13.12.06

El discurso de la primera marcha ambiental a Plaza de Mayo

Fue la primera gran manifestación ecologista en Buenos Aires, la primera marcha de Congreso a Plaza de Mayo por diversas demandas ambientales, y el lugar no les quedó grande. Pero si la consigna acordada era "Contra la contaminación y el saqueo", la frase que más se escuchó fue el "No a las Papeleras" por sobre otras problemáticas como el modelo de la soja y la deforestación, el descuido de las cuencas hídricas y la minería a cielo abierto.

Por Av. de Mayo hacia la Plaza. Foto: ComAmbiental.
La jornada de ayer fue colorida y pacífica pero ¿cuál fue su sentido? En un contexto de nacionalización y militarización, el Efecto Papeleras politizó hace tiempo un conflicto ambiental, con lo que esto implica. Por un lado, mayor repercusión en la agenda pública, pero por otra parte un posible desvío de los problemas importantes a resolver.

Fue "la primera marcha ambiental a Plaza de Mayo, que si no tiene respuesta será la primera de muchas más", afirmó una de las oradoras luego de leer el discurso consensuado. ¿Cuál es la reacción que espera del gobierno? ¿Será una presión mayor sobre el Uruguay por el tema de las pasteras? ¿Si se soluciona el conflicto se seguirá luchando por el resto de las demandas? ¿Cuáles son las prioridades de los reclamos?

En la página de Amigos de la Tierra, se publicó el testimonio anterior a la marcha de Carina Moreno de los Vecinos Autoconvocados de Famatina y Chilecito: "La propuesta de movilizarnos surge de la gente de San Juan, después se integra la gente de las pasteras, la gente de Mendoza, Río Negro, Santa Cruz y otras provincias (...). Se organiza a partir de que los medios de comunicación no están escuchando los gritos de ayuda desde las zonas cordilleranas, solicitando que paren con esto. Una explotación minera mediana contamina 40 veces más que una pastera común".

Si realmente fue así, el objetivo de la marcha se cumplió en parte, porque los medios se dividieron entre darle el protagonismo exclusivo a las pasteras o matizarlo solo un poco con el resto de los actores participantes. Durante el acto central, la gente de Famatina, La Rioja, luchaba por poner hacer visible su bandera. El problema de la minería es uno de los que más preocupa a las asambleas ambientales que se vienen formando desde hace algunos años en la cordillera.

Pero también es cierto que la mayor convocatoria (sea esto justo o no en relación con la vulnerabilidad de las poblaciones) fue por el conflicto de las pasteras. Y es verdad también que, más allá delas canciones, cánticos, cantos y cantitos del "No a las Papeleras", se dijo con énfasis que "la lucha es una sola y así debemos antenderlo" además de asegurar que "debemos seguir por el camino multisectorial".

–¿Qué esperan de la marcha? –preguntó Página/12 a Gustavo Rivollier, coordinador de la asamblea de Gualeguaychú.
–Que el Presidente ponga arriba de la mesa el tema ambiental, que no lo deje de lado. Es cierto que la Argentina nunca tuvo una política ambiental y que los resultados llevan tiempo, pero hay cosas que se tienen que hacer ahora y de manera urgente porque hay gente muriéndose.


En ese sentido, es interesante leer y analizar el documento completo consensuado por las asambleas ambientalistas de todo el país, escrito en papel reciclado y que se dejó en mesa de entrada de la Casa Rosada. Ningún medio nacional lo difundió en su totalidad, a pesar de que contiene puntos importantes en párrafos sobre política ambiental en general así como menciones a problemáticas concretas relevantes.

El documento completo

La larga y ejemplar lucha del pueblo de Gualeguaychú para impedir la contaminación de las pasteras sobre el Río Uruguay ha puesto de manifiesto, una vez más, la depredación de nuestro medio ambiente por parte de monopolios extranjeros y sus socios nativos. Estos intereses ya no sólo pretenden la mano de obra barata de los países dependientes como Argentina y Uruguay, sino que también nos quieren usar como basureros para una producción que no está permitida en sus propios países.

La pastera que construye Botnia, de capitales finlandeses, aprovechando la falta de trabajo de los hermanos uruguayos, puso en evidencia el acuerdo entre los capitales predadores y los gobiernos de turno, así como su doble discurso. Se viola sistemáticamente el Tratado del Río Uruguay, río cuya soberanía es compartida, y se destruye en forma compulsiva un modelo social y productivo instalado en la región.

Este y otros problemas ambientales llevan años afectándonos, pero han recobrado vigencia a partir de la lucha del pueblo entrerriano.

Las explotaciones mineras contaminantes, en particular las “a cielo abierto” como las de Bajo La Alumbrera y Veladero, por citar sólo las más conocidas, están destruyendo el paisaje, los glaciares y un modo de vida sustentable, secando las escasas reservas de agua dulce y contaminando con cianuro.




El salvaje proceso de expansión de las fronteras agropecuarias para atender a los mercados externos, fundamentalmente con la soja, destruyendo e incendiando montes y bosques nativos, elimina economías regionales y avanza sobre tierras no aptas para la agricultura, expulsando a miles de pequeños productores y trabajadores del campo, que terminan engrosando las villas miserias de las grandes ciudades.



El problema del sobrepastoreo y la consiguiente erosión del suelo, la siembra intensiva y extensiva de especies exóticas, la pérdida de los cinturones verdes hortícolas, proveedores de alimentos frescos a escala local y regional; la fumigación de pesticidas sobre cultivos y poblaciones; la apropiación de fuentes de agua, la extranjerización del territorio, el saqueo de nuestros hidrocarburos, el proyecto latente de establecimiento de un basurero nuclear por parte de potencias extranjeras y la persecución y el despojo a los pueblos originarios, son otros ejemplos de esta grave situación.



Las pesquerías continentales y marítimas en franco proceso de agotamiento por sobreexplotación a favor de empresas extranjeras; la existencia de pasteras contaminantes; la contaminación del aire, del agua y del suelo que se acentúa en los parques industriales, con su consiguiente impacto sobre las poblaciones circundantes; los polos petroquímicos de Bahía Blanca y La Plata (Buenos Aires), Gran Rosario (Santa Fe) y el paradigmático caso de Dock Sud y la Villa Inflamable; la contaminación del Reconquista y el Luján, la depredación y contaminación del Delta y sus humedales, entre otros; la cuenca del Riachuelo-Matanza, a las puertas de la Capital nacional, con un impacto directo sobre millones de argentinos; cuenca en la cual los índices de mortalidad infantil duplican el promedio de Capital Federal.



Todo esto es una muestra más del genocidio ambiental. Muchas de estas prácticas están amparadas en el secreto de los procesos industriales y extractivos y el rechazo por parte de las empresas y el gobierno a la formación de auditorías independientes a cargo de los trabajadores y organizaciones ambientalistas y sociales.



En un país con el 85% de la población residiendo en áreas urbanas, resulta lógico que muchas de las problemáticas estén asociadas a las ciudades; como el inadecuado manejo de residuos cuyo caso más resonante es el del CEAMSE y los rellenos sanitarios; la falta de acceso al agua potable y a cloacas sin sistemas de tratamiento; la proliferación de las antenas de telefonía celular y la edificación indiscriminada sin evaluación de impacto ambiental (EIA);la escasez de espacios verdes urbanos; la contaminación del aire por el tránsito automotor y la elevación de las napas freáticas en partidos del Gran Buenos Aires; los transformadores con PCB; los ruidos; la coexistencia con industrias contaminantes.



Esto por nombrar sólo los temas que han tenido más repercusión pública, aunque no son los únicos. Problemas que afectan a toda la población, pero muy especialmente a los sectores más vulnerables por su condición socioeconómica, llevando a graves condiciones de hacinamiento y salud; sobre todo a los niños de barrios humildes en los que se potencia el efecto por condiciones de desnutrición y falta de condiciones de vida digna.



Por ejemplo: ¿Cuánto dinero del superávit fiscal destina el gobierno para el tendido de agua potable y cloacas que alivien la situación de los barrios afectados? ¿Cuánto al saneamiento de la cuenca Riachuelo-Matanza que constituye una gran cloaca abierta que contamina ahora y desde hace años? ¿Destina más dinero que lo presupuestado para el 2007 en concepto de pago de intereses de Deuda Externa? ¿Por qué no se implementa el ya exigido principio de Licencia Social o consulta popular previa?



La decidida movilización y la lucha de pueblos como los de Gualeguaychú, Esquel y otros, muestra un camino para todo el pueblo argentino.

Hoy, 12 de diciembre, fecha que será histórica, la recordaremos como la primera gran marcha ambiental a Plaza de Mayo, en repudio de la desidia gubernamental, la laxitud en las leyes y en su cumplimiento, la búsqueda ambiciosa de réditos políticos y económicos, la corrupción; causas fundamentales por las que todos los días perecen muchos ciudadanos en nuestro país.

Hoy plantamos una bandera de dignidad para el presente y para las generaciones futuras. No nos arrodillamos. Estamos dispuestos a defender con la lucha nuestros recursos naturales y el derecho a una vida digna para todos. Multipliquemos el camino multisectorial y nuestra forma de lucha para hacernos escuchar. Unámonos por nuestros derechos. Es el camino que nos trajo a esta histórica plaza junto a numerosos sectores de nuestro pueblo para gritar bien fuerte:

¡BASTA DE CONTAMINACIÓN Y SAQUEO AMBIENTAL! ¡DECLARACIÓN DE EMERGENCIA AMBIENTAL NACIONAL Y REGIONAL! ¡EXIGIMOS AL GOBIERNO MEDIDAS CONCRETAS YA, EN CUMPLIMIENTO DEL COMPROMISO FIRMADO POR EL PRESIDENTE Y TODOS LOS GOBERNADORES EN EL MES DE MAYO EN GUALEGUAYCHÚ, COMPROMETIÉNDOSE A LA DEFENSA DEL MEDIO AMBIENTE Y A LA NO CONTAMINACIÓN, Y ASUMIENDO LOS PROBLEMAS AMBIENTALES COMO CAUSA NACIONAL! ¡SÍ A LA VIDA DIGNA Y SALUDABLE PARA TODOS!

Queda la esperanza, entonces, de que sea el inicio de una lucha de todos, y que sea nacional en el buen sentido de la palabra.

TEMAS: Política ambiental , Pasteras

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