12.8.06

Jugar con tóxicos

El domingo será el Día del Niño en la Argentina, una fecha comercial, arbitraria, en la que se acostumbra regalar juguetes a los niños y niñas.

¿Qué le gustará? ¿Será bueno para su estimulación? ¿No será muy infantil para su edad? Pero antes de ¿Cuánto cuesta?, el adulto también se preguntará: ¿Es seguro?

Foto: Crianza Natural


Para los niños menores de 3 años, 2.324 productos de plástico fueron retirados del mercado por Lealtad Comercial de la Ciudad de Buenos Aires. El motivo: podrían contener ftalatos -aditivos y plastificantes prohibidos en el país- que pueden causar reacciones alérgicas o trastornos funcionales a largo plazo, según informó Clarín.

Aunque no está comprobado en personas y la Asociación Argentina del PVC defiende el uso de este material a través de su página institucional, el derecho precautorio -propio del paradigma ambiental- obró bajo el lema "mejor prevenir que curar".

¿Qué otras cosas debe tener en cuenta el comprador de juguetes?
El embalaje de los juguetes debe consignar claramente los datos del fabricante y los elementos que componen el producto. Un logo específico certifica estándares de seguridad nacionales o internacionales.

En el caso de los juguetes suspendidos, sus etiquetas no decían nada, o admitían la presencia de ftalatos o confundían con la paradójica inscripción "Mantener fuera del alcance de los niños", explicó Clarín.

¿Qué son los juguetes ecológicos?
Dado que el juego es un modo de aprendizaje significativo para el desarrollo de un niño, bien se puede aprehender jugando a respetar el ambiente.

Por ejemplo, Consumer.es propone fomentar las 3R en los hábitos lúdicos de los niños. Así ellos pueden "poner en juego" su imaginación y cultivar valores de la sustentabilidad, reutilizando materiales reciclados o de desecho para crear sus propios juguetes.

El portal también recomienda muñecos sin pilas o en su defecto con pilas recargables y productos que no impliquen un proceso de elaboración o de disposición final contaminantes. Por otro lado, jugar a la luz del día, al aire libre, con bicicletas en lugar de vehículos a combustión y practicar deportes forman parte de un modo de vida saludable en comunión con la naturaleza.

Otra opción aparece en Crianza Natural que promueve un juego de construcción "que ayuda a la naturaleza". Además de estar elaborado con elementos "completamente biodegradables" y colorantes alimenticios inocuos, la empresa fabricante se comprometió a donar fondos por cada venta, para proteger áreas forestales.

Ya que son las pequeñas cotidianeidades las que construyen la cultura, es hora de que comience a jugar el respeto por el ambiente tanto en el seno del hogar y los centros recreativos como en el circuito comercial, el gobierno y los medios de comunicación.

SECCIÓN: Comunicación/ Educación ambiental

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