6.11.13

Agrotóxicos, Resistencia, Soberanía

Desde Mar del Plata, difunden un nuevo informe científico que demostró la presencia y persistencia de agrotóxicos en la sangre. Hasta Santa Fe, se acercaron manifestantes que impidieron que Monsanto exponga su propaganda en una universidad pública. En Buenos Aires, diversas organizaciones se reúnen en torno a un tema común y que cada vez ocupa mayor espacio: la búsqueda de soberanía alimentaria.

Protesta en UNL: "Fuera de mi futuro. Fuera de mi cuerpo". Foto: Alfredo Di Vicensi.

Lo que no mata, puede envenenar lentamente.

Ayer la organización BIOS, integrante de la Red Nacional de Acción Ecologista (RENACE) presentó los resultados de su campaña "Mala Sangre". Ocho personas aportaron muestras de su sangre para que se analice la presencia de agroquímicos, en particular de organoclorados y bifenilos policlorados. Estos compuestos tienen como particularidad la persistencia en el tiempo, a través de la cadena trófica, que se conoce como "bioacumulación". La situación es crítica, porque significa que los millones de litros de agrotóxicos que se utilizan en el país no desaparecen, sino que permanecen en el ambiente.


De esta forma lo explicó Silvina Buján: "Estas prácticas agrícolas no son inocuas: nuestra sangre lo acaba de demostrar a través de la ciencia. Nadie puede explicarnos cómo sus químicos peligrosos están hoy en nuestros cuerpos, si supuestamente los usan y aplican sobre los vegetales. ¿Derivan con el viento sobre la ciudad? ¿Se introducen diariamente en nuestras verduras de consumo? El viejo concepto de que “la dosis hace el veneno” (Paracelso), no funciona en estas sustancias, puesto que son acumulativos y porque las dosis bajas pero reiteradas producen efectos irreversibles. Ante estas certezas y estos riesgos, desde BIOS Argentina solicitamos se aplique el principio precautorio".

Agrotóxicos generan resistencia, también en los pueblos.  

"Hoy viajando para darle una sorpresa a alguien, o algo", así anticipó la acción -por las redes sociales- Sofía Gatica, quien la movilización desde Córdoba contra la corporación Monsanto. Para ello confluyeron ayer con estudiantes de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que se opusieron a que la empresa ofreciera en la propia casa de estudio sus planes de empleo. Con el esfuerzo conjunto, lograron expulsar a los representantes corporativos de la universidad pública, que hablaban de las bondades de hacer carrera en la semillera, con contratos de un año.

Cada vez es más claro que, así como el abuso de agroquímicos en los campos genera mayor resistencia en las "plagas", entre aquellos afectados también están los pueblos fumigados. Y allí se genera una resistencia mucho más profunda, pues se niegan a que su salud siga siendo afectada, a que sus niños se enfermen mortalmente. El propio caso de Sofía y las Madres de Ituzaingó (Córdoba) es una clara muestra, que llegó a protagonizar el primer "Juicio contra las Fumigaciones" y ahora luchan porque no se instale una planta de Monsanto en Malvinas Argentinas, también en la provincia de Córdoba. Por ello se entiende la indignación con la que avanzó la protesta, pues se trata de una resistencia activa. 

Con los pies en la Tierra, hacia la Soberanía Alimentaria

El pasado sábado, se realizó el “1º Foro para la Construcción de nuestra Soberanía Alimentaria” en la sede de ATE Capital. Participaron cientos de personas y muchos otros se quedaron con las ganas, porque la inscripción debió limitarse por motivos de espacio. No se trata de una mala noticia sino de todo lo contrario, porque es un indicador de la importancia creciente de este tema, también en las grandes ciudadades. La convocatoria fue del "Frente de Lucha por la Soberania Alimentaria Argentina" (FLSAA), en el que confluyen numerosas y diferentes organizaciones como el Movimiento Popular La Dignidad, el Grupo de Reflexión Rural y el Frente Popular Darío Santillán, entre muchas otras.  

El comunicado luego del Foro, busca sintetizar puntos de contacto en esta articulación colectiva: "Desde el FLSAA creemos que hay un consenso entre múltiples organizaciones sobre la necesidad de unificar la lucha contra este modelo productivo, que impide ejercer nuestra soberanía alimentaria. El desafío es llevarlo a la práctica y entender que las diferencias que podamos tener son mínimas al lado del problema al que nos enfrentamos. La unidad en la diversidad es el camino que debemos transitar para quebrar así la hegemonía de quienes hoy defienden este modelo, dominado por las corporaciones transnacionales. Los invitamos a sumarse a esta construcción".


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