27.9.07

Deforestación y contaminación hídrica, prioridades de la agenda ambiental

INFORME ESPECIAL - DÍA NACIONAL DE LA CONCIENCIA AMBIENTAL

Según organizaciones ambientalistas del país, la pérdida de los bosques nativos y la degradación del agua son las problemáticas más importantes que deberían figurar en la plataforma electoral de cualquier candidato. En esta 2º consulta organizada por ComAmbiental hubo un gran cambio: la desaparición de una demanda de política ambiental. Se percibe cierta acción estatal a pesar de que no existe conformidad con sus contenidos y resultados.

La semana pasada el diplomático Raúl Estrada Oyuela fue destituido de su función de encargado de los asuntos ambientales de la Cancillería por haber declarado que la Argentina no tiene hoy una política ambiental. Para Juan Carlos Villalonga, director político de Greenpeace: “Romina Picolotti llegó a la Secretaría y le dio un ritmo que no tenía con Atilio Savino. Pero lo que vino después no fue una política ambiental como debería ser, no cambió las directrices del gobierno. La secretaría tiene poco poder de influencia”.

Deforestación. Seis de las ocho organizaciones consultadas consideran que la deforestación es la gran prioridad del país, definida por Diego Moreno, director de Conservación de Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA), como la “conversión y degradación de ecosistemas por expansión de la frontera agrícola y otras actividades productivas”. Según Eduardo Sosa, presidente de Oikos Red Ambiental, se trata de la amenaza de la desertificación, puesto que “los procesos de degradación de la tierra llevan a marcadas inequidades regionales”.

Estas ONGs, entre otras, acompañan la iniciativa liderada por Greenpeace para votar por la ley de Bosques, razón por la cual tiene activistas en Salta que fueron agredidos en las últimas horas por personal de la empresa de la zona. Para Alejandro Yanniello, coordinador de la Asociación Ecologista Piuke, se trata de un “modelo agrario insustentable” que busca “alimentar con monocultivos que impone el mercado una demanda de soja que está destinada a zonas de sobreconsumo y derroche”.

Contaminación hídrica. Carlos Manessi, del Centro de Protección a la Naturaleza (Santa Fe), coordinador de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE), declaró su preocupación por la contaminación en las cuencas de los ríos: “incluyo todo lo que sucede en Capital y Gran Buenos Aires con el Espacio Intercuencas RRR (Riachuelo, Reconquista, Río de La Plata), y el tema del río Uruguay con la contaminación que va a producir Botnia”. Esta temática fue señalada por cinco organizaciones.

En palabras de Moreno, un grave problema es la “contaminación en general y en particular la vinculada al agua, con emprendimientos mineros, problemas de planificación, disposición de residuos urbanos y actividades industriales”. Para Villalonga: “El tema de las pasteras implica un riesgo creciente por los intereses de la industria en la región pero se podría ampliar a la contaminación de los cursos de agua en Argentina, donde prácticamente no hay río que no esté contaminado”.

Otras problemáticas. Existen también otras temáticas con menos menciones pero relacionadas fuertemente con las dos prioridades: el ordenamiento territorial con la deforestación así como la crisis pesquera y la minería con la contaminación hídrica. “El boom de la soja produce una presión irracional sobre el recurso suelo y una deforestación indiscriminada”, expresó Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientales, cuando nombró la “ausencia de ordenamiento territorial tanto urbano como rural”.

Según Jorge Cappato, director de Proteger y coordinador del comité argentino de la UICN, una de las urgencias es “la crisis del sector pesquero por la explotación no sustentable de las especies y la contaminación de las aguas”. “La minería a cielo abierto, es una actividad extractiva sumamente contaminante, riesgosa y poderosa”, advirtió Yanniello, y agregó que es “grave porque es una política de Estado”.

Conciencia y Agenda. Los resultados se difunden en ocasión del Día Nacional de la Conciencia Ambiental, que se celebra el 27 de septiembre en recordatorio de las 7 víctimas de un escape de gas cianhídrico ocurrido en 1993 en el partido bonaerense de Avellaneda. Para Elena Lucca, presidenta de la Asociación Agenda 21 Nordeste, se trata de “definir una política ambiental que se base en las características de cada territorio y como nos asentamos en él; en la valoración y gestión de los recursos naturales, su preservación y utilización, y en las capacidades locales para gestionarlos”.

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1 comentario:

Anónimo dijo...

conciencia ambiental, es sin dudas lo que falta. es bueno pensar que es lo que se puede hacer.