10.10.11

Mussi / Vuelve / El debate sobre la Minería

"La minería que contamina es la minería a cielo abierto, y en eso hay que hablar con las provincias", se despachó hace unas semanas el Secretario de Ambiente de la Nación, Juan José Mussi. Una frase así no se escuchaba en boca de esta autoridad desde hace tiempo, y reintroduce el debate al interior del Estado. Aquí, una reflexión sobre el funcionamiento del sistema político para tratar una "cuestión" como la mega-minería a cielo abierto.

Informe radial con declaraciones de Mussi y otras personalidades.

COLUMNA DE OPINIÓN.
Por Eduardo Soler.



¿Es sustentable la minería a cielo abierto? La pregunta puede ser considerada retórica, puesto que "sustentable" es aquello que puede ser reproducido en el tiempo, lo cual no se aplica a los recursos que son, justamente, no renovables. Esto es algo que debe tomarse en cuenta, sobre todo cuando la "fiebre del oro" tiene antecedentes en generar "pueblos fantasmas".

Como decíamos en una columna del año pasado, en todo caso puede pensarse qué uso de los minerales hacer dentro de una sociedad sustentable. Es decir, plantear primero la pregunta: "qué necesita el país", una preocupación muy ajena a las corporaciones mineras trasnacionales. Más aún, cuando el bien en disputa es el agua dulce, en regiones donde es escasa y compite con la agricultura regional.

La interna entre "Ambiente" y "Planificación" parece perdida desde el vamos. En tanto que la primera es una Secretaría, que tiene un rol primordial de controlador o remediador (es decir, luego de sucedido el hecho), pero no es un eje central de una política económica sustentable. El segundo es un Ministerio, que incluye dentro de sí las Secretarías de Minería y Energía, que actúa en conjunto con los Ministerios de Economía y, con el mismo modelo (extractivista), el de Agricultura.

De todos modos, es interesante observar la tensión dentro del Estado Nacional, retomando planteos que desde lo teórico mencionan Oscar Oszlak y Guillermo O´Donnell en su trabajo sobre la formación de agenda, en el tratamiento de distintas "cuestiones" problemáticas. Esto no se veía desde el alejamiento de Romina Picolotti como Secretaria de Ambiente. Ella argumentó que se alejó definitivamente del cargo luego del veto a la primera Ley de Gaciares, en diciembre de 2008.

El debate por la Ley de Glaciares es otro buen ejemplo. Durante el periodo de Homero Bibiloni, se dio un "visto bueno" a la Minería, incluso había una relación con el secretario Jorge Mayoral. En ComAmbiental también dimos cuenta como el antecesor de Mussi le había soltado la mano al senador Daniel Filmus cuando acordó la Ley con Miguel Bonasso, y en cambio promocionaba la anterior Ley de Filmus, que tenía apoyo de la familia Gioja (gobernador, diputado y senador).

La frase que abre esta nota fue pronunciada en septiembre durante un programa de la misma televisión estatal: "Con sentido público". La repercusión llegó hace unos días, al mismo tiempo que la campaña de Conciencia Solidaria, "Basta Ya", que tiene como voz protagónica a Julieta Díaz. La actriz se manifiesta de acuerdo con muchas políticas de este gobierno, pero no con la mega minería, de la que opinó que "es la segunda colonización de América".

La democracia se vale de la pluralidad de voces, es un sistema imperfecto y la lucha política hace que muchas veces el reconocimiento no sea justo. En el ámbito político, la aparición de Proyecto Sur puso en la agenda del Congreso Nacional el debate de la minería, por lo menos con una medida de racionalidad mínima como la protección de glaciares como fuente de agua, junto con legisladores de la Coalición Cívica. El rol de la Unión Cívica Radical fue mucho menor, algo que importa destacar en momentos en que el Senador Nito Artaza lanza una ley en plena campaña electoral.

Volviendo a la cuestión de las cuestiones (asunto socialmente problematizado), es así como un partido de la oposición, organizaciones civiles, y un organismo público como la Secretaría de Ambiente pueden actuar como aliados implícitos, incluso en contra del sector mayoritario del mismo gobierno. Esto puede llegar al punto del cambio de posición en la Presidencia, algo que ocurrió con otros temas como la Asignación Universal por Hijo pero aún no con problemáticas como la mega-minería.

¿Puede el debate llevar a un cambio de política en el Estado Nacional? Por ahora parece lejano, aunque la dinámica partidaria nos lleva a pensar que el partido gobernante trata de asumir algunos cuestionamientos ambientales que se introducían "por izquierda". Por caso, algunos dirigentes kirchneristas toman como un logro la Ley de Glaciares, cuando en primera instancia obtuvo el veto de la propia Presidenta.

El sistema presidencialista tiene estas cuestiones, por un lado la sociedad mejora porque tiene una normativa que, de aplicarse, avanza hacia el bien común. Por otro lado, el gobierno tiene la fuerza de la gestión, y de asumir como propio algo que le era ajeno y criticaba, desplazando el reconocimiento político, resulta un activo clave en la acumulación de poder. Se aplica lo contrario hacia el partido opositor: si logra su cometido, corre el riesgo de "quedarse sin discurso", y esto es así porque el sistema no tiende a valorar los aportes surgidos desde el poder legislativo.

Debemos observar, entonces, si la presión social orienta un nuevo cambio de política, ahora hacia el corazón de la mega-minería. En esta hipótesis, claro está, habría un claro "costo" en referencia a aliados políticos importantes para el oficalismo, como la familia Gioja, pero también buena parte de los gobernadores justicialistas. Sin embargo, sería pura "ganancia" de cara a la sociedad civil y la opinión pública, como los sectores progresistas nucleados en Nuevo Encuentro, a los que se suma ahora en una jugada política el Secretario Mussi.

ComAmbiental: Pensar la Minería: ¿Una actividad Sustentable? (Eduardo Soler, 18/10/2010)

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