maniobras de desinformación y expresamos una vez mas nuestro profundo rechazo al proyecto del modelo sojero".

Intereses. Podríamos preguntarnos: ¿Los medios defienden la sojización del país por coincidencia con su pensamiento político o tienen otros intereses? Sobre esto escribió el periodista Horacio Verbitsky, que después de burlarse de las supuesta "obsesión de controlar a la prensa" del gobierno sin tener ninguna autocrítica sobre la cobertura del conflicto con las entidades agropecuarias, expresó: "Tal vez convenga recordar que `Clarín´ y `La Nación´ son los propietarios de Expoagro, la megamuestra que los habitués llaman afectuosamente Mundo Soja".

Al respecto también, el dictamen de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA había expresado entre sus considerandos que "la gran bonanza económica que vive la producción agropecuaria pos devaluación ha generado un mercado publicitario extraordinario para los medios de comunicación". En este sentido, que este hecho "no debería influir explícitamente en la línea editorial de los distintos medios", como puede decucirse que lo hace.

En definitiva, la construcción social de la realidad a través de la enunciación discursiva comerciada mediante la publicación de noticias no puede separarse en el análisis de los intereses empresariales de los medios masivos de capital privado. Y si los beneficios no de están de acuerdo con el desarrollo sustentable del país, pocas esperanzas puede haber de que se difundan los principios profundos de una comunicación para la cultura ambiental.

Ver también:
-El observatorio de medios y la comunicación democrática para el desarrollo sustentable
-La papelera de la que Clarín no habla

1 comentario:

Juan dijo...

En la Voz del Interior, diario de Córdoba propiedad del Grupo Clarín, se censuró una nota del periodista Enrique Lacolla porque tenía críticas a la posición del Campo. Le dijeron que no podían publicar eso porque tenían contratos publicitarios con muchas empresas vinculadas al agro.

El periodista lo publicó en una circular del CISPREM de Córdoba y como consecuencia de ello fue despedido de La Voz del Interior. La nota da vueltas por internet y salió publicada en el boletín como "nota censurada por La Voz del Interior"