23.2.06

El bioetanol, la energía del futuro, un proyecto del presente

¿Granero del mundo y potencia energética?

Al parecer, la Argentina podrá seguir siendo un país agrícola primario y a la vez desarrollar su sector terciario gracias a la tecnología del bioetanol. La SeCyT (Secretaría de Ciencia y Técnica) y ENARSA (Energía Argentina S.A.) financiarán un proyecto de investigación para dominar una técnica mediante la cual se obtiene combustible a partir de recursos renovables orgánicos como la caña de azúcar.

El proceso es complejo, pero explicarlo es más sencillo. El etanol puede obtenerse de distintas materias primas, como sustancias de alto contenido de sacarosa (caña de azúcar, remolacha), de alto contenido de almidón (maíz, papa), de alto contenido de celulosa (madera, residuos agrícolas) o de hidrocarburos. A partir de ello puede producirse hidrógeno para transormarlo en electricidad. El resultado: transporte funcionando con biocombustible.

La noticia fue publicada ayer por el suplemento "Universo" de ciencia y tecnología del diario universitario La U. En el artículo se explica que "en nueve ciudades europeas se están ensayando con carácter experimental prototipos de transporte público propulsados por hidrógeneo obtenido principalmente de fuentes fósiles, no renovables, que emiten gases efecto invernadero en el proceso".

Por su parte, el nuevo proyecto, por el que la SeCyT aportará un subsidio inicial de 110.000 pesos y ENARSA financiará luego con 126.700 pesos, promete producir "hidrógeno a partir de Bioetanol, recurso renovable obtenido a partir de plantaciones de caña de azúcar, maíz, sorgo, remolacha, significando una importante contribución tecnológica para mitigar los efectos climáticos del calentamiento global".

Así, el biocombustible es una de las energías del futuro por su alta sustentabilidad. ¿Por qué es así? Resumimos las tres razones. Primero, se obtiene de recursos renovables limpios. Segundo, propicia la producción agrícola que retiene el carbono liberado. Tercero, reemplaza el consumo de combustibles fósiles. Esto último le otorga un plus económico al proyecto: la posibilidad de obtener bonos de carbono, tal y como está previsto en el Protocolo de Kyoto. Este costado económico es el que atrae a diarios como La Nación, de lo cual nos ocuparemos en un artículo próximo.

También según La U, "la celda de combustible [donde se desarrolla el proceso] es el dispositivo más eficiente y menos contaminante que se conoce para producir energía" puesto que transforma la energía química en eléctrica, eliminado la quema de combustible. Además, cuenta con la ventaja de que "el hidrógeno se genera en el mismo lugar donde se utilizará. El vehículo carga alcohol y lo va transformando en electricidad para ser utilizada a medida que se va necesitando". Así funcionarían los automóviles eléctricos del futuro.

Todo esto hace que la tecnología investigada sea pionera en el mundo y abra caminos para una energía renovable y no contaminante. Las unidades ejecutivas son el Laboratorio de Procesos Catalíticos de la Facultad de Ingenería de la UBA y el Instituto de Desarrollo y Diseño de la Universidad Tecnológica Nacional. De esta manera, el desarrollo argentino puede ser patentado y desarrollado en nuestro país, un proyecto armónico con el desarrollo sustentable que debe ser apoyado como lo que es: una prioridad estratégica.

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