19.9.06

Energías renovables en debate

La situación de las energías renovables en América Latina ofrece un panorama confuso, con claves alentadoras y otras contradictorias que se debaten en el 3º Foro Regional de Energías Renovables a través del intercambio de investigaciones, interrogantes y recomendaciones. Desde la secretaría de Energía se admitió que muchas veces el aspecto ambiental queda relegado por la urgencia de la crisis energética.



Foto: El primer panel: de izquierda a derecha, la moderadora Elba Stancich (Taller Ecologista), Mónica Servant (Secretaría de Energía Argentina) y Hugo Altomonte (CEPAL).


Hugo Altomonte, representante de CEPAL, brindó un pantallazo de los principales avances realizados por los países de la región, a dos años de la Cumbre de Bonn, un hito en la historia de la promoción de las energías renovables.

Por ejemplo, Brasil lidera los avances ya que se abastece en un 40% con energías renovables (principalmente hidroeléctirca y de biomasa). Sin embargo, Gerardo Honty de Centros de Estudios Uruguayos de Tecnologías Apropiadas hizo un llamado de atención sobre el rumbo que puede tomar el país carioca ya que pretendería ser una potencia energética mundial a costa de deforestar la selva para cultivar.

En México, el gobierno logró crear un fondo fiduciario de 55 millones de dólares para invertir en renovables. Esto representa un gran paso aunque el mercado demuestre que México todavía sigue siendo un país netamente petrolero.

En Venezuela, el impulso a las inversiones petroleras marca un auge de las fuentes convencionales, mientras que en América Central existen experiencias positivas en cuanto a incentivos regionales y fondos de cooperación internacional para la energía solar, la hidroeléctrica y otras.

Cabe aclarar que renovable no necesariamente significa sustentable. Así lo recalcaron todos los disertantes. Para alcanzar la sustentabilidad en estas fuentes de energía Daniel Bouille de Fundación Bariloche recomendó, entre otras cosas:
-generar un marco regulatorio
-organizar una política clara, orientada por prioridades a fin de no malograr esfuerzos
-promover la capacitación de los recursos humanos
-brindar incentivos para disminuir los costos frente a los valores de las energías convencionales
-"energizar" en lugar de "electrificar": las poblaciones indigentes necesitan energía (no sólo electricidad) para subsistir y también para producir, de modo que puedan insertarse en la sociedad
-ver la complementariedad en lugar de la competencia entre convencionales y renovables
-tener en cuenta las condiciones ambientales ya que un sistema no puede ser transplantado de manera discrecional
-fomentar el uso racional de la energía
-atender a las barreras culturales hasta llegar al consenso.

A pequeña escala, existen incentivos y proyectos promisorios. Mónica Servant, de la Secretaría nacional de Energía, explicó que desde el área de Planificación Energética intentan impulsar la energía solar, mareomotriz, hidroeléctrica, geotérmica, eólica y de biomasa, con la posibilidad de otorgar subsidios a proyectos que no excedan los 15mw. Antes de recibir cualquier crítica, Servant admitió que desde su ámbito deben lidiar con la urgencia, relegando el aspecto ambiental.

Hasta el momento, "hubo avances importantes, pero hay que seguir dando más apoyo", concluyó Altomonte. Mañana cerrará el ciclo con módulos sobre los mecanismos de fomento de esta tecnología y el desarrollo de los biocombustibles.

SECCIÓN: Encuentros, congresos, etc.; Biomasa;Crisis Energética; Energía eólica; Energía Solar; Hidrocarburos


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