10.6.12

Las Madres de Ituzaingó y la justicia ambiental

Esta semana se inicia un juicio por agrotóxicos que será emblemático. Las protagonistas son las Madres de Ituzaingó. Al igual que a las Madres de Plaza de Mayo durante la dictadura militar, a las mujeres del barrio Ituzaingó Anexo, Córdoba, les decían “locas”. Eran simples madres que, alertadas por las enfermedades de sus hijos y vecinos, comenzaron en 2001 a sospechar que algo sucedía. Miraron a su alrededor y no dudaron mucho: estaban rodeadas de campos de soja y las fumigaciones llegaban hasta sus casas.


Por Darío Aranda 
Para ComAmbiental 

El lunes su lucha va a juicio. Foto: Madres de Ituzaingó.

Las mujeres se organizaron y fundaron la organización “Madres de Ituzaingó”. En el barrio, en las afueras de la ciudad de Córdoba, vivían cinco mil personas y 200 de ellas padecían cáncer. Detectaron casos de jóvenes de 18 a 25 años con tumores en la cabeza, chicos de 22 y 23 años que ya murieron, más de trece casos de leucemia en niños y jóvenes.

“En todas las cuadras hay mujeres con pañuelos en la cabeza, por la quimioterapia, y niños con barbijo, por la leucemia”, lamentaba en 2007 Sofía Gatica, una de las referentes de la organización, que padeció la muerte de un bebé recién nacido (con una extraña malformación de riñón) y, en la actualidad, su hija de 17 años está en pleno tratamiento de desintoxicación (estudios municipales confirmaron que convive con dos plaguicidas en la sangre).

Las Madres denunciaron numerosos casos de alergias respiratorias y de piel, enfermedades neurológicas, casos de malformaciones, espina bífida, malformaciones de riñón en fetos y embarazadas y problemas de osteogénesis.

En marzo de 2006, la Dirección de Ambiente municipal analizó la sangre de 30 chicos del barrio: en 23 había presencia de pesticidas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también llegó hasta el barrio, convocada por la Municipalidad.

En agosto de 2007 comenzó a analizar los relevamientos existentes, realizó entrevistas y confirmó las denuncias. “Se concluye que el barrio Ituzaingó Anexo puede considerarse como un sitio contaminado. Los contaminantes de mayor importancia son los plaguicidas y el arsénico, fundamentalmente en suelo. La presencia de plaguicidas en tanques de agua posiblemente refleje la intervención de la vía suelo-aire.” Entre las imprescindibles acciones recomienda “incrementar el control sobre fumigaciones clandestinas a distancias menores a las permitidas por ley”.

Ver nota principal:
El modelo agropecuario al banquillo, por Darío Aranda para ComAmbiental

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